Un día como el de hoy, pero del año 1995, finaliza la I Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, llevada a cabo en Copenhague (Dinamarca). En la misma, los gobiernos alcanzaron un nuevo consenso sobre la necesidad de asignar a las personas el papel principal dentro del desarrollo. La Cumbre Social constituyó la mayor reunión de dirigentes mundiales. Contó con la participación de 117 Jefes de Estado y de Gobierno, y Ministros de otros 69 países. Comprometiéndose a intentar resolver los graves problemas sociales del mundo, los mandatarios, expresaron la voluntad de considerar la erradicación de la pobreza, la promoción del pleno empleo, y el fomento de la integración social, especialmente de los grupos más desfavorecidos. La Cumbre marcó el surgimiento de un interés colectivo de asignarle al desarrollo social, la mayor prioridad en las políticas a nivel nacional e internacional, situando a la persona humana en el centro de las actividades del desarrollo. En Ginebra (Suiza), 5 años después, se volverían a reunir para evaluar lo conseguido, comprometiéndose a adoptar nuevas iniciativas, y reafirmando la importancia de crear sociedades más justas y equitativas. Las Naciones Unidas sostienen que el desarrollo social, en todos sus aspectos, es un desafío, tanto para los países en desarrollo como para los países desarrollados, ya que todas las sociedades enfrentan, en mayor o menor grado, problemas de desempleo, fragmentación social y pobreza persistente.