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"Sanar un amor herido.Víctor M.Fernández: "Sanar un amor herido". Seminario de profundización
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Reply  Message 1 of 7 on the subject 
From: alma misionera  (Original message) Sent: 15/04/2011 00:28

NECESITO SANAR MI CORAZÓN
 
Todos, el papa, los gobernantes, los artistas, las amas de casa, experimentan alguna vez la necesidad de liberarse interiormente. Todos sentimos a veces un nudo en la garganta, una sensación de insatisfacción, una angustia extraña, una tristeza profunda. Y nos llama la atención que esto se produzca sin una causa importante, y que a veces nos suceda cuando no tenemos un problema grave, o cuando todo parece marchar bien: un día
hermoso, una buena comida, gente que nos quiere, cosas que nos salen bien. Es cierto que nunca tenemos absolutamente todo lo que desearíamos, pero quizá tenemos lo suficiente como para vivir tranquilos y nos falta la paz y la alegría, o se nos presentan momentáneamente esos estados de ánimo que no comprendemos.
Esto contrasta con la actitud que podemos encontrar en otras personas, que se mantienen activas, alegres y serenas con menos cosas y con más problemas. Y así se nos confirma que el problema no reside tanto en las cosas que nos faltan ni en los problemas que tenemos, sino en el interior. Hay algo dentro que no funciona.
Entonces, puedo descubrir que hay algo conflictivo en mi interior, algo que me ata y que a veces me ahoga, y que incluso suele repercutir en mi cuerpo, en dolores de cabeza, presión alta,mala digestión, abombamiento, gases, etc.
Puedo ver que habría que aclarar algo que está como en una nebulosa, algo poco claro, pero que suele salir a la superficie en forma de angustias repentinas. Por eso, si en esos momentos me sucede algo negativo; entonces lo lleno de esa carga difusa, y el problema se hace más difícil de lo que realmente es.
También experimentamos que quisiéramos ser mejores, pero hay algo que no podemos superar, como si fuera más fuerte que nuestra voluntad; y entonces descubrimos que hay algo no resuelto en nuestro interior y que nos lleva a ese comportamiento.
Sabemos, por ejemplo, que la masturbación suele ser usada por el fuerte sentimiento de soledad, por la angustia de quien siente que no pertenece a nadie y que nadie le pertenece. Normalmente se acentúa cuando uno intentó acercarse a otro pero fracasó, o cuando se recibe un desprecio, una burla grosera, etc.
Otras veces se trata de momentos hermosos en que de golpe se nos presenta un recuerdo del pasado, quizá de la niñez, y se nos despierta una extraña tristeza e insatisfacción. Puede ser incluso una tontería, pero que nos hace revivir una vieja angustia.
 
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Reply  Message 2 of 7 on the subject 
From: alma misionera Sent: 15/04/2011 00:31
PUEDO SANARME

Entonces tenemos que recibir una buena noticia: Cristo vive, y también tiene poder sobre ese mundo interior herido y conflictuado. El puede ser el Señor también de esas partes misteriosas de mi vida.
Si podemos pedirle la salud del cuerpo, o un trabajo, o la lluvia, ¿por qué no podemos pedirle con confianza que sane nuestro mundo interior enfermo?
Cristo podría sanarlo sin que se lo pida; pero de ordinario él espera que yo tome en serio mi propia vida, que me atreva a enfrentar lo que me pasa y a presentarlo a él con confianza, sabiendo que él tiene poder para cambiar las cosas.
Dice santo Tomás que no pedimos para que Dios se entere de lo que nos pasa, sino para convencemos de que lo necesitamos a él para resolver nuestros problemas.
Y cuando la oración se transforma en un convencimiento de que él puede hacer lo que le pedimos y sin él no somos nada, entonces se transforma en una verdadera súplica.
Si yo pretendo ocultarme a mí mismo u ocultarle a Dios lo que tengo dentro, eso aparecerá de distintas formas en mi vida. disfrazado, y seguirá quitándome libertad, volviéndome agresivo conmigo mismo, con la sociedad, con Dios, y llenándome de miedos.
Pero eso tiene que hacerse de una forma adecuada. Lo veremos más adelante. Ahora veamos cómo no  debe hacerse la sanación, ya que hay un modo de hacerla que puede ser falso, aparente, y hasta dañino. Es decir: puede ser peor el remedio que la enfermedad.
 
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Reply  Message 3 of 7 on the subject 
From: alma misionera Sent: 15/04/2011 01:45
No BUSCAR UN CAMINO EQUlVOCADO
 
En primer lugar hay que preguntar para qué queremos sanamos. Y eso es preguntamos cuál es el ideal de nuestra vida.
Si buscamos sanamos sólo para "sentimos bien", o en primer lugar para liberamos de todo problema, para conseguir ese objetivo también se podría acudir al yoga, el budismo, el control mental y otros ejercicios, de manera que no sería necesaria la oración. Por otro lado, el ideal cristiano es otro: es amar a Dios y al prójimo, es luchar por un mundo mejor, por una civilización de amor, aunque eso nos traiga problemas.
Puede haber una búsqueda enfermiza de la sanación de modo que terminemos obsesionados por cualquier problema, por
cualquier insatisfacción, por cualquier dolor.
 Hay personas que tienen tanto temor a enfermarse, que apenas les duele la punta de un dedo pierden la paz interior y no pueden ya disfrutar de nada.
Otros ante cualquier síntoma piensan que pueden tener un cáncer.
En cambio, hay personas que mantienen la confianza en la vida, el buen humor y la esperanza, y eso los tonifica de tal manera que siempre tienen buena salud.
Es normal tener alguna tristeza ocasional, o alguna bronca que nos saca de la indiferencia. Pero si uno está muy atento a los
cambios de su estado de ánimo, cada pequeña angustia se le hace Inmensa.
Normalmente cuando un depresivo piensa demasiado en su estado, y si tiene mucho tiempo libre, su problema se acentúa, se hace más lenta la recuperación, y los ciclos depresivos se repiten con más frecuencia. En cambio, si el depresivo, a pesar de no desearlo, se mantiene activo, o tiene una actividad que lo saca de sí, los ciclos depresivos se repiten con menos frecuencia, se hacen más suaves, y se aprende a convivir con ellos, sabiendo que "todo tiene su tiempo bajo el sol",
El evangelio nos invita ante todo a "salir de nosotros mismos", lo cual nos libera de muchos males interiores. Y si nos miramos a nosotros mismos y a nuestras heridas interiores, es para poder amar mejor, para servir más al prójimo, para perder el miedo a Dios, etc.
No es en primer lugar para "sentimos bien".
Si una mujer tiene su familia enferma, y no puede alimentar bien a sus hijos, o su padre intenta suicidarse, evidentemente se preocupa, y debe preocuparse, porque el que ama se preocupa por el ser amado, y sabe que el amor también nos llena de preocupaciones.
Es lamentable conocer cristianos que evitan el trato con sus familiares para no tener que compartir sus problemas, y se excusan diciendo: "Me quitan la paz" o "me llenan de cargas  negativas".
Esto podrá ser un ideal budista, pero no cristiano.
Por todo esto, buscar la sanación puede ser un camino equivocado.
Todo lo que invite a estar pendiente del propio yo siempre debe hacerse con moderación.
 Cuando se dedica demasiado tiempo a mirar las propias heridas y los problemas interiores, aunque se haga en oración  crea el hábito de estar demasiado pendiente de uno mismo y de los males que nos provocan los demás; de manera que empezamos a sentimos dolidos muy a menudo por cualquier pequeña cosa que nos hagan, por cada desilusión, por cada insatisfacción insignificante.
Por eso, muchas personas que están permanentemente buscando la " sanación", también están constantemente "sensibilizadas" y lastimadas por los demás.
 
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Reply  Message 4 of 7 on the subject 
From: alma misionera Sent: 16/04/2011 23:01
No QUERER SANARLO TODO

Tampoco podemos pretender sanarlo todo, como si eso fuera la santidad o la perfección.
Un enfermo mental puede ser santo y llegar al cielo antes que cualquiera.
Decía santo Tomás que un santo puede tener dificultad en el obrar de alguna virtud, pero eso no significa que no sea santo. De algunos santos, como santa Teresa de Lisieux, se dice con buenos fundamentos, que tenía un grado importante de neurosis, cual no quita nada a su santidad.
Es cierto que si estamos más sanos podemos ser más felices en esta vida, expresar mejor nuestro amor a los demás, hacer más felices a los otros. Pero el tener algún desequilibrio psicológico, alguna herida del pasado, alguna angustia, no significa que estemos en pecado.
Normalmente, si un niño discapacitado se bautiza, o si crece en la santidad, sigue siendo discapacitado, salvo que ocurra un milagro extraordinario.
Por eso, la posibilidad de sanar nuestro cuerpo o nuestra psicología enferma, no necesariamente es un asunto "espiritual".
Las heridas de la vida que han dañado nuestra afectividad no son un pecado, una culpa, una maldad personal, ya que no son algo que dependa mucho de nuestra voluntad, y preocupándonos demasiado por sanar esas heridas, podemos gastar en nuestro propio yo todas las energías que podríamos usar para ayudar a los demás, hacer bien las cosas, etc.
Esas angustias que a veces aparecen en nuestro interior y que tienen su raíz en un dolor del pasado, pueden disminuir, pueden ir desapareciendo lentamente de nuestra vida. Pero si eso no sucede, no debemos culpamos y sentimos en falta con Dios.
De hecho, un loco no debe sentirse culpable por estar loco.
Millones de personas simples han pasado la vida llenas de heridas interiores, y eso no significa que hayan sido malos cristianos.
Significa simplemente que han sufrido mucho, o que su emotividad no está del todo sana.
Si no tenemos en cuenta esto, la oración de sanación puede llevamos a un peligroso elitismo: "Nosotros somos los especiales porque oramos por sanación; pobrecitos los que no lo hacen, se quedan en una fe mediocre, etc.".
Por eso, recordemos una vez más que eso que llamamos "sanación interior" no es el ideal de los cristianos.
Pretender alcanzar un estado de armonía interior, libre de alteraciones psicológicas, libre de angustias emocionales, el dominio total de la mente y de la vida interior, es más el ideal del control mental que de la santidad cristiana.
No es casual que en el Nuevo Testamento sea difícil encontrar textos que se refieran a la sanación interior.
Digamos más bien que puede ser muy virtuoso tratar de tomarse poco en serio algunas veces, tratar de no estar tan atentos a los estados de ánimo, no estar tan pendientes de "cómo nos sentimos", y ocupamos más por buscar la felicidad de los demás, por aportar algo a la sociedad, por salir un poco del propio yo.
Es cierto que hoy rechazamos el cristianismo que invitaba a "despreciarse a sí mismo". Pero podemos caer en el otro extremo, también enfermizo, de "estar demasiado pendientes de nosotros mismos".
La Madre Teresa de Calcuta recomienda no prestar demasiada atención al propio yo ni siquiera para pensar en los propios pecados, para no gastar demasiado en uno mismo las fuerzas que hay que gastar en Dios y en el prójimo.
El evangelio nos recomienda "buscar primero el reino de Dios, y todo lo demás se nos dará por añadidura"
(Mt. 6, 33). Por eso; preocuparse excesivamente por la sanación, el bienestar interior, puede ser buscar primero la añadidura y no tanto el reino de Dios.
 
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Reply  Message 5 of 7 on the subject 
From: alma misionera Sent: 16/04/2011 23:16
PARA QUÉ SANARSE
 
La oración de sanación tiene el objetivo de sanarnos y liberarnos para que podamos amar mejor a los demás. Sanar el interior nos permite expresar mejor el amor, y logra que nuestras actitudes no dañen a los otros, que podamos sentimos mejor y así apoyemos a otros con un amor sano, alegre, comunicativo.
Pero esto supone que se dedique sólo un tiempo Iimitado y que la búsqueda de la sanación no sea demasiado frecuente.
Hay quienes esperan estar totalmente sanos para poder amar y entregarse a otros. Pero eso es condenarse a no amar nunca. Es bueno tener en cuenta que muchas veces las personas que se sienten débiles y frágiles son las que mejor saben comprender y ayudar a otros. Y los demás los sienten cercanos y semejantes a ellos, de "su propia carne".
Por algo dice san Pablo que Dios eligió lo frágil del mundo para confundir a los fuertes (1 COL 1,27).
El débil que deja que Dios lo use como instrumento muestra que el poder es de Dios y no suyo.
San Pablo hace referencia a una "espina" que él llevaba en su carne, algo que lo humillaba y que Dios no quiso quitarle, ya que así actúa mejor la fuerza divina (2 COL 12,7-9).
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Reply  Message 6 of 7 on the subject 
From: alma misionera Sent: 16/04/2011 23:21
UN AMOR HERIDO
 
En el fondo de toda herida interior hay un sufrimiento que nos hace culpar a alguien: a nuestros padres, a Dios, a nosotros mismos, etc.
Una desiIusión, un miedo, una burla, nos llevaron a echar la culpa a otro, a perder la confianza en alguien, o a odiarnos a nosotros mismos.
Por eso, en el fondo, lo que hay que sanar es un amor herido. Y el remedio se llama perdón: perdón a otro ser humano, a sí mismo o a Dios.
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Reply  Message 7 of 7 on the subject 
From: LUCIA Sent: 09/06/2018 03:44
AMEN!

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