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Jesús de la DIVINA MISERICORDIA: SANTA MARÍA FAUSTINA KOWALSKA. DIARIO " La Divina Misericordia en mi alma"
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From: alma misionera  (Original message) Sent: 21/11/2012 21:16
SANTA MARÍA FAUSTINA KOWALSKA
 
 
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" LA DIVINA MISERICORDIA EN MI ALMA"
 
INTRODUCCION A LA PRIMERA EDICION EN POLACO
 
Al presentar esta edición del Diario de Sor Faustina Kowalska, estoy plenamente consciente de ofrecer un documento de la mística católica de un valor excepcional no sólo para mística católica de un valor excepcional no sólo para la Iglesia en Polonia, sino también para la Iglesia Universal.  Es una edición critica y fidedigna, preparada por la Postulación ( = en el proceso informativo) de Sor Faustina, bajo la supervisión de la Arquidiócesis de Cracovia, órgano competente en este terreno.
El Diario cuyo tema es la devoción a la Divina Misericordia, últimamente se hizo muy actual por dos razones:
Primero, la Congregación para la Enseñanza de la fe, con su declaración de hace dos años, revocó definitivamente los reparos presentados anteriormente por la Congregación del Santo Oficio, acerca de los escritos de Sor Faustina.  La revocación de la “Notificación” hizo que la devoción a la Divina Misericordia, presentada en el mencionado Diario, ha cobrado una nueva vitalidad en todos los continentes, de lo que dan prueba numerosos testimonios que llegan continuamente a la Postulación y a la Congregación a la que Sor Faustina perteneció.
Segundo, la encíclica últimamente publicada Dives in misericordia del Papa Juan Pablo II ha enfocado, felizmente, la mirada de la Iglesia y también la del mundo laico hacia este admirable atributo de Dios, y, al mismo tiempo, este extraordinario aspecto de la economía de la salvación, que es la misericordia de Dios.
Sería oportuno presentar un detallado estudio para indicar la convergencia entre el Diario de Sor Faustina y la citada encíclica.  Estos puntos de contacto seguramente son numerosos, ya que toman la inspiración de la misma fuente, es decir de la revelación de Dios y de la enseñanza de Cristo.  Además nacieron en el mismo ambiente espiritual de Cracovia, ciudad done, según sé, está la más antigua iglesia dedicada al culto de la Divina Misericordia.  Cabe subrayar también que fue el propio cardenal Carol Wajtyla, el entonces arzobispo de Cracovia, quien empezó trámites para abrir el proceso de beatificación de Sor Faustina Kowalska y dió inicio a este proceso.
A la luz de lo dicho, el Diario de Sor Faustina ha cobrado una enorme importancia para la espiritualidad católica y de allí la necesidad de preparar su edición fidedigna para evitar la deformación del texto por personas que, tal vez actúen de buena fe, sin embargo estén suficientemente preparadas para ello.  De este modo se evitarán ediciones que difieran entre sí, e incluso contengan contradicciones, tal y como fue con el diario espiritual de santa Teresa del Niño Jesús, Historia de un Alma.
Durante una lectura superficial del Diario llama la atención la sencillez del lenguaje e incluso las faltas gramaticales y estilísticas.  Pero el lector debe tener presente que la autora del Diario tenía
apenas una formación básica, no completa.  Las enseñanzas teológicas expuestas en el Diario no dejan en el lector la menor duda de que son de carácter extraordinario.  Ya este contraste entre la formación de Sor Faustina y lo sublime que es su enseñanza teológica indica la influencia especial de la gracia de Dios.
 Deseo recordar aquí mi encuentro con la bien conocida alma mística de nuestros, Sor Speranza, que en Colle Valenza, cerca de Todi, Italia, dio inicio al santuario Amore Misericordioso, lugar de numerosas peregrinaciones.  Le pregunté a Sor Speranza si conocía los escritos de Sor Faustina y qué pensaba de ellos.  Me contestó con sencillez:  “Los escritos contienen una enseñanza maravillosa, pero durante su lectura hay que tener presente que Dios habla a los filósofos con el lenguaje de filósofos y a las almas sencillas con lenguaje sencillo, y que sólo a estas últimas revela las verdades ocultas para los sabios y los sensatos de este mundo.”
 Antes de terminar esta introducción, me permito citar un recuerdo personal más.  En 1952, asistí por primera vez a una solemne beatificación en la basílica de San Pedro.  Después de la ceremonia unas personas que también habían participado en ella, me preguntaron: ¿Quién era el beatificado o la beatificada?  La pregunta me produjo gran confusión, porque en aquel momento ni siquiera me recordaba quienes eran esos beatificados, aunque me daba cuenta de que el sentido de una beatificación consiste, realmente, en proporcionar al pueblo de Dios un modelo de vida para contemplar e imitar.
 Entre los beatos y candidatos a subir a los altares, figuran dos polacos.  Todo el mundo los conoce y sabe quienes han sido, que han hecho durante sus vidas y que mensaje nos han traído.  Son:  el beato (santo) Maximiliano Kolbe, “mártir del amor” y Sor (santa) Faustina Kowalska, apóstol de la Divina Misericordia.
 
Andrzej M. Deskur
Arzobispo Titular de Tene
Roma, 20 de diciembre de 1980
 
Extraído de: Santa María Faustina Kowalska. DIARIO "  La Divina Misericordia en mi alma"
Continúa
 
 
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From: alma misionera Sent: 21/11/2012 21:24
INTRODUCCIÓN:
 
1. Santa María Faustina Kowalska, apóstol de la divina Misericordia, conocida actualmente en el mundo entero, ha sido incluida por los teólogos entre los destacados místicos de la Iglesia.
Nació como la tercera hija entre diez hermanos de una pobre y piadosa familia campesina de la aldea de Glogowiec. En el santo bautizo, celebrado en la iglesia parroquial de Swinice Warckie, se le impuso el nombre de Elena. Desde pequeña se destacó por la piedad, el amor a la oración, la laboriosidad y la obediencia, y por una gran sensibilidad ante la pobreza humana. Su educación escolar no duró ni siquiera tres años: al cumplir 14 años abandonó la casa familiar para trabajar de sirviente en Aleksandrów y Lodz, y mantenerse a sí misma y ayudar a sus padres.
Ya desde los 7 años Elena sintió en su alma el llamado a la vida religiosa (dos años antes de recibir la Primera Comunión), pero sus padres no le dieron el permiso para que entrara en el convento. Ante la negativa, la niña intentó apagar dentro de sí el llamado de Dios; sin embargo, apresurada por la visión de Cristo sufriente y las palabras de reproche: “?Hasta cuándo Me harás sufrir, hasta cuándo Me engañarás?” (Diario, 9) empezó a buscar ser aceptada en algún convento. Pero donde llamaba la despedían. Finalmente, el 1 de agosto de 1925, pasó el umbral de la clausura de la casa de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, en la calle Zytnia, en Varsovia. En su Diario confesó: “Me pareció que entré en la vida del paraíso. De mi corazón brotó una sola oración, la de acción de gracias” (Diario, 17).
Unas semanas después sintió una fuerte tentación de trasladarse a otro convento donde pudiera tener más tiempo para rezar. Entonces, el Señor Jesús, enseñándole su faz desgarrada y martirizada, dijo: “Tú Me causarás un dolor semejante, si sales de esta Congregación. Te he llamado aquí y no a otro lugar, y te tengo preparadas muchas gracias” (Diario, 19).
En la Congregación recibió el nombre de Sor María Faustina. El noviciado lo pasó en Cracovia, donde en presencia del obispo St. Respond hizo los primeros votos y cinco años después los votos perpetuos de castidad, pobreza y obediencia. Trabajó en distintas casas de la Congregación. Pasó los períodos más largos en Cracovia, Plock y Vilna trabajando como cocinera, jardinera, y portera.
Para quien la observara desde fuera nada hubiera delatado su extraordinaria y rica vida mística. Cumplía sus deberes con fervor, observaba fielmente todas las reglas del convento, era recogida y piadosa, pero a la vez natural, alegre, llena de amor benévolo y
desinteresado al prójimo.
Toda su vida se concentraba en caminar con constancia a la cada vez más plena unión con Dios y en una abnegada colaboración con Jesús en la obra de la salvación de las almas. “Jesús mío – confesó en el Diario – Tú sabes que desde los años más tempranos deseaba ser una gran santa, es decir, deseaba amarte con un amor tan grande como ninguna alma Te amó hasta ahora” (Diario 1372).
 
Extraído de: Santa María Faustina Kowalska. DIARIO " La Divina Misericordia en mi alma"

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From: alma misionera Sent: 21/11/2012 21:29
El Diario revela la profundidad de su vida espiritual.  Una lectura atente de estos escritos permite conocer un alto grado de unión de su alma con Dios, permite conocer hasta qué punto Dios se entregó a su alma y evidencia también sus esfuerzos y combates en el camino hacia la perfección cristiana.  El Señor la colmó de muchas gracias extraordinarias:  los dones de contemplación y de profundo conocimiento del misterio de la Divina Misericordia, visiones, revelaciones, estigmas ocultos, los dones de profecía, de leer en las almas humanas, y de desposorios místicos.
Colmada de tantas gracias, escribió:  “Ni las gracias ni las revelaciones, ni los éxtasis, ni ningún otro don concedido al alma la hacen perfecta, sino la comunión interior del alma con Dios.  (…)  Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad con la voluntad de Dios”  (Diario, 1107).
 El austero modo de vida y los agotadores ayunos que practicaba desde antes de entrar en el convento, debilitaron tanto su organismo que siendo postulante, fue enviada al balneario de Skolimów, cerca de Varsovia, para recuperar la salud.  Tras el primer año de noviciado, le vinieron experiencias místicas sumamente dolorosas; las de la llamada noche oscura, y luego, sufrimientos espirituales y morales relacionados con la realización de su misión que le fue encomendada por el Señor.  Sor Faustina se ofreció como víctima por los pecadores y con este propósito experimentó también diversos sufrimientos para, a través de ellos, salvar las almas de aquellos.  En los últimos años de su vida aumentaron los sufrimientos interiores, la llamada noche pasiva del espíritu y las dolencias del cuerpo:  se desarrolló la tuberculosis que atacó los pulmones y el sistema digestivo. 
A causa de ello dos veces fue internada en el hospital de Pradnik en Cracovia, por varios meses.
 Extenuada físicamente por completo, pero plenamente adulta de espíritu y unida místicamente con Dios, falleció en olor de santidad, el 5 de octubre de 1938, a los 33 años, de los que 13 fueron en el convento.  Su cuerpo fue sepultado en la tumba común, en el cementerio de la Comunidad en Cracovia – Lagiewniki, y luego, durante el proceso informativo en 1966, trasladado a la capilla.
 A esta sencilla monja, sin grandes estudios, pero valerosa y abandonada totalmente en Dios, el Señor Jesús le confió una gran misión:  el mensaje de la misericordia dirigido a todo el mundo.  “Te envío – dijo – a toda la humanidad con Mi misericordia.  No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla a Mi Corazón Misericordioso  (Diario, 1588).  Tú eres la secretaria de Mi misericordia; te he escogido para este cargo, en ésta y en la vida futura (Diario, 1605), (……) para que des a conocer a las almas la gran misericordia que tengo con ellas, y que las invites a confiar en el abismo de Mi misericordia”  (Diario, 1567).
 
2. La misión de Sor Faustina consiste, en resumen, en recordar una verdad de la fe, conocida desde siempre, pero olvidada, sobre el amor misericordioso de Dios al hombre y en transmitir nuevas formas de culto a la Divina Misericordia, cuya práctica ha de llevar a la renovación religiosa en el espíritu de confianza y misericordia cristianas.
El Diario que Sor Faustina escribió durante los últimos 4 años de su vida por un claro mandato del Señor Jesús, es una forma de memorial, en el que la autora registraba, al corriente y en retrospectiva, sobre todo los “encuentros” de su alma con Dios.  Para sacar de estos apuntes la esencia de su misión, fue necesario un análisis científico.  El mismo fue hecho por el conocido y destacado teólogo, Padre profesor Ignacy Rózycki.  Su extenso análisis fue resumido en la disertación titulada “La Divina Misericordia.  Líneas fundamentales de la devoción a la Divina Misericordia.”  A la luz de este trabajo resulta que todas las publicaciones anteriores a él, dedicadas a la devoción a la Divina Misericordia transmitida por Sor Faustina, contienen solamente algunos elementos de esta devoción, acentuando a veces cuestiones sin importancia para ella.  Por ejemplo, destacan la letanía o la novena, haciendo caso omiso a la Hora de la Misericordia.  El mismo Padre Rózycki hace referencia a ese aspecto diciendo:  “Antes de conocer las formas concretas de la devoción a la Divina Misericordia, cabe decir que no figuran entre ellas las conocidas y populares novenas ni letanías.”
La base para distinguir éstas y no otras oraciones o prácticas religiosas como nuevas  formas de culto a la Divina Misericordia, lo son las concretas promesas que el Señor Jesús prometió cumplir bajo la condición de confiar en la bondad de Dios y practicar misericordia para con el prójimo.  El Padre Rózycki distingue cinco formas de la devoción a la Divina Misericordia.
 
Extraído de: Santa María Faustina Kowalska. DIARIO " La Divina Misericordia en mi alma"
Continúa

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