Un día como el de hoy, pero del año 1936, el primer contingente de Brigadistas llega a España para combatir en la Guerra Civil. Eran cerca de  500  entre franceses, alemanes, húngaros, búlgaros y yugoslavos. La recepción fue triunfal. Albacete se convertía en el Cuartel General de las Brigadas Internacionales que se sumaban para defender a la República de la embestida fascista. Millares de voluntarios extranjeros arribaron a España durante aquel mes de  Octubre para apoyar al Gobierno del Frente Popular. Al principio lo harían de manera espontánea y desordenada, pero luego en forma de contingentes. Procedían de 54 países. La nacionalidad más numerosa fue la francesa con 10.000 voluntarios. Los alemanes y austríacos fueron 5.000. Los italianos, 4.000. Los británicos 2.500. Los norteamericanos 2.000. Los cubanos 1.200. Y los argentinos 600. Estos hombres y estas mujeres del mundo entero, llegaban impulsados por un ideal, no representaban a un ejército profesional comparado a los 30.000 soldados enviados por Mussolini para ayudar a los franquistas. Pero irían a combatir para un país, que no era el suyo, con un valor ejemplar y una entrega extraordinaria. En 1938, tras los acuerdos de Munich, la Pasionaria, durante el acto de despedida, les rendiría homenaje diciendo : “Podeis marcharos orgullosos. Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia. No os olvidaremos”.