LOS PRIMEROS CRISTIANOS NO IMPONÍAN PENAS DE MUERTE ni GUERRAS...
Las naciones antes de Jesucristo en su mayoría imponían penas de muerte para los que faltaban a las leyes, también acostumbraban a hacer guerras contra sus enemigos. Y esto es lo que imponian las leyes del viejo testamento judío. Pero Jesucristo, que es Dios, al ver todas aquellas leyes tan crueles que imponían los hombres, entonces se hizo hombre y vino a enseñar al mundo los Verdaderos mandamientos de Dios, que dejaron abolidas las penas de muerte y las guerras que hacían los pueblos.
El Señor dijo: NO MATARÁS... Y con esto dejó abolidas las penas de muerte, porque aquellos actos eran tan crueles y despiadados, que eran antinaturales y contrarios a los mandamientos de Jesucristo.
Jesucristo, que es Dios hecho hombre, también mandó que los hombres amaran a sus enemigos, y con esto acabó con todas las guerras que hacían los pueblos unos contra otros. Y estas enseñanzas de Jesucristo fueron recogidas con mucho amor y mucho celo por sus Apóstoles y discípulos, que así lo dejaron escrito en el Evangelio de Jesucristo.
¿Pero qué pasó después de Jesucristo?... Lo que pasó es que los hombres, despreciando los mandamientos de Jesucristo, impusieron religiones que volvían a imponer como castigo las leyes que imponían las penas de muerte y las guerras que Jesucristo había dejado abolidas. Y estas religiones que volvieron a imponer las penas de muerte y las guerras contra los enemigos, se hicieron llamar religiones cristianas, y así es como confundieron al mundo, y desde entonces no han parado las penas de muerte, las guerras y los genocidios.
Estas falsas religiones llamadas cristianas y que no guardaron fielmente los mandamientos de Jesucristo, para imponer de nuevo sus penas de muerte, sus guerras y sus genocidios, se opoyaron en las leyes del viejo testamento judío y también en las cartas atribuidas a Pablo que ya corrían por las comunidades cristianas desde el siglo IV y que imponían las penas de muerte o la ley de la espada que imponían los dictadores pderosos de las naciones. Pues estas cartas, las cartas atribuidas a Pablo, dicen que estemos sometidos a las autoridades del mundo, sin distinguir entre autoridades buenas o malas:
"Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas....... porque no en vano lleva la espada........ Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis también los tributos......" (Romanos 13:1-6).
Y en estas citas de las cartas atribuidas a Pablo, con su ley de la espada..., y las leyes del viejo testamento judío, con sus leyes de penas de muerte, guerras y genocidios donde se mataba a hombres, mujeres y niños, se justificaron los gobernantes de las naciones del mundo para confundirlo y volver a imponer esas atrocidades, faltando con ello a todos los respetos que se deben a Jesucristo y a toda la enseñanza misericordiosa del Evangelio.
Pablo, después de su conversión, llegó a ser un fiel seguidor de los apótoles, así como nos relata el libro de los Hechos de los apóstoles. Pero luego aparecieron las cartas atribudas a Pablo en las que se justifica la ley de la espada de los poderosos dictadores. Y estos son los puntos difíciles de estas cartas, puntos difíciles que los indoctos torcían, así como nos dice el apóstol Pedro, que así dejó escrito:
"Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo". (2ª Pedro 3:15-18.)
Concilios de las grandes religiones llamadas cristianas donde se volvieron a imponer las penas de muerte, las guerras y los genocidios.
Estos concilios fueron presididos por los Emperadores de Roma del siglo IV después de Jesucristo, en tiempos de los Emperadores Constantino y sus hijos, que también fueron Emperadores de Roma.
Primeros escritores eclesiásticos del imperio de Roma que volvieron a justificar las penas de muerte y la ley de la espada:
Agustín de Hipona y Tomás de Aquino...
En la siguiente dirección de páginas web podemos leer más información sobre este tema de las penas de muerte:
10:1
Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen
misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se
ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.
10:2 De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este
culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. 10:3 Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; 10:4 porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. 10:5 Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. 10:6 Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. 10:7 Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí.
10:8 Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones
por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen
según la ley), 10:9 y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. 10:10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
10:11 Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y
ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar
los pecados;
10:12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo
sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, 10:13 de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; 10:14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. 10:15 Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: 10:16 Este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré, 10:17 añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. 10:18 Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado. 10:19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, 10:20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, 10:21 y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,
10:22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe,
purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con
agua pura. 10:23 Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. 10:24 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras;
10:25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre,
sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
Advertencia al que peca deliberadamente
10:26
Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el
conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, 10:27 sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. 10:28 El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente.
10:29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al
Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue
santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
10:30 Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago,
dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. 10:31 ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!
10:32 Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después
de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos;
10:33 por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones
fuisteis hechos espectáculo; y por otra, llegasteis a ser compañeros de
los que estaban en una situación semejante.
10:34 Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de
vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una
mejor y perdurable herencia en los cielos. 10:35 No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; 10:36 porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.
"Profeta
de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Yavé tu
Dios; a él oiréis;
conforme a todo lo que pediste a Yavé tu Dios en Horeb el día de la
asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Yavé mi Dios, ni
vea yo más este gran fuego, para que no muera. Y Yavé me dijo: Han
hablado bien en lo que han dicho. Profeta
les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis
palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.
Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi
nombre, yo le pediré cuenta".
(Deuteronomio
18:15-19)
"Porque Moisés
dijo a los padres: El
Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos,
como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable;y
toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del
pueblo".
(Hechos 3:20)
"Así ha dicho Yavé de los
ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre
vuestros sacrificios, y comed la carne. Porque
no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de
holocaustos y de sacrificios el día que los saqué de la tierra de
Egipto".
(Jeremías 7,21-22).
"¿Qué
me importa la multitud de vuestros sacrificios? -dice el Señor-.
Estoy harto de holocaustos de carneros y de grasa de becerros; la
sangre de novillos, de corderos y de machos cabríos me hastía.
Cuando venís a presentaros ante mí, ¿quién
pide eso de vosotros?"
(Isaías 1:11-12).
"Ni
sacrificio ni oblación querías, pero el oído me has abierto; no
pedías holocaustos ni víctimas".
(Salmos 40:7).
"Porque
yo quiero amor, no sacrificios;
conocimiento de Dios, que no holocaustos" (Oseas
6:6).
"Si
hubierais comprendido lo que quiere decir: "Misericordia
quiero y no sacrificios",
no condenaríais a los inocentes". (Mateo
12:7).
"Por lo cual, entrando en el
mundo dice: Sacrificio
y ofrenda no quisiste; Mas
me preparaste cuerpo. Holocaustos
y expiaciones por el pecado no te agradaron.
Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad,
Como en el rollo del libro está escrito de mí. Diciendo primero:
Sacrificio y ofrenda
y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te
agradaron (las
cuales cosas se ofrecen según la ley)". (Hebreos
10:5-10).
Jesucristo mandó: "NO MATARÁS". Y eso fue lo que Dios había mandado a los hombres desde el principio.
El
Señor no mandó que se mate a las personas, sino que se les perdone y
que se ame a los enemigos, pues el Evangelio así nos dice:
"Oísteis
que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No
resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla
derecha, vuélvele también la otra........". (Mateo 5:...)
"Oísteis
que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo
os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen,
haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os
persiguen...." (Mateo 5...)
"Entonces se le acercó Pedro y le
dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí?
¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta
setenta veces siete". (Mateo18:21-22)
"Profeta
de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Yavé tu
Dios; a él oiréis;
conforme a todo lo que pediste a Yavé tu Dios en Horeb el día de la
asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Yavé mi Dios, ni
vea yo más este gran fuego, para que no muera. Y Yavé me dijo: Han
hablado bien en lo que han dicho. Profeta
les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis
palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.
Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi
nombre, yo le pediré cuenta".
(Deuteronomio
18:15-19)
"Porque Moisés
dijo a los padres: El
Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos,
como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable;y
toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del
pueblo".
(Hechos 3:20)
"Este
Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: Profeta
os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como
a mí; a él oiréis.
Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto
con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros
padres, y que recibió
palabras de vida que darnos;al
cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y
en sus corazones se volvieron a Egipto" (Hechos
7:37-39)
Porque si aquel primero [el Pacto Antiguo] hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo [el Nuevo Pacto]” (Hebreos 8:7; 8:8-11; cf. Jer. 31:31-34). “Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley” (Heb. 7:12) “Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia (19) (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios” (Heb. 7:18-19) ). “Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto” (Heb. 7:22). “Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer” (Heb. 8:13).
Jeremías 31:31-34: He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. 33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. 34 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.
Testimonios
de las escrituras que nos dicen que Jesucristo es Dios
Sólo
Dios es el camino, la verdad y la VIDA, y Jesucristo es el camino, y
la verdad y la VIDA:
"Yo
soy el camino, y la verdad, y la vida;
nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi
Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le
dijo: ¿Tanto tiempo
hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me
ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú:
Muéstranos el Padre?
¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí?". (Juan
14:6-11)
Y además tenemos otros muchos testimonios en las
escrituras que
nos dicen que Jesucristo es Dios (Dios hecho
Hombre). Los profetas, Jesucristo y los apóstoles nos dicen que
Jesucristo era Dios hecho Hombre:
"Al
principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y
el Verbo era Dios.
El estaba al principio en Dios. Todas
las cosas fueron hechas por EL,
y sin El no se hizo nada de cuanto ha sido hecho".
(Juan 1:1-3)
"Y
el Verbo se hizo carne
y habitó entre nosotros" (Juan
1:14)
"Llegó
Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo:
Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis
manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas
incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás
respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús
le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los
que no vieron, y creyeron." (Juan
20:26-28.)
"He
aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y
llamarás su nombre Emanuel, que
traducido es: Dios
con nosotros". (Mateo 1:23)
"de
quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino
Cristo, el cual es
Dios sobre todas las cosas,
bendito por los siglos. Amén". (Romanos
9:5)
LA GRACIA ES LA MISERICORDIA de Dios derramada sobre sus hijos...
La Ley y la Gracia
Muchas
religiones que se hacen llamar judías, judaizantes, mesiánicas, y
algunas otras, nos dicen que las leyes del viejo testamento son leyes de
Dios y que siguen vigentes... Por otro lado también hay religiones que
se hacen llamar cristianas y predican que todas las leyes del viejo
testamento son leyes de Dios pero que ya no están vigentes para los
cristianos, y que ahora los cristianos están solamente bajo la gracia de
Dios...
Ni muchos judaizantes ni muchos
cristianos que dicen estar en la gracia quieren reconocer que Jesucristo
nos enseñó los verdaderos mandamientos de Dios... Tampoco quieren
reconocer que Jesucristo con sus misericordiosos mandamientos dejó
abolidos los mandamientos del viejo testamento que imponían penas de
muerte esclavitud y muchos sacrificios que Dios no mandó.
También
son muchos los que dicen que Jesucristo vino a cumplir con todos los
mandamientos de penas de muerte, de esclavitud y de sacrificios del
viejo testamento... Y para imponer esta creencia, siempre usan el mismo
pasaje:
"No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas"... "ni una jota ni una tilde pasará de la ley"...(Mateo 5:17-20).
Pero
este pasaje no nos dice que Jesucristo viniera a cumplir con todas las
leyes del viejo testamento y que no las abolió. Jesucristo en este
pasaje sólo dice que Él no había venido a abolir la Ley..., pero ¿qué
Ley es la que Jesucristo no vino a abolir?
Jesucristo
no vino a abolir la verdadera Ley de Dios, que es la que Él mismo nos
enseña en el Evangelio. Seguidamente pondremos la Ley que Jesucristo no
vino a abolir:
"todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque ésta es la ley y los profetas". (Mateo 7:12)
EL EVANGELIO NO ES LA BIBLIA... SON COSAS DIFERENTES
Son
muchas religiones y muchos religiosos los que nos quieren hacer ver que
las biblias de las diferentes religiones son igual al Evangelio y que
las leyes de muerte, de esclavitud y de guerras que contienen las
biblias guardan la Ley del Evangelio... Pero toda esta enseñanza es un
error, toda esta enseñanza ha confundido al mundo.
Cuando
Jesucristo comenzó a predicar nos predicó el Evangelio. Y la Ley y las
enseñanzas del Evangelio eran diferentes a las leyes que tenían los
sacerdotes escritas en el viejo testamento. Una de las leyes
principales del viejo testamento era la ley del Talión (ojo por ojo y
diente por diente). Esta ley que habían escrito los sacerdotes y
escribas en el viejo testamento no contemplaba el perdón ni la
misericordia. Contradecía radicalmente los mandamientos de Jesucristo,
que nos decían así:
Misericordia quiero y no sacrificios...
Perdonar a los hombres sus faltas hasta setenta veces siete...
Y también:
"todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque ésta es la ley y los profetas". (Mateo 7:12)
Jesucristo
nos predicó la paz y el amor que obra por la misericordia. La
misericordia y el perdón es lo que Dios quiere y es la Ley de Dios desde
siempre y para siempre, desde el principio hasta el fin.
Los
sacerdotes y escribas del pueblo, acostumbrados a llamar "oráculo de
Yavé", "Palabra de Dios", a todos los preceptos escritos en el viejo
testamento, cuando oyeron la predicación de Jesucristo no quisieron
comprenderle, pues Jesucristo, con su predicación del Evangelio, venía
abolir las leyes crueles escritas en el viejo testamento que confundían
al pueblo, que los sacerdotes imponían como si fueran ley de Dios pero
que sólo eran preceptos de hombres.
En
aquella gran discusión que mantuvo Jesucristo con los sacerdotes y
escribas del pueblo, Jesucristo nos volvió a revelar la verdadera Ley de
Dios, que estaba basada en la misericordia, el perdón y el reparto
entre los pobres de los bienes de la tierra.
Dios
había entregado su Ley a Moisés (la Ley que Jesucristo nos enseñó en el
Evangelio), pero los escribas y sacerdotes la habían cambiado en
mentira y la habían aumentado con muchísimos preceptos de hombres que ya
no eran la verdadera Ley de Dios. Muchos años antes de nacer
Jesucristo, el profeta Jeremías avisó al pueblo de estas cosas y así
dijo:
"Aun
la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la
golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el
juicio de Yavé. ¿Cómo
decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Yavé está con nosotros?
Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los
escribas." (Jeremías 8:7-9)
Muchas
religiones, desde el siglo IV (emperador Constantino y su religión del
imperio de Roma) impusieron la creencia de que es Palabra de Dios todo
lo escrito en las Biblias que ellos impusieron, pero esto no es cierto,
porque LAS BIBLIAS CONTIENEN MUCHOS PRECEPTOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO QUE
JESUCRISTO ABOLIÓ, y todo lo que abolió Jesucristo no es Palabra de
Dios. La Palabra de Dios es la Palabra que Jesucristo nos enseña en el
Evangelio.
Jesucristo
es Dios mismo que se hizo Hombre, y Él nos revela en el Evangelio los
mandamientos que realmente habia dado Dios desde siempre y para siempre.
En el Antiguo testamento y en las cartas atribuidas a Pablo hay muchos
preceptos contrarios a lo que manda Jesucristo en el Evangelio, y
Jesucristo mandó predicar solamente el Evangelio. Entonces, ¿por qué las
religiones del mundo impusieron las biblias?...
"Jesús
los llamó y les dijo: "Sabéis
que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las
oprimen con su poderío. Entre vosotros no debe ser así,
sino que si alguno de vosotros quiere ser grande, que sea vuestro
servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, que sea el
servidor de todos; de
la misma manera que el hijo del hombre no ha venido a ser servido,
sino a servir
y dar su vida en redención de muchos".
(Mateo 20:25-28.)
Letra
en tamaño todo normal:
"Jesús
los llamó y les dijo: "Sabéis
que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las
oprimen con su poderío. Entre vosotros no debe ser así,
sino que si alguno de vosotros quiere ser grande, que sea vuestro
servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, que sea el
servidor de todos; de
la misma manera que el hijo del hombre no ha venido a ser servido,
sino a servir y dar
su vida en redención de muchos". (Mateo
20:25-28.)
La
Ley del Evangelio es la Ley que Dios había dado a Moisés:
"Voz que clama en el desierto:
Preparad camino a
Yavé; enderezad calzada
en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado,y bájese todo monte
y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y
se manifestará la gloria de Yavé, y toda carne juntamente la verá;
porque la boca de Yavé ha hablado. Voz que decía: Da voces. Y yo
respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba,
y toda su gloria como flor del campo. La hierba se seca, y la flor se
marchita, porque el viento de Yavé sopló en ella; ciertamente como
hierba es el pueblo. Sécase
la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro
permanece para siempre".
(Isaías 40:1-11).
.......... CADA MAÑANA MIRO POR LA VENTANA ESPERANDO que llegue MI AMIGO JESUCRISTO...
Jesucristo
se me ha manifestado y me ha mostrado su amor... Y aquellas
manifestaciones me han ayudado mucho a vivir... Gracias mi Señor y mi
Dios Jesucristo por tu misericordia...
Pero ha pasado mucho
tiempo, y estoy cansado..., muy cansado..., pero mi madrecita, mis
amigas y mis amigos me animan a que siga adelante con esperanza... Y por
eso, benditos sean sus nombres para siempre... Y que pronto estemos
todos juntos en el paraíso que nos ha prometido Jesucristo nuestro
Señor...
"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí
yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén".
(Mateo 28,19-20).
"Y será predicado este evangelio del reino en
todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá
el fin". (Mateo 24,11-14).
"Id por todo el mundo y predicad el
evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo;
mas el que no creyere, será condenado". (Marcos 16:15-16).
.......... CADA MAÑANA MIRO POR LA VENTANA ESPERANDO que llegue MI AMIGO JESUCRISTO...
Jesucristo
se me ha manifestado y me ha mostrado su amor... Y aquellas
manifestaciones me han ayudado mucho a vivir... Gracias mi Señor y mi
Dios Jesucristo por tu misericordia...
Pero ha pasado mucho
tiempo, y estoy cansado..., muy cansado..., pero mi madrecita, mis
amigas y mis amigos me animan a que siga adelante con esperanza... Y por
eso, benditos sean sus nombres para siempre... Y que pronto estemos
todos juntos en el paraíso que nos ha prometido Jesucristo nuestro
Señor...
"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí
yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén".
(Mateo 28,19-20).
"Y será predicado este evangelio del reino en
todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá
el fin". (Mateo 24,11-14).
"Id por todo el mundo y predicad el
evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo;
mas el que no creyere, será condenado". (Marcos 16:15-16).
La verdadera Ley de Dios es la que Jesucristo enseña en el Evangelio, que así dice:
"todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque ésta es la ley y los profetas". (Mateo 7:12)
Jesús también enseña los verdaderos mandamientos de la Ley de Dios que debemos guardar para entrar en la vida y que así nos dicen:
"Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios" (Mateo 19:16-24)