Un día como el de hoy, pero del año 1945, se produjo el mayor bombardeo registrado en la Historia sobre una población civil. Dresde fue prácticamente aniquilada y los muertos se contaron por decenas de miles. Aviones de la Royal Air Force de Gran Bretaña y la Fuerza Aérea de EEUU llegaron hasta los límites de la ciudad alemana. Las sirenas empezaron a ulular, pero nadie imaginaba la crudeza de los ataques que estaban a punto de comenzar. Fueron 4 incursiones las que se avalanzaron sobre Dresde a lo largo de 3 días de horror, locura, fuego y muerte. Entraron en acción más de mil bombarderos pesados, que dejaron caer sobre la “Florencia del Elba” cerca de 4.000 toneladas de bombas y dispositivos incendiarios, arrasando gran parte de la ciudad y desencadenando una tormenta de fuego que consumió el centro histórico de la misma. Monumentos, puentes, edificios, casas, calles, nada quedó en pie, sólo ruinas y muertos. Los ingleses y norteamericanos buscaban un escarmiento, algo que aterrorizara a los alemanes antes del gran golpe final. Y escogieron esta bella y monumental ciudad para llevar adelante semejante atrocidad. Poco importaba que la guerra estaba a punto de terminar, que Dresde estuviera llena de heridos y refugiados. Poco importó que aquella ciudad no fuera un punto estratégico en aquellos momentos, ni un obstáculo en el avance de las tropas aliadas. La crudeza de la acción demostró la sanguinaria crueldad de ingleses y estadounidenses que, lejos de ser los "salvadores del mundo", estaban dispuestos a competir en maldad y barbarie con el enemigo nazi.