El viento es un fenómeno natural y no se cobra en ningún país ni se emiten facturas por su uso directo.
Sin embargo, existen mecanismos económicos para aprovechar su energía:
Generación de energía: Países con alto potencial eólico, como Argentina, España, Estados Unidos y China, comercializan la electricidad generada por parques eólicos a través de tarifas reguladas o contratos con empresas distribuidoras.
Impuestos y tasas: Los gobiernos pueden aplicar gravámenes sobre la energía eléctrica producida (incluida la eólica) o sobre las infraestructuras, pero esto no es un cobro por el viento en sí.
En resumen, se paga por la electricidad generada mediante tecnología eólica, no por el viento como recurso atmosférico.