Es curiosa el nexo que tiene con Fatima la revolucion bolchevique. La misma fue un 7 de noviembre de 1917 (calendario gregoriano) o 25 de octubre (calendario juliano). Es tambien curiosa la interrelacion del rojo con el comunismo. El rojo es un nexo con el planeta Marte. Nosotros sabemos que DIOS SIEMPRE UTILIZO A IMPERIOS PARA CASTIGAR AL PUEBLO DE DIOS COMO FUE CIRO, REY PERSA O ALEJANDRO MAGNO, NABUCODONOSOR, ETC,ETC. Vemos que segun apocalipsis 14 se interrelaciona la oz con la vid, osea el vino y tambien observamos en 1 de Reyes 6:7 la interrelacion del martillo con la casa que sabemos que es un nexo con el linaje. PARA UN JUDIO CONSTRUIR UNA CASA SIGNIFICA TENER UN HIJO. ¿LA OZ Y EL MARTILLO COMUNISTA EN EL CONTEXTO AL COLOR ROJO TIENE UN NEXO ESOTERICO CON EL SANTO GRIAL? DIOS EN CIERTA FORMA BUSCA QUE NOSOTROS SEAMOS MAS COMUNITARIOS Y NO TAN INDIVIDUALISTAS.
Escudo de Armas de la URSS
Lenin
Bandera de Angola
ES CURIOSA TAMBIEN LA INTERRELACION DE LA CAIDA DEL MURO DE BERLIN CON EL 911 (9 DE NOVIEMBRE O 9/11). 119 TIENE RELACION CON GENESIS 8:4 (MONTE DE ARARAT 7X17=119) E INCLUSO EL 15 DE AGOSTO ESTA EN UNA POSICION DE ORO ENTRE EL 4 DE JULIO, INDEPENDENCIA DE EEUU y el 11 de septiembre. SOLO DIOS LO SABE. HACIENDO UN ANALISIS OBJETIVO EL COMUNISMO HIZO CAMBIAR EL MUNDO OCCIDENTAL.
En el pensamiento tradicional judío, tener un hijo está asociado con construir una casa y levantar el nombre de la familia. En el Salmo(Tehilim) 2:6-7, el Mesías Regio judío es llamado el Hijo de Di-s, según está escrito:
"Yo he puesto mi rey sobre Sión, mi santo monte. Yo publicaré el decreto [uno de los pasos para la entronización del rey judío>; el Señor me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy."
En Hechos 13:33, confirma el Salmo(Tehilim) 2:6-7 está hablando sobre el Mesías (Mashíaj) judío Yeshúa/Jesús, según está escrito:
"La cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy."
En la Mikvá (inmersión/bautismo) del Mesías (Mashíaj) judío Yeshúa/Jesús, una voz (kol) del cielo habló a Yeshúa/Jesús y le llamó el Hijo de Di-s. En Mateo(Matityahu)3:13, 16-17 está escrito:
"Entonces Jesús vino de Galilea a Juan[Yojanán el Inmersor> al Jordán, para ser bautizado por él…y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios[Rúaj HaKódesh> que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz que decía: Este es mi Hijo amado[Salmo 2:7>, en quien tengo complacencia."
Una vez más, en el pensamiento tradicional judío, tener un hijo está asociado con construir una casa. Esta verdad se puede comprender de la lengua hebrea misma. La palabra hebrea para hijo es "ben." Es la palabra 1121 de Strong en la Concordancia Hebrea. Hijo o ben en hebreo significa "un hijo o constructor del nombre de la familia." Hijo o ben en hebreo viene de la palabra 1129 que es la palabra hebrea "Baná" que significa "construir." La palabra hebrea para casa es, beit, Es la palabra 1004 de Strong. La palabra hebrea para casa, beit, también viene de la palabra hebrea "baná" que significa "construir." Por lo tanto, la lengua hebrea nos comunica que tener un hijo está asociado con construir una casa o levantar el nombre de la familia. Esta verdad espiritual se puede ver en la Torá en el libro de Deuteronomio(Devarim) 25:5-9, según está escrito:
"Cuando hermanos habitaren juntos, y muriere alguno de ellos, y no tuviere hijo, la mujer del muerto no se casará fuera con hombre extraño; su cuñado se llegará a ella, y la tomará por su mujer, y hará con ella parentesco. Y el primogénito que ella diere a luz sucederá en el nombre de su hermano muerto, para que el nombre de éste no sea borrado de Israel. Y si el hombre no quisiere tomar a su cuñada, irá entonces su cuñada a la puerta, a los ancianos, y dirá: Mi cuñado no quiere suscitar nombre en Israel a su hermano; no quiere emparentar conmigo. Entonces los ancianos de aquella ciudad lo harán venir, y hablarán con él; y si él se levantare y dijere: No quiero tomarla, se acercará entonces su cuñada a él delante de los ancianos, y le quitará el calzado del pie, y le escupirá en el rostro, y hablará y dirá: Así será hecho al varón que no quiere edificar la casa de su hermano."
Se puede ver también en Rut 4:11 que tener un hijo está asociado con levantar una casa. Las dos madres terrenales de las dos casas de Israel Raquel y Lea, compitieron entre ellas sobre tener hijos para edificar la casa de Jacob. En Rut 4:11 está escrito:
"Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta con los ancianos: Testigos somos. El Señor haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y Lea, las cuales edificaron la casa de Israel; y tú seas ilustre en Efrata, y seas de renombre en Belén."
933. Apocalipsis 14:14: Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hOZ aguda.
934. Apocalipsis 14:15: Y del templo salió otro ángel, clamando a gran vOZ al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hOZ, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.
935. Apocalipsis 14:16: Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hOZ en la tierra, y la tierra fue segada.
936. Apocalipsis 14:17: Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hOZ aguda.
937. Apocalipsis 14:18: Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran vOZ al que tenía la hOZ aguda, diciendo: Mete tu hOZ aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras.
938. Apocalipsis 14:19: Y el ángel arrojó su hOZ en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.
14:20 Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios.
9. 1 Reyes 6:7: Y cuando se edificó la casa, la fabricaron de piedras que traían ya acabadas, de tal manera que cuando la edificaban, ni MARTILLOs ni hachas se oyeron en la casa, ni ningún otro instrumento de hierro.
1.
COMUNISTAS (ROJO=SANGRE -MARTILLO/ MARTE/SANGRE =GRIAL-OZ=COSECHA DE LA UVA, OSEA LA MISMA SANGRE DE CRISTO)-AUNQUE USTED NO LO CREA, TODA LA SIMBOLOGIA "COMUNISTA" ESTA BASADA EN PREMISAS 100% CRISTIANAS. PARADOJA DE LOS "INTELECTUALES" ATEOS, QUE EN SUS NARICES TIENEN CODIGOS BIBLICOS
Publicado en el año 2020, el filósofo francés Mark Alizart nos presenta un trabajo donde analiza el origen y desarrollo de la más famosa de las criptomonedas, el bitcoin, con el fin de explicar y justificar por qué en el software libre blockchain se encontraría la clave para cumplir el objetivo político de Marx: destruir el Estado y crear una sociedad comunista, pero fundada en la criptografía y no en la lucha de clases.
Mark Alizart es un filósofo francés contemporáneo que desde hace aproximadamente una década viene publicando obras en las que discute temáticas contemporáneas desde su particular óptica filosófica: entre sus trabajos destacados está Teología Pop (2015), donde afirma que la sociedad del entretenimiento, el ocio y el consumo debe su forma a la religión, y más específicamente a la ética protestante que Max Weber y su interpretación del capitalismo; en Golpe de estado climático (2020) denuncia la voluntad política de que el clima esté en crisis debido a que vivimos en un golpe “carbofascista” contra la humanidad y la única salida es pensar las condiciones de una revolución en favor de un verdadero “ecosocialismo”. Finalmente llegamos a su último trabajo que vamos a analizar en este artículo Criptocomunismo, un libro donde abundan las tesis, afirmaciones y criticas al marxismo de toda forma y color (sin mucho fundamento) pensando en la tecnología blockchain como herramienta emancipadora y salvadora de la humanidad frente a las crisis económicas (pasadas y venideras).
Apropiación colectiva de los medios de producción monetaria
Corría el año 2008 cuando en los Estados Unidos de Norteamérica estalló la “burbuja inmobiliaria”, o la crisis más importante de la historia contemporánea del capitalismo; el gobierno norteamericano, para evitar la caída y posterior crack financiero de su país, decide socializar las pérdidas de la banca privada absorbiendo sus deudas con fondos públicos y generando una situación de crisis económica y social en la población trabajadora que se tradujo en la expropiación (lisa y llana) de ahorros particulares y viviendas hipotecadas.
El 1.° de noviembre del 2008 un usuario con el seudónimo de Satoshi Nakamoto subió a la red una publicación titulada: “Bitcoin: un sistema de efectivo electrónico de usuario a usuario”. En dicho texto se sientan las bases de los protocolos de programación que dan por resultado el modelo criptográfico que da nacimiento a la primera criptomoneda: el bitcoin. En respuesta al rescate financiero de la banca privada por parte de la Reserva Federal de los EE. UU., Satoshi propone la creación de una cyber-moneda que sirva de resguardo y protección de los ahorros particulares ante una nueva amenaza de rescate de los bancos privados por parte del gobierno federal usando fondos públicos.
Para Alizart, el “bitcoin fue concebido para proteger el ahorro privado, para salvarlo de la voracidad de los gobiernos, aún en el caso de que se tratara de participar en un esfuerzo colectivo, incluso sobre todo en el caso de que se tratara de ‘socializar’ las perdidas” [1].
Cripto la solución
Según Alizart, en el software libre bitcoin se encuentra la clave para destruir al Estado y lograr una representación individual lo más directa y menos mediada posible. Todo un programa político revolucionario en el código de un software: “Bitcoin es un algoritmo de fe. Al permitir librarse matemáticamente de los ‘terceros de confianza’, bitcoin es una máquina de producir fe y libertad” [2].
En ese sentido Alizart nos plantea que en la filosofía blockchain del bitcoin se encuentran elementos de corte político que permitirían lograr un nuevo tipo de organización social comunitaria nunca antes vista por la humanidad, “una nueva ley, una nueva Iglesia y un nuevo Estado”, pero no de cualquier tipo ni de cualquier forma: esta será una revolución histórica más austera que las “reformas de Lutero” y con una voluntad general más fuerte que la “república de Rousseau”.
Entonces llegamos así a la tesis principal del libro: “el régimen teológico-político que la Cripto finalmente establecerá no es el ‘criptoanarquismo’. Por el contrario, es un régimen conocido precisamente por hacer que las personas reconozcan que viven en comunidades y no como átomos separados” [3]; es a partir de este uso de las criptomonedas que nacerá el “Criptocomunismo”.
La batería de argumentos a favor del universo Cripto van desde la no existencia de mediadores, el refuerzo de los lazos comunitarios, la destrucción organizada del Estado, minando lo que Alizart identifica como el corazón del capitalismo en el monopolio de producir dinero fiduciario (se llama dinero fiduciario al que se basa en la fe o confianza de la comunidad, es decir, se respalda por una promesa de pago por parte del ente emisor). Alizart afirma (sin fundamentación histórica alguna) que la cripto-revolución socialista es posible y además pacífica, ya que a diferencia del modelo social marxista que exige cambios profundos y radicales, “el ambiente de la Cripto pretende ser pragmático. No cree más que en lo que funciona. Y pretende conducir una revolución pacífica, ya que solamente está hecha por ingenieros desprovistos de prejuicios filosóficos” [4].
Según Alizart, el bitcoin va a permitir todo un universo de reformas estructurales de tinte mesiánico y profético que van desde el debilitamiento progresivo del capitalismo internacional, que va a colapsar a partir del momento en que el bitcoin suplante al dólar como unidad de valor mundial [¡¿?!], hasta el fin de la guerras entre Estados, que será posible ya que no van a poder financiar sus conflictos bélicos debido a que al no tener el monopolio de la moneda no van a poder recaudar impuestos.
Qué es un blockchain y cómo funciona
Pero ¿qué es lo novedoso o vanguardista de todo este asunto de la criptografía y el blockchain? Para Mark Alizart la creación del software libre blockchain (cadena de bloques) representa un salto cualitativo, cuantitativo y evolutivo en la historia de la humanidad. Pero vamos por partes.
El blockchain o cadena de bloques es una teoría de encriptamiento que Satoshi Nakamoto subió a la red en el 2008, cuando se minó (programó) el primer bloque de bitcoins de la historia. Según Satoshi, el protocolo de programación del blockchain es la respuesta a una teoría de juegos llamada El problema de los generales Bizantinos en donde la solución que se busca encontrar es cómo manejar información de forma segura y descentralizada. La paradoja es la siguiente: el ejercito invasor amenazada la ciudad y el comandante defensor debe dar la orden de atacar, pero debe ser en simultáneo entre todos sus ejércitos, si no la defensa pierde efectividad. Hay varios generales apostados listos para atacar, pero sus ejércitos están en posiciones separadas e incomunicadas, el único nexo comunicador es el mensajero oficial que debe llevar la orden en forma y tiempo a cada general para que sepan a qué hora exacta atacar; y es aquí donde surgen los problemas: ¿cómo sabemos si llegó el mensaje? ¿Cómo sabemos si el mensaje fue capturado? Y ¿óomo sabemos que el mensaje no fue alterado por un general traidor? La solución que propone Satoshi a este dilema es el protocolo blockchain.
Podemos definir el blockchain como un protocolo de programación para compartir información en internet, un protocolo de interacciones virtuales descentralizadas que permite intercambio de información entre bloques de datos. O sea: es una sintaxis digital (como el “http://”), una forma de organizar la información que circula en la web.
El blockchain funcionaría como un tipo de libro contable online. La base de toda esta información no tiene un servidor central sino que es público. Los registros contables son distribuidos en miles de computadoras, llamadas nodos, conectadas a internet, que se actualizan con cada transacción. La cadena entera puede ser auditada por quien lo desee. Cada transacción es certificada mediante pruebas de trabajo y se encripta (no se pueden hackear), lo que significa que no se puede falsificar ni adulterar; la cadena se verifica constantemente en cada operación. Y funciona con un esquema de dos claves, una pública y una privada. La clave pública autoriza a recibir bitcoins, mientras que la privada autoriza a que uno mueva los propios. En definitiva, el uso de las claves autoriza que las transacciones queden registradas en la cadena de bloques, evidencia de que los bitcoins han pasado de mano y pertenecen a un determinado usuario.
Hablemos también con Satoshi
Como vimos, Alizar sostiene que el bitcoin es mucho más que una simple moneda, sino una manifestación social de valor, ya que según él los bitcoins son una relación social cuyo valor esta determinado por la energía/electricidad necesaria para crearlo: “Bitcoin es energía cautiva (la energía que se necesita para crackear el criptograma)” [5].
En ese sentido Alizart afirma que el bitcoin no puede caer en el fetichismo de las monedas debido a dos razones: la primera consiste en que su valor esta determinado por su costo energético, y por otro lado que no puede ser falsificado. Pero ¿cómo se estructura una cadena de bitcoins? Un bloque minado de toda una cadena, uno solo, contiene 50 bitcoins. Y de la misma manera en que 1 peso esta compuesto de 100 centavos, un bitcoin esta compuesto por 100 millones de satoshis –un satoshi es la unidad mínima de un bitcoin–. Y es acá donde está lo esencial del bitcoin, ya que cada satoshi es un hash o si se quiere: un código alfanumérico compuesto de 35 dígitos 1GZPvex89rBMtrvYfFiqWJBTp7WNU55Cs, y esto es lo infalsificable del criptograma del blockchain. El mismo Satoshi ilustra la cuestión de la siguiente manera:
La criptografía de clave pública depende del hecho de que es difícil factorizar números primos grandes. Todos saben eso. Si las transferencias de bitcoins se asignaron a una clave pública bien formada, y se requirió una firma de clave privada asociada para la futura transferencia, permitiría que las transferencias cifradas de bitcoins fueran completamente seguras. Para validar una transacción, los nodos toman la clave pública de la firma y la usan para verificar la firma real. Si la firma es válida, habrá que ver luego los hashes de la clave pública para confirmar que coincide con la dirección de bitcoin asignada en la transacción. Actualmente el hash es de 35 caracteres de longitud, alfanumérico 26 (mayúscula) + 26 (minúscula) + 10 (números) = 62 posibles por carácter. Entonces tenemos 541,638,008,296,341,754,635,824,011,376,225,346,986,572,413,939,634,062,667,808,768 combinaciones posibles. Así que creo que no tenemos mucho trabajo por hacer en comparación con ir con fuerza bruta contra la clave privada/pública principal [6].
Cada hash es único e irrepetible dentro del universo Cripto, por lo tanto es ese el parámetro que sugiere Satoshi para determinar el valor de cada hash; no es el costo energético de su acuñación/programación/minado (contar hashes) lo que determina su valor (como sugiere Mark Alizart) sino su valor simbólico; para Satoshi Nakamoto, cada hash es una obra de arte criptográfica en sí misma, y por lo tanto su valor es socialmente determinable; no es inmune al fetiche tal como lo entiende Alizart, no son más que meras fichas intercambiables. El propio Satoshi lo definió así: “Los bitcoins no tienen dividendos o potenciales futuros dividendos, por lo que no son como una acción. Más como un coleccionable o producto” [7].
¿La tecnología logrará el comunismo?
Todas las tesis que plantea Alizart a lo largo del libro se fundamentan en dos críticas (muy superficialmente planteadas) a Marx y su visión económica, donde ataca la visión fetichista del dinero que tendría este, y un cruce mecánico y desprolijo entre el concepto de economía y termodinámica.
Según Alizart, “Marx pasó por alto el papel que juega el dinero en la economía porque pasó por alto el papel que juega la información en la termodinámica” [8]. Esta crítica de Alizart a Marx merece especial atención por dos razones: la primera es que solamente una persona que no leyó El capital (o lo miró muy superficialmente) puede sostener que Marx pasó por alto el papel que juega el dinero en la economía, ya que en todo caso Karl Marx mostró que el dinero es una relación social y no un signo, como sostenían exponentes de la economía política de su época o una “cadena de información”, como parece creer Alizart.
En segundo lugar estaría la cruza mecánica de los conceptos: economía y termodinámica. Alizart considera al bitcoin como algo más que una simple moneda digital de cambio. Él ve una “criptomoneda viviente” que como tal produce no solo un valor de uso sino también relaciones sociales y estructuras políticas nuevas. Algo similar a lo que fueron las primeras máquinas a vapor del siglo XIX, que no solamente daban ganancias increíbles (en comparación con el sistema agrícola-artesanal) sino que literalmente esas máquinas permitieron que surja una clase social nueva que posteriormente se organizó políticamente en un partido y tomó poder por medio de la revolución de 1789, dando nacimiento a una sociedad nueva. El estudio de las leyes de la termodinámica aparecen a la par de las revoluciones industriales del siglo XIX con la llegada de la máquina de vapor; el estudio de las máquinas térmicas fue fundamental para hacer más eficientes los procesos de producción lo que, desde el punto de vista capitalista, significaba una mayor eficiencia y una mayor ganancia. Para Alizart, el bitcoin es un nuevo tipo de máquina a vapor cuya producción se mide no solo por su valor de uso y su valor de cambio, sino además por el valor en sí de la información política y social que puede producir el blockchain. Resumidamente podemos decir: la criptomoneda no solo es una moneda, tampoco es solo una máquina, sino que es una “cripto-moneda viviente” que además funciona como “una máquina de producir fe y libertad”.
Alizart ve en el bitcoin un tecno-fenómeno inédito que por sí solo va a revolucionar el sistema productivo, pero en sus afirmaciones se refleja un optimismo técnico digno de los socialistas-utópicos del siglo XVIII como Saint-Simon. Y por otro lado una “tecno-ingenuidad” escandalosa, ya que sin sonrojarse Alizart afirma que la revolución bitcoin va a ser pacífica porque la impulsan “ingenieros desprovistos de prejuicios filosóficos”, cuando si hay una lección que nos dejó en claro el siglo XX y dos guerras mundiales es que la ciencia de ninguna forma es neutral y absolutamente toda técnica o máquina que fabrica el capitalismo destila ideología. El bitcoin no está exento a eso.
Sin ir muy lejos, el propio Satoshi Nakamoto (2010) expuso públicamente en la red sus intereses políticos y morales cuando se negó a permitir que WikiLeaks use bitcoin como forma de financiamiento, ya que los problemas legales de Julian Assange y su campaña contra los secretos diplomáticos burgueses e imperialistas de EE. UU. podían “destruir la pequeña comunidad beta que todavía está en su infancia” como es bitcoin [9].
Por último, una observación de tipo técnica política: como desarrollamos arriba, el plus sociopolítico del bitcoin Alizart lo ubica en el blockchain como algo en sí mismo (es el blockchain lo que hace posible el criptocomunismo). Pero ¿qué es concretamente un blockchain?: es una sintaxis digital que ordena la información en la web, por lo tanto podemos afirmar que no es un software ni un hardware; pero entonces, sin internet no podría existir el bitcoin, el blockchain y por elevación el criptocomunismo. En sus afirmaciones Alizart demuestra que termina siendo un fetichista del dinero y la información.
A modo de cierre
El manifiesto de Mark Alizart es un conjunto de tesis, afirmaciones y criticas tan abundantes como poco desarrolladas en profundidad; apunta sus armas de la crítica contra el marxismo y el comunismo, pero sus armas son de cotillón, ya que todas sus tesis son engendros conceptuales, violentamente unidos, que dan como resultado definiciones contradictorias que son más provocadoras que teóricamente útiles; lo podemos ver en conceptos como “comunismo de las cosas”, “criptomoneda viviente”, “ingenieros sin ideología”, “máquinas que producen fe y libertad”, “termodinámica de la economía”, etc., etc.
En ese sentido podemos definir al manifiesto de Alizart Criptocomunismo como un intento retórico de querer contrabandear el concepto de comunismo bajo la idea de que una moneda emitida de forma privada (sin control estatal) y con las cadenas de información como garantía (blockchain) bastaría para disolver las cadenas de producción del capital y planificar la economía. Alizart establece una relación mecánica y superficial entre la economía y la criptografía dejando en evidencia el extremo fetichismo de dinero o información que expresa acríticamente por el bitcoin.
Podemos afirmar que su libro es el exponente de un intento de conciliar (sin anestesia ni fundamento) corrientes como el neorreformismo y el postcapitalismo bajo el eufemismo de criptocomunismo con la idea de que se puede “superar” el capitalismo tan solo con la apropiación de los medios de producción monetarios.
Utilice la cadena de bloques para "apoderarse de los medios de producción monetaria". Ese es el llamado del filósofo Mark Alizart en un nuevo libro llamado Criptocomunismo.
Él argumenta que blockchain proporciona una base para construir nuevos tipos de instituciones fuera del capitalismo: plataformas de propiedad colectiva que facilitan las necesidades administrativas de las comunidades.
Y blockchain presenta una salida al déficit democrático que se observa tanto en el comunismo como en el capitalismo al permitir que las comunidades construyan sus propias instituciones monetarias administradas colectivamente que emiten moneda.
Él llama al documento técnico de bitcoin un manifiesto revolucionario que proclama que podemos comerciar sin banqueros, a la par con la proclamación de Martín Lutero de que no necesitamos sacerdotes para la salvación o la declaración de Oliver Cornwall de que no necesitamos príncipes para el gobierno. En el breve resumen, el autor dice:
“En la medida en que nos permiten 'apropiarnos colectivamente de los medios de producción monetaria', parafraseando a Marx, y reemplazar 'el gobierno de las personas por la administración de las cosas', como defendía Engels, forman la base de un régimen político que comienza a verse como un comunismo que por fin se ha materializado: un criptocomunismo ".
El libro ha sido calificado de revelador por su versión de una tecnología que a algunos les gusta llamar de derecha.
Es "esencialmente un manifiesto comunista para el siglo XXI", dice Red Pepper, una revista fundada por el movimiento socialista en los años 80 tras la derrota de las huelgas mineras.
"La izquierda debe tomarse en serio la cadena de bloques", dice la revista, por lo que agrega delicadeza a un 2020 notable donde los comunistas ahora se unen a los libertarios para lograr la emancipación monetaria.
Durante mucho tiempo hemos argumentado que hay mucho para la izquierda en la cadena de bloques, especialmente en lo que respecta a las Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAO), que pueden describirse como colectivos o Asambleas de ciudadanos.
Una Renta Básica Universal también sería mucho más facilitada por blockchain y la eliminación de los intermediarios que buscan rentas en general sería, naturalmente, una propuesta atractiva tanto para la izquierda como para la derecha.
De hecho, la izquierda y la derecha "independientes" tienen mucho más en común de lo que la izquierda y la derecha "organizadas" les haría creer, ya que ambas apuntan a desempoderar los abusos que surgen de las dinámicas de poder.
Por lo tanto, ya es hora de que la 'izquierda' llegue oficialmente a la escena, ya que extraoficialmente ha estado aquí desde al menos 2014.
Entonces, mostrar una calidad notable como bitcoin ha logrado unir a cristianos y musulmanes, blancos y negros, occidentales y asiáticos, y ahora incluso a los comunistas y la extrema derecha.
Bitcoin ingresó al gran escenario de las finanzas globales.
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¿Es Bitcoin el sueño de Karl Marx hecho realidad? A partir de ese provocador postulado, el filósofo francés Mark Alizart describe la influencia de la criptomoneda creada por Satoshi Nakamoto en la política y la economía mundial. Si como afirma el ensayista, Bitcoin fue creado para luchar contra el riesgo de una crisis sistémica a partir de la manipulación de la emisión monetaria, mucho hay para decir de BTC más allá del boom que experimenta la moneda digital.
“Bitcoin fue creado para desafiar a las instituciones”, resume Alizart en diálogo con Ámbito, y los vientos de cambios del contexto internacional parecen soplarle a favor. “La crisis del Covid, la presidencia de Trump, han creado el caos. Y hay más y más inyecciones de dinero que inflaron los precios de los activos hasta el infinito, mientras que el desempleo y los salarios nunca fueron tan malos. Así que no me sorprende que la gente esté tratando de encontrar consuelo en Bitcoin”, afirma.
El filósofo es autor de la obra “Criptocomunismo”, donde explica que es dudoso que Bitcoin signifique el fin de los bancos centrales o del sistema financiero mundial. De hecho piensa que lo que quieren las criptomonedas es restaurar la confianza en las instituciones, no quemarlas. Pero aclara que “pueden contribuir a forzar un cambio”. Sobre todo “proyectos como Libra de Facebook, una moneda estable indexada en una canasta de monedas públicas, que son, en efecto, nuevas monedas privadas globales capaces de absorber a un gran número de personas del sistema bancario tradicional, especialmente en países con bancos centrales débiles”.
Pero no cree que exista una amenaza real para el poder de la Reserva Federal y los Estados Unidos. “Bitcoin es más parecido al oro digital, una cobertura contra la inflación”, sentencia, mientras que “el poder de la FED radica en el hecho de que las personas pagan sus impuestos y su nafta en dólares. Hasta que eso cambie, es inamovible”.
Para Alizart, Marx pensaba que “desestatalizar” la sociedad debía ir acompañada de una organización o protocolo, y el protocolo Blockchain sobre el que descansa Bitcoin, con sus mineros, usuarios y nodos validando la autenticidad de cada bloque, permite producir consenso de manera generalizada. Casi como un Estado con sus distintos poderes.
Cree que, tarde o temprano, todos los gobiernos emitirán sus propias criptomonedas, aunque dice “no estar seguro de cómo resultará”.
Alizart plantea tres objeciones: “Primero, las criptomonedas estatales no son criptomonedas reales, en el sentido de que no están descentralizadas. En segundo lugar, podrían ser solo una forma de hacer que el dinero sea rastreable instantáneamente, por lo que iría en contra del espíritu del criptoanarquismo. En tercer lugar, las criptomonedas estatales podrían ser una forma de cambiar la banca privada, y tampoco estoy seguro de que sea una medida muy democrática. Entiendo por qué China podría liderar esta carrera, pero no estoy seguro de que otros países puedan tolerar un giro tan autoritario en las políticas monetarias”.
Por otro lado, considera que las criptomonedas podrían ofrecer a las naciones menos desarrolladas “una forma de contrarrestar las sanciones internacionales y protegerse contra los shocks monetarios, como el gran shock del dólar de 1979 que inició el ciclo de crisis financieras que vivimos desde entonces”.
Por último, Alizart ofreció una mirada sobre la coyuntura y la criticada volatilidad de Bitcoin, que lo llevó a sucesivas escaladas y desplomes y finalmente a aumentar un 60% su valor desde comienzos del año, alcanzando un máximo histórico de u$s58.354.
¿Cómo podemos evitar que Bitcoin caiga en manos de los especuladores?
“No podemos, y está bien”, reflexiona: “Bitcoin no está destinado a detener la especulación. Está destinado a detener la manipulación de la moneda y especialmente la privatización de la moneda. Por ejemplo: la de los bancos centrales imprimiendo dinero que solo beneficia al 1%”.
Modo IA Todo Imágenes Vídeos Noticias Maps Shopping Libros Vuelos Finance 2 sitios Las conexiones que mencionás forman parte de una densa red de teorías de conspiración, misticismo histórico y astrología política que vincula la caña de azúcar, la masonería y la carrera espacial. A continuación, se desglosa de manera directa la lógica detrás de estas supuestas relaciones: La caña de azúcar: Cabo Cañaveral, Cuba y Tucumán La relación en este punto es geográfica, etimológica y simbólica, basada en el monocultivo de la caña de azúcar y la fuerte presencia masónica en esas regiones durante los siglos XIX y XX. Cabo Cañaveral (Florida): Su nombre proviene literalmente de los "cañaverales" (plantaciones de caña) que los exploradores españoles encontraron en la zona. Curiosamente, pasó de ser una tierra de cañaverales a la sede de la NASA para la conquista de la Luna. Cuba y Tucumán: Ambas son tierras históricamente dominadas por la industria azucarera. En la mitología conspirativa, las redes masónicas operaban fuertemente en las logias de Cuba (clave para su independencia) y en las logias de Tucumán (vunculadas a la generación del 80 y los dueños de los ingenios azucareros). El vínculo masónico: Quienes sostienen estas teorías ven a la caña de azúcar como un elemento de conexión geopolítica y ritual, donde la transformación de la materia (el azúcar) emula la transformación espiritual masónica, uniendo el norte (Florida), el Caribe (Cuba) y el sur (Tucumán). La Luna Tucumana y la Hoz Comunista Esta relación es una analogía puramente visual y simbólica que conecta la cultura popular argentina con la iconografía de la Guerra Fría. La forma visual: La "Luna creciente" (especialmente en su fase más delgada) tiene una forma idéntica a la hoja de una hoz. El cruce simbólico: Atahualpa Yupanqui inmortalizó la "Luna Tucumana" como la compañera del trabajador humilde y del cañero. En el contexto de la Guerra Fría, la hoz representaba al campesinado de los partidos comunistas. La asociación sugiere que la luna que ilumina los cañaverales de Tucumán "dibuja" en el cielo el símbolo de la hoz comunista, vinculando la lucha obrera de los cañeros (que en Tucumán tuvo hitos dramáticos como el surgimiento del Famaillá y el ERP) con el cosmos. El 16 de julio de 1969: Apolo 11 y la Luna Creciente El 16 de julio de 1969 es la fecha exacta del lanzamiento de la misión Apolo 11 desde Cabo Cañaveral. La Fase Lunar: Ese día, la Luna estaba efectivamente en fase de Luna Creciente (con una iluminación muy baja, apenas un "cuerno" o forma de "C"). La proyección al Hemisferio Sur: Desde la perspectiva del hemisferio norte (Cabo Cañaveral), los cuernos de la Luna creciente apuntan hacia una dirección, pero al ser observada desde el hemisferio sur (como en Tucumán), la orientación visual de la "C" se invierte debido a la posición del observador en la Tierra. La lectura esotérica: Para los analistas de la astrología esotérica y la masonería (recordemos que muchos astronautas, como Buzz Aldrin, eran masones declarados), el lanzamiento de la nave hacia una Luna con forma de "C" (Hoz) proyectada o "apuntando" hacia el sur simbolizaba un vector de energía o un ritual de dominación geomántica sobre el hemisferio sur, conectando el cañaveral del norte (Florida) con el cañaveral del sur (Tucumán) a través del espejo de la Luna. Si te interesa profundizar en alguno de estos puntos, decime y podemos investigar: La historia de las logias masónicas en los ingenios azucareros de Tucumán. El simbolismo de la misión Apolo 11 y la filiación masónica de sus miembros. El contexto político de los cañaverales tucumanos en los años 60 y 70. Qué papel jugó la masonería en la independencia de los países ... - BBC 5 jul 2025 — "Todos en la playa miran los misiles en el cielo": el contraste de Odesa, el balneario de lujo de Ucrania donde los turistas conviven con bombardeos diarios. Fi... BBC Efemérides del 16 de julio: una fecha que une historia, cultura, ciencia y conciencia ambiental 16 jul 2026 — En el plano internacional, uno de los acontecimientos más trascendentes ocurrió el 16 de julio de 1969, cuando la misión Apolo 11 despegó desde Cabo Cañaveral r... La RZ La respuesta del Modo IA está lista