“Porque si aquel primero [el Pacto Antiguo] hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo [el Nuevo Pacto]” (Hebreos 8:7; 8:8-11; cf. Jer. 31:31-34). “Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley” (Heb. 7:12) “Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior
a causa de su debilidad e ineficacia (19) (pues nada perfeccionó la
ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos
acercamos a Dios” (Heb. 7:18-19) ). “Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto” (Heb. 7:22). “Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer” (Heb. 8:13).
Jeremías 31:31-34: He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 32 No como el pacto que hice con sus padres el
día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque
ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice
Jehová. 33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después
de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré
en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por
pueblo. 34 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su
hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el
más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré
la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.
LA LEY QUE JESUCRISTO NO VINO A ABOLIR ES LA LEY DEL EVANGELIO Muchos judaizantes tienen una gran equivocación cuando dicen que Jesucristo no vino a abolir ningún mandamiento del viejo testamento, pues interpretan mal los versículos del Evangelio que dicen así:
"No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas..., ni una jota ni una tilde pasará de la ley..."(Mateo 5:17-20).
La Ley y los profetas no son todas las leyes del viejo testamento, pues Jesús abolió muchas de esas leyes. La Ley que Jesucristo no abolió es la verdadera Ley de Dios, que es la que Él mismo nos enseña en el Evangelio, porque Jesucristo mismo nos dice que ésta es la Ley y los profetas:
"todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque ésta es la ley y los profetas".(Mateo 7:12).
La verdadera Ley de Jesucristo se encuentra en el Evangelio.
Los libros de las biblias fueron escogidos por los poderosos de Roma en los concilios de Roma en el siglo IV. Desde entonces, fueron impuestos a todos los pueblos por la fuerza de las armas. Desde entonces, vino la confusión al mundo y la cruz se cambió por la espada, la misericordia se cambió por las penas de muerte, la paz se cambió por la guerra, y el perdón se cambió por la ley judía del Talión (ojo por ojo y diente por diente).
Los libros de las biblias se escogieron y se impusieron por las grandes religiones llamadas "cristianas" que aparecieron en el mundo a partir del siglo IV.
Los primeros cristianos sólo tenían como Ley de Dios la Ley de Jesucristo. Desde que las grandes religiones nos impusieron sus biblias: ortodoxos, católicos, protestantes, nestorianos, anglicanos, etc., se volvieron a imponer todas las leyes judías y judaizantes que dejaron ahogada la misericordiosa Ley del Evangelio...
JESUCRISTO DIO SU VIDA PARA quitar el error del mundo...
Jesucristo dio su vida para enseñarnos los verdaderos mandamientos de Dios, y así quitar los errores del mundo, que no conocía los verdaderos mandamientos de Dios...
Por eso, JESUCRISTO es el Cordero de Dios que QUITA EL ERROR DEL MUNDO. Juan el Bautista, cuando vio a Jesús que venía a él, dijo:
"[b]He aquí el Cordero de Dios, que quita el error del mundo"... (Juan 1, 29)[/b] La palabra griega "amartian", que muchos traductores traducen por "pecado", significa: Error, falta, pecado... Ver el significado en las siguientes páginas:
http://etimologias.dechile.net/?pecado http://www.dicciogriego.es/index.php...ma=84&n=84 El Cordero de Dios, que quita el error del mundo El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el error del mundo. (Juan 1:29) "Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo". (Juan 1:17)
Muchas religiones y muchos religiosos, por diferentes motivos, predican
que los cristianos pueden matar a sus semejantes que cometen ciertas
faltas graves, y justifican las penas de muerte en muchos casos...
Estos religiosos que aceptan como si fueran ley de Dios las penas de
muerte, se justifican en muchas leyes del viejo testamento... Pero,
¿qué nos dice el Evangelio sobre las penas de muerte y el respeto a la
vida de las personas? El Evangelio nos dice: 'No Matarás', y también:
'El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra
contra ella' (Juan 8:1-11). Con estas enseñanzas, Jesucristo quitó
toda autoridad a todo hombre para matar a sus semejantes.
10:1
Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen
misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se
ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.
10:2 De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este
culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. 10:3 Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; 10:4 porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. 10:5 Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. 10:6 Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. 10:7 Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí.
10:8 Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones
por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen
según la ley), 10:9 y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. 10:10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
10:11 Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y
ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar
los pecados;
10:12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo
sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, 10:13 de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; 10:14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. 10:15 Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: 10:16 Este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré, 10:17 añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. 10:18 Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado. 10:19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, 10:20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, 10:21 y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,
10:22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe,
purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con
agua pura. 10:23 Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. 10:24 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras;
10:25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre,
sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
Advertencia al que peca deliberadamente
10:26
Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el
conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, 10:27 sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. 10:28 El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente.
10:29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al
Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue
santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
10:30 Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago,
dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. 10:31 ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!
10:32 Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después
de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos;
10:33 por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones
fuisteis hechos espectáculo; y por otra, llegasteis a ser compañeros de
los que estaban en una situación semejante.
10:34 Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de
vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una
mejor y perdurable herencia en los cielos. 10:35 No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; 10:36 porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.
La verdadera Ley de Jesucristo se encuentra en el Evangelio.
Los libros de las biblias fueron escogidos por los poderosos de Roma en los concilios de Roma en el siglo IV. Desde entonces, fueron impuestos a todos los pueblos por la fuerza de las armas. Desde entonces, vino la confusión al mundo y la cruz se cambió por la espada, la misericordia se cambió por las penas de muerte, la paz se cambió por la guerra, y el perdón se cambió por la ley judía del Talión (ojo por ojo y diente por diente).
Los libros de las biblias se escogieron y se impusieron por las grandes religiones llamadas "cristianas" que aparecieron en el mundo a partir del siglo IV.
Los primeros cristianos sólo tenían como Ley de Dios la Ley de Jesucristo. Desde que las grandes religiones nos impusieron sus biblias: ortodoxos, católicos, protestantes, nestorianos, anglicanos, etc., se volvieron a imponer todas las leyes judías y judaizantes que dejaron ahogada la misericordiosa Ley del Evangelio...
"Así ha dicho Yavé de los
ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre
vuestros sacrificios, y comed la carne. Porque
no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de
holocaustos y de sacrificios el día que los saqué de la tierra de
Egipto".
(Jeremías 7,21-22).
"¿Qué
me importa la multitud de vuestros sacrificios? -dice el Señor-.
Estoy harto de holocaustos de carneros y de grasa de becerros; la
sangre de novillos, de corderos y de machos cabríos me hastía.
Cuando venís a presentaros ante mí, ¿quién
pide eso de vosotros?"
(Isaías 1:11-12).
"Ni
sacrificio ni oblación querías, pero el oído me has abierto; no
pedías holocaustos ni víctimas".
(Salmos 40:7).
"Porque
yo quiero amor, no sacrificios;
conocimiento de Dios, que no holocaustos" (Oseas
6:6).
"Si
hubierais comprendido lo que quiere decir: "Misericordia
quiero y no sacrificios",
no condenaríais a los inocentes". (Mateo
12:7).
"Por lo cual, entrando en el
mundo dice: Sacrificio
y ofrenda no quisiste; Mas
me preparaste cuerpo. Holocaustos
y expiaciones por el pecado no te agradaron.
Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad,
Como en el rollo del libro está escrito de mí. Diciendo primero:
Sacrificio y ofrenda
y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te
agradaron (las
cuales cosas se ofrecen según la ley)". (Hebreos
10:5-10).
Jesucristo sufrió, lloró, sintió dolores terribles de muerte, pidió al Padre que nos perdonara, habló con el Padre para pedirle que le librara de la muerte en la cruz, y antes de morir exclamó: "¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?"... Jesucristo nunca encubrió su parte humilde de hombre, pero tampoco disimuló el poder de Dios que había en Él cuando hizo tantos milagros, y especialmente cuando nos dijo: "yo soy el camino y la verdad y la vida"; sólo Dios puede decir estas palabras, porque sólo Dios es la verdad, sólo Dios es la vida y sólo la Ley de Dios es el camino.
Las dos partes, la divina y la humana, de Jesús, quedaron bien demostradas en los hechos de Jesús. Por eso nos dicen las escrituras que el Verbo, que es Dios, se hizo carne y habitó entre nosotros. Al decir que se hizo carne, quiere decir que se hizo hombre como nosotros, para sentir dolor, sentir temor y hacerse igual a nosotros.
Pero muchos cristianos aún, hoy en día, siguen discutiendo si Jesucristo es Dios o solamente fue un hombre. Algunas religiones dicen que Jesucristo no era el Dios Todopoderoso ni era solamente un hombre, sino que fue "un dios", pero esto no concuerda con las escrituras y enseñanzas de los profetas, las cuáles nos dicen que sólo hay un Dios, y fuera de Dios no hay otro Dios.
"...que no hay Dios fuera de mí..."(Isaías 45, 5-6).
"...ningún otro hay a mi lado..." (Isaías 45, 21).
Entonces, sabiendo que sólo hay un Dios, es aconsejable repasar las escrituras para saber lo que nos dicen los profetas, el Evangelio y las cartas de los apóstoles en cuanto a la divinidad de Jesucristo.
Mateo 24:3... ""Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo:
Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos usando mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán"". -------------------------------- Muchos jefes religiosos hablan como si sus palabras fueran las palabras de Jesucristo, pero engañan al mundo y lo confunden... -------------------------------- Y HABRÁ PESTES Y DESASTRES EN DIVERSOS LUGARES...
""Y
oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque
es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán"". ---------------------------------- DEBEMOS TENER CUIDADO CON LOS PREDICADORES RELIGIOSOS (que nos hablan del Evangelio pero que no predican el Evangelio... ----------------------------------------------- ""Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
Las
viejas leyes judías mandaban: Penas de muerte, guerras, genocidios donde
se mataban a hombres mujeres y niños, esclavitud y muchos sacrificios
que Dios no había mandado...
Desde entonces, los emperadores de
Roma y de otros imperios de terror, imponiendo al mundo sus biblias y
dejando mal entendido el Evangelio, se sintieron con las manos libres
para seguir imponiendo sistemas de terror...
Y de esos imperios
de terror impuestos por los emperadores de Roma y de otros imperios de
terror, aparecerían luego las terribles inquisiciones que imponían
terribles castigos y que dejaron aterrorizado al mundo... El Evangelio
no mandaba esas atrocidades, y este es el motivo de dejarlo mal
comprendido entre todos los libros de las biblias que los poderosos de
los imperios impusieron...
Los cristianos que realmente aman a
Jesucristo deben volver a los misericordiosos mandamientos del
Evangelio... Y esto hará que muchos cristianos vuelvan a vivir una vida
misericordiosa así como vivieron los primeros cristianos...
Dios
no mandó sacrificios y tampoco sacrificios humanos:
Por supuesto
que todo lo que hay en tus biblias fue escrito por hombres, ahora
bien Jesucristo es Dios y el vino a decirle a sus hijos que Dios no
quiere sacrificios, pues así te dice:
"Si
hubierais comprendido lo que quiere decir: "Misericordia
quiero y no sacrificios",
no condenaríais a los inocentes". (Mateo 12:7).
Como
vemos, Jesucristo dice que dios no quiere sacrificios, y los
profetas también dicen lo siguiente: "Así
ha dicho Yavé de los ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros
holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne. Porque
no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de
holocaustos y de sacrificios el día que los saqué de la tierra de
Egipto". (Jeremías
7,21-22).
Como hemos visto, Jeremías dice que dios no
mandó sacrificios, y otros profetas también dicen lo
siguiente:
"¿Qué me importa la multitud de
vuestros sacrificios? -dice el Señor-. Estoy harto de holocaustos de
carneros y de grasa de becerros; la sangre de novillos, de corderos y
de machos cabríos me hastía. Cuando venís a presentaros ante
mí, ¿quién
pide eso de vosotros?" (Isaías
1:11-12).
"Ni
sacrificio ni oblación querías, pero el oído me has abierto; no
pedías holocaustos ni víctimas". (Salmos
40:7).
"Porque
yo quiero amor, no sacrificios;
conocimiento de Dios, que no holocaustos" (Oseas 6:6).
LA IGLESIA VERDADERA NO SIGUE BIBLIAS, solo sigue el Evangelio...
Jesucristo predicó y mandó predicar sólo el Evangelio... Pero muchos poderosos dictadores de las naciones, como los poderosos del imperio romano, que no amaban los misericordiosos mandamientos del Evangelio, nos impusieron sus biblias para dejar ahogada y mal entendida la enseñanza del Evangelio...
Dios había mandado desde el principio: NO MATARÁS... y los poderosos dictadores de las naciones, amparándose en las leyes de muerte y de esclavitud del viejo testamento judío, y en las cartas atribuidas a Pablo, impusieron las leyes de la esclavitud y de la espada...
Jesucristo no nos predicó todas las leyes del viejo testamento judío, ni nos mandó predicar todas las leyes del viejo testamento.... El viejo testamento contenía los mandamientos de Dios, pero ahogados entre muchos preceptos y tradiciones de hombres que Jesucristo abolió...
Jesucristo no nos mandó predicar todo lo escrito en las cartas atribuidas a Pablo, torcidas por los indoctos, mandó predicar solo el Evangelio: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura"...
Las cartas atribuidas a Pablo enseñan cosas misericordiosas, y también recuerdan algunos mandamientos de Jesucristo..., pero estos mandamientos de Jesucristo, quedan ahogados entre muchos preceptos que no son fieles a lo que manda el Evangelio..., las cartas atribuidas a Pablo en varios de sus puntos difíciles son una enseñanza diferente al evangelio de Jesucristo...
Posiblemente Pablo no fue el que escribió esos preceptos contrarios a lo que manda el Evangelio..
LEYES SOBRE LOS SACRIFICIOS ESCRITOS EN EL VIEJO TESTAMENTO QUE DIOS NO MANDÓ:
El
mismo Antiguo Testamento nos indica que no todos los preceptos del
Antiguo Testamento son palabra de Dios. Pues debemos recordar que en los
cinco libros llamados de Moisés hay muchos capítulos dedicados a los
sacrificios y holocaustos. Solamente en Levítico hay 10 capítulos
seguidos dedicados a los sacrificios y holocaustos, escritos como si
fueran palabra de Dios. Sin embargo nos dicen los profetas que Dios no
mandó sacrificios:
"Así ha dicho Yavé de los ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne. Porque
no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de
holocaustos y de sacrificios el día que los saqué de la tierra de Egipto". (Jeremías 7,21-22).
"¿Qué
me importa la multitud de vuestros sacrificios? -dice el Señor-. Estoy
harto de holocaustos de carneros y de grasa de becerros; la sangre de
novillos, de corderos y de machos cabríos me hastía. Cuando venís a
presentaros ante mí, ¿quién pide eso de vosotros?"(Isaías 1,11-12).
"No me trajiste a mí los animales de tus holocaustos, ni a mí me honraste con tus sacrificios; no te hice servir con ofrenda, ni te hice fatigar con incienso. (Isaías 43:23).
"Ni sacrificio ni oblación querías, pero el oído me has abierto; no pedías holocaustos ni víctimas". (Salmos 40,7).
Oseas nos dice: "Porque yo quiero amor, no sacrificios; conocimiento de Dios, que no holocaustos" (Oseas 6,6).
Jesucristo también nos dice: "Si hubierais comprendido lo que quiere decir: "Misericordia quiero y no sacrificios", no condenaríais a los inocentes". (Mateo 12,7).
"De
esa manera daba a entender el Espíritu Santo que aún no estaba abierto
el camino del santuario mientras subsistiera la primera Tienda. Todo
ello es una figura del tiempo presente, en cuanto que allí se ofrecen
dones y sacrificios incapaces de perfeccionar en su conciencia al
adorador, y sólo son prescripciones carnales, que
versan sobre comidas y bebidas y sobre abluciones de todo género,
impuestas hasta el tiempo de la restauración". (Hebreos 9,8-10).
"Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron.
Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como
en el rollo del libro está escrito de mí. Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las
cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que
vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para
establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la
ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre". (Hebreos
10:5-10).
Ya
veis qué contradicción se encuentra aquí entre estos textos anteriores y
las leyes sobre los sacrificios del viejo testamento, pues en éste hay
capítulos enteros dedicados a sacrificios y holocaustos diciendo que
Dios los había mandado. Sin embargo, los profetas nos dicen que Dios no
mandó sacrificios..., Jesucristo nos dice que Dios no quiere
sacrificios..., Y la carta a los hebreos nos dice: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley):
"Porque
no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de
holocaustos y de sacrificios el día que los saqué de la tierra de Egipto".(Jeremías 7,21-22).
Dios
había dado su Ley a Moisés, pero algunos escribas no habían guardado
aquella Ley de vida, pues la habían aumentado con muchos preceptos de
hombres que faltaban a la caridad y a la justicia. Por este motivo,
Jesucristo indicó que la justicia de los escribas y fariseos no era
perfecta para entrar en el reino de Dios:
"Porque
os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y
fariseos, no entraréis en el reino de los cielos". (MATEO 5:19-20)
La
justicia de los escribas y fariseos eran los preceptos del viejo
testamento, y nosotros los cristianos, tenemos que superar aquellas
leyes judías cargadas de preceptos y tradiciones de hombres si queremos
entrar en el reino de los cielos.
Aquellas
doctrinas judías no se diferenciaban mucho de las que siguen ahora
muchas religiones que nos dicen que todas las leyes del viejo testamento
son palabra de Dios; en estos pocos ejemplos de las palabras de los
profetas y de las palabras de Jesucristo, queda descubierto el gran
error de estas religiones.
EL VIEJO PACTO FUE ABROGADO.
"Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia (pues
nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza,
por la cual nos acercamos a Dios”. (Hebreos 7:18-19)
“Juró
el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, Según el
orden de Melquisedec. Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor
pacto". (Hebreos 7:21-22)
EL VIEJO PACTO ERA DEFECTUOSO.
"Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. (Hebreos 8,6-7).
"Al
decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por
viejo y se envejece, está próximo a desaparecer". (Hebreos 8,13).
¿Y
por qué era defectuoso el viejo pacto? Porque estaba cargado de muchos
preceptos de hombres que los escribas habían añadido a la ley. Por eso
se hizo pacto viejo y defectuoso. Entonces, a un pacto viejo y
defectuoso no se le debe seguir llamando Palabra de Dios.
Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen...." (Mateo 5..
. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Mateo 5:9
"todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque ésta es la ley y los profetas". (Mateo 7:12)