Home  |  Contact  

Email:

Password:

Sign Up Now!

Forgot your password?

ECUADOR NOSTALGIA
 
What’s New
  Join Now
  Message Board 
  Picture Gallery 
 Files and Documents 
 Polls and Test 
  List of Participants
 CHAT NOSTALGICO 
 
 
  Tools
 
General: EL CHULLA QUITEÑO.
Choose another message board
Previous subject  Next subject
Reply  Message 1 of 1 on the subject 
From: LUISIN  (Original message) Sent: 06/12/2009 02:21


Crack 

EL CHULLA QUITEÑO

Uno de los habitantes más característicos de
la capital fue, sin duda, el chulla quiteño. Los más antiguos
quiteños conservan aún recuerdos de quien fuera una figura
infaltable de las plazas y cantinas centrales; los más
jóvenes, que no llegaron a conocer al chulla auténtico, saben
de él por un movido pasacalle que les enseñaron en la escuela
y que escuchan los mayores al llegar a los momentos
nostálgicos de las fiestas.
Durante gran parte del siglo XIX, el término "chulla" estuvo
relacionado con "el que no tenía pero aparentaba poseer
mucho". Sin embargo, ese chulla que hoy sobrevive en una
canción tradicional fue en sus épocas de apogeo mucho más que
eso: un pilar de la ciudad, íntimamente relacionado con el
típico sentido del humor de los citadinos, verdadero eje de la
sal quiteña.
Remotos antecedentes.
Quizá el rastro primero de la sal y del chulla quiteños se
encuentre en la lejana España, en ese extraño y exagerado
sentido del honor que caracterizó siempre a los españoles y
que los hizo aparecer como extraterrestres frente al resto de
Europa. Un honor que exigía una extremada rectitud en el
actuar pero que, al mismo tiempo, reclamaba la obtención de un
estatus, de un título de nobleza... de poder.

Este doble carácter del honor español dio lugar a situaciones
contradictorias, pues al mismo tiempo que buscaban una especie
de santidad, los españoles recurrían a las artimañas más
sucias para alcanzar el otro extremo del honor: el poder. Así
se había originado y permanecía el eterno conflicto del
caballero español, que se esforzó siempre por mostrarse como
el ejemplar opuesto al villano, al hombre pobre, al vecino de
aldea rústico y grosero.

La Banca Tigre.
Este espíritu español arribó a América en el proceso de
conquista pero, lejos de mantenerse intacto, experimentó
particulares mutaciones. Entre los nobles de escudo familiar y
los cholos e indios de la plebe, apareció un hombre de clase
media, un mestizo que se dio el lujo de asumir varios aspectos
del honor español -como la elegancia en el vestir, por
ejemplo- y de rechazar otros, como aquello de "evitar el mal"
y buscar la rectitud.
Para él la rectitud no existía y al mal había que buscarlo...
para saber de qué se trataba.
Fue así como a finales del siglo XIX, tras la muerte de García
Moreno y durante el gobierno de Veintimilla, apareció en Quito
la singular Banca Tigre, que había empezado a conformarse en
1884.
La Banca era un grupo de jóvenes de clase media para arriba,
"una verdadera entidad del chiste, la picardía y el reguero de
bolas" , también conocido como el "mentidero" de la plaza
Grande o de la plaza del Teatro.
Federico Fernández Madrid y Rafael Grijalva Polanco -quienes
ya alcanzaban los 35 años- reunieron en torno suyo a 12
jóvenes -algunos de ellos bachilleres- que se hallaban ligados
por el "don de la gracia" y, más que nada, por su profunda
devoción por el alcohol.
El grupo siguió creciendo hasta contar con representantes de
todas las fuerzas sociales de Quito, a excepción de los grupos
populares, artesanales e indígenas. Casi todos permanecieron
solteros hasta su muerte y evitaron trabajar: el matrimonio y
el trabajo estuvieron permanentemente peleados con su vida de
chullas.

Perfil del perfecto chulla.
El chulla andaba siempre bien vestido, aunque fuera con el
único terno que tenía. Inclusive, no faltó quien dijera que
debajo de su levita, el cuello, la pechera y los puños de la
camisa inexistente estaban unidos por cordones... pero esto
nunca llegó a probarse. Como complemento de su atuendo llevaba
un sombrero arriscado -con las alas vueltas hacia arriba-
inconfundible.
Pero para crearse una imagen completa del chulla hay que
contemplar muchas otras características suyas.
El chulla quiteño era incumplido como él solo, pues en un
Quito con lentos aires de aldea todo el mundo se había
acostumbrado a vivir sin apuro; veía con cinismo sus propias
desgracias y gozaba inventándose apellidos ilustres, viajes
increíbles y fortunas dilapidadas.... Tal era su manía de
fabular que muchos terminaron por no creerle ni lo que pisaba,
mientras que otros -pobres generalmente- se apropiaron de su
mundo imaginario e hicieron del chulla objeto de su
admiración.

El chulla que sería obispo.
Un caso típico del chulla en el que predominó esta
característica, fue Luis Guerrero, quien permaneció en Europa
mucho tiempo consumiendo la fortuna de sus padres en una
supuesta carrera sacerdotal. Después de haber enviado una
carta en la que anunciaba su ordenación, y ya cuando sus
padres juraban que Lucho sería el próximo arzobispo de Quito,
el chulla regresó de civil, después de haber vivido nueve años
gastando el dinero de su familia en los más apetitosos
placeres de Roma y París, pues nunca había sido clérigo.
No se podía concebir un chulla que no llevara guardada una
profunda frustración intelectual, y menos un chulla que no
fuera poeta, recitador o cantor. Todas estas eran facultades
que los chullas cultivaban con ahínco. Recuerde usted el "amar
sin esperanza, y dar el corazón con toda el alma...": el
chulla Enrique Espín Yépez es el autor de la letra y música de
este pasillo.
A más de fabulador, este personaje era por demás imaginativo:
siempre estaba inventando historias inverosímiles. El chulla
era una especie de duende que conocía absolutamente todos los
rincones de la pequeña ciudad, y podía, por ello, esconderse
en cualquier rendija cuando aparecía en el horizonte alguno de
sus muchos acreedores. Además, el chulla era un verdadero
mago, que se las ingeniaba para comer gratis y para trocar las
botellas vacías en botellas llenas, aunque no tenía un solo
centavo en el bolsillo.
Las frases, sentencias, dichos, ocurrencias, anécdotas y
chistes inundaban los encuentros entre chullas: "Es preferible
vivir del crédito antes que morir de contado", decían con
malicia.
Los chullas fueron también actores e imitadores tan brillantes
que uno de ellos, el Terrible Martínez, se atrevió a hacerse
besar la mano por los creyentes disfrazado de arzobispo.
Quizá algún chulla podía carecer de una que otra de estas
características, pero, eso sí, todos participaban de la
pobreza: la adquisición de un empleo, el aumento de los
ingresos, hacían que "el chulla viniera a menos" y perdiera su
calidad de tal.
Tradicionalmente, la escuela de los Hermanos Cristianos y los
colegios Mejía, Montúfar y Central Técnico fueron los
proveedores de chullas para la ciudad; de vez en cuando, el
colegio San Gabriel colaboró también con algún elemento.

Había chullas y chullas...
La tipología más general que se puede hacer de los chullas
quiteños los divide en dos grupos: los aristócratas venidos a
menos y los que provenían de un estrato netamente medio.
Sin embargo, de acuerdo con particulares características de
los chullas, es posible elaborar una clasificación mucho más
amplia, como la que hace Fernando Jurado en su libro "El
chulla quiteño".
Para Jurado hay el chulla de oficio, ser de gran sensibilidad
que vivía su tragedia personal con gran altura y dignidad,
como el Sordo Piedra, el Terrible Martínez o el Trompudo
Miranda.
Y el chulla propiamente dicho, hombre de 14 oficios y 80
necesidades.
También hubo -según Jurado- el chulla intelectual, como los
escritores y poetas Carlos y Raúl Andrade Moscoso, Jorge
Carrera Andrade y Gerardo Falconí Rodríguez.
Y el chulla jurista, cuyo exponente más característico fue
Arcesio Domínguez, quien tenía el don de solucionar los
conflictos con argumentos por demás inteligentes e
inesperados.
Además estaban: el chulla músico, que no solo era bohemio y
donairoso, sino que también cantaba como los dioses: Gonzalo
de Sucre Gangotena, Fernando Freire Albuja...; el chulla
artista, que ligaba su vivencia bohemia de chulla con el arte
plástico y pictórico: Eduardo Kingman, Alberto Coloma Silva,
José Enrique Guerrero.....; el chulla en el arte escénico, que
sobresalía por su don histriónico y su enorme capacidad de
imitación: Ernesto Albán Mosquera, Eduardo Albornoz y, sobre
todo, el Terrible Martínez.
Jurado encuentra también el chulla futre, que provenía de las
clases altas y se reunía con sus homólogos de la plaza Grande
y la plaza del Teatro, huyendo del hogar: Alberto Larrea,
Bolívar Terán, Galo Plaza..., y el chulla presidente: Federico
Páez, Alberto Enríquez y Galo Plaza. Finalmente está el chulla
por ósmosis, que no tenía ninguna de las habilidades
características del chulla pero siempre lo estaba secundando:
el Talcahuano Manjarrés, Humberto Viteri, Mario Espinoza...

La muerte del chulla.
Según el investigador Fernando Jurado, un conocedor del chulla
quiteño, el chulla habría empezado a agonizar debido a
diversas circunstancias:
- El crecimiento de la ciudad y el abandono de la zona central
por parte de los círculos altos y medios, que dejó a los
chullas sin su sitio y sin sus oyentes de siempre.
- La desaparición de las esquinas de los piropos y de las
tabernas de la plaza del Teatro, que se convirtieron en chifas
y pizzerías.
- La publicación de "El Chulla Romero y Flores", en 1958. La
obra de Jorge Icaza "traicionó literariamente" al chulla, pues
descubrió su mundillo y sus artimañas.
- El suicidio del Terrible Martínez en 1960, que mató
simbólicamente al chulla.
- El advenimiento de una nueva sociedad en la que la
televisión derrotó a los relatos de los abuelos, y las
tertulias, las serenatas, las frustraciones intelectuales y el
sentido iconoclasta dejaron de tener sentido. El chulla ya no
tenía razón de ser en ninguna parte. (1C)

fUENTE: Diario El Hoy.

Felicidades quiteños: LUISIN.



First  Previous  Without answer  Next   Last  
Anuncios:

 

©2014 - Gabitos - All rights reserved