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Agua diamantina: Cómo Magnetizar el agua
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From: ☼TäRA☼  (Original message) Sent: 15/05/2010 17:43
De: -ThenarD- (Mensaje original) Enviado: 08/05/2005 19:01
Cómo Magnetizar el agua
=====================

Fuente Clarín - 0904 Mariana Nisebe

Se puede energizar, oxigenar, ozonizar, cromar o magnetizar, y así
potenciar sus ventajas terapéuticas. Cada vez más expertos aseguran
que beber una cantidad suficiente de agua al día evitaría la
aparición de muchas enfermedades.

Simple, insípida, incolora y pura. Apenas compuesta por dos átomos
de hidrógeno y uno de oxígeno. Esta sustancia, que ocupa el 75 por
ciento del cuerpo humano, tiene grandes facultades terapéuticas que
la convierten en el medicamento más simple, económico y efectivo.
Desde la antigüedad se sabe que el agua no sólo sirve para tratar
síntomas específicos, sino que es el origen de la vida. Caminar
sobre el agua fría del mar, ríos o arroyos activa la circulación,
beber agua de mar, lejos de la costa para evitar contaminación,
puede aliviar muchas enfermedades ya que su alto contenido en
magnesio fortalece las defensas del organismo... Y la lista sigue.

El agua de buena calidad, es la forma más barata de medicina
preventiva que se conoce. De hecho, según la Organización Mundial de
la Salud cada día mueren más de 300.000 personas en todo el mundo a
causa de enfermedades hídricas. Todo es más grave en el
subdesarrollo, donde el 80 por ciento de las enfermedades que asolan
a la población se deben a la carencia o a la contaminación del agua.
Por eso, cada vez son más los expertos que aseguran que bastaría con
beber una cantidad suficiente de agua al día para evitar la
aparición de muchas enfermedades, incluidas las degenerativas. Pero
no debe confundirse agua con líquido. El cuerpo humano necesita un
mínimo de 2 litros de agua al día y el alcohol, el té, el café o las
gaseosas son líquidos... pero no agua.

Sobre la creencia de que el té, el café, el alcohol o las bebidas
refrescantes son sustitutivos válidos del agua, el doctor de origen
iraní Feydoon Batmanghelidj, remarca que "constituye un error
elemental". Y aclara: "Es verdad que tales bebidas contienen agua
pero también lo es que suelen llevar agentes deshidratantes que no
sólo la eliminan una vez ingerida sino que además acaban con el agua
de las reservas del cuerpo por su fuerte acción diurética". En su
libro "Su cuerpo reclama agua llorando a gritos", destaca que lo que
para muchos médicos es un "cuerpo enfermo" en muchas ocasiones no es
otra cosa que un "cuerpo sediento". Es fundamental que el agua
llegue siempre en cantidad suficiente y en el momento necesario a
todo el organismo, especialmente a los órganos vitales (cerebro,
corazón, pulmones, hígado, páncreas y riñones).

Cuando el cuerpo tiene sed, avisa. Un de los síntomas, por ejemplo,
es el de la "boca seca"; aunque no siempre es útil porque se ha
comprobado que el cuerpo puede sufrir deshidratación aun cuando la
boca esté húmeda. Otro, es la típica sensación de sed; sin embargo,
muchas veces no se reconoce o no se le presta atención. O quizás, se
consume una bebida cuando el cuerpo pide simplemente agua. Como
entender los mensajes del cuerpo no siempre es tarea sencilla, se
vuelve importante tomar conciencia de la cantidad que se ingiere.
Pero no solo el agua "común" es beneficiosa, también se puede
activar, energetizar, oxigenar, ozonizar, cromatizar, polarizar o
magnetizar, y así mejorar aún más sus ventajas terapéuticas.

Por ejemplo, si se somete el agua a la acción de un campo magnético
de imanes, cambia sus propiedades físicas obteniéndose agua
imantada, ionizada, polarizada o magnética. Esta última es la de
mayor capacidad curativa; de hecho es en especial benéfica en
padecimientos digestivos, nerviosos y urinarios. Este importante
líquido también se puede oxigenar y contener dos átomos de hidrógeno
y otros dos de oxígeno (en lugar de uno como el agua corriente) para
utilizarla básicamente como antiséptico general. En medicina se
aplica principalmente para la limpieza y desinfección de heridas
cutáneas. También se esterilizan objetos y se controla la producción
de moho y población bacteriana en los alimentos.

Otro de sus principales usos curativos está en el agua ozonizada. El
ozono es un gas formado por 3 moléculas de oxígeno, de olor picante,
que observado en un espesor pequeño es incoloro, pero resulta
azulado en capas gruesas. En el campo de la salud, se lo utiliza
mezclado con el oxígeno como desinfectante, antibacteriano y
antiviral. Debido a su acción antiinflamatoria y analgésica, está
indicado en patologías caracterizadas por fuertes dolores, como las
articulares y reumáticas (artrosis). Así, la infiltración del ozono
en el tratamiento de las hernias de disco, tanto lumbares como
cervicales, evidencia un importante efecto analgésico, evitando la
aparición de los riesgos colaterales típicos de las terapias con
corticoides e incluso obviando la intervención quirúrgica
El milagro del agua magnetizada - Pablo Elías Gómez Posse -

Las características del agua, como temperatura, densidad, tensión
superficial, viscosidad y conductividad, son transformadas por el
magnetismo. El agua sometida a la fuerza magnética ayuda a eliminar
los depósitos de sales que se forman en las tuberías y en los
conductos de las máquinas. Mediante su empleo en la agronomía se ha
logrado incrementar la velocidad de crecimiento de los cultivos de
50 a 100%. También se ha descubierto que si se usa agua magnetizada
en la preparación del concreto para construcción, tiene entre 20 y
50% más resistencia que el concreto normal. De hecho, estos milagros
de la industria y la agricultura hace décadas que llamaron la
atención de los científicos sobre las propiedades terapéuticas del
agua magnética.

No es que en la antigüedad el hombre desconociera el agua magnética.
Los arroyos que corrían entre imanes naturales en forma de piedras y
peñas se magnetizaban y su agua, al ser consumida por la gente de
aquellas épocas, los dotaba de energía y producía curas milagrosas.
Pero seguramente no llegaron a entender la causa de este fenómeno y
lo aceptaron con reverencia, considerándolo un don divino.
Indudablemente, ignoraban cómo magnetizar el agua en sus propias
casas utilizando imanes naturales y, por otra parte, esos imanes
naturales eran sumamente escasos. Actualmente se fabrican imanes
permanentes de toda clase y el agua magnetizada ha dejado de ser un
misterio. Pasemos entonces a examinar la magnetización del agua y
otros líquidos como jugos, leche, cerveza, aceites, etcétera y su
utilización para fines curativos.

Cómo magnetizar los líquidos

Cuando el agua o cualquier otro líquido entra en contacto con un
imán permanente durante cierto tiempo, el magnetismo lo penetra,
produciendo, cómo antes mencionábamos, cambios en las pro- piedades
del líquido y así se magnetiza. El agua puede entrar en contacto con
el imán de las siguientes tres maneras:

1. Sobre un recipiente vacío se cuelga un imán y con un chorro muy
fino se va vertiendo el agua, hasta llenar el recipiente. Este
método reproduce lo que ocurre en la naturaleza, cuando una
corriente de agua se magnetiza al fluir por yacimientos de minerales
magnéticos. En Rusia se está usando este método a escala industrial
para magnetizar grandes cantidades de agua, para lo cual los rusos
emplean electroimanes de alta potencia. Sin embargo, este método
tiene dos inconvenientes. Al estar constantemente en contacto con el
agua el imán puede oxidarse y luego el óxido puede pasar al agua. La
segunda desventaja, más importante aún, es que el agua está en
contacto con el imán sólo unos segundos y no es muy probable que
quede bien magnetizada, a menos que el imán usado sea
extraordinariamente fuerte. Aún más, con este método la
magnetización lograda será únicamente de cierto grado; no es posible
obtener diferentes grados de magnetización. Y por último, la
obtención de líquidos magnetizados sólo con el polo norte o sólo con
el polo sur es imposible por este método.

2. En el segundo método se coloca un imán en una vasija llena de
agua y se deja entre seis y ocho horas, o más. En este método
también es seguro que el imán se oxide con el tiempo; el óxido en
suspensión echará a perder el agua y ya no se podrá beber. Más aún,
si quisiéramos magnetizar leche o cerveza no sería conveniente
sumergir un imán en ellos. Seguramente se pueden obtener diferentes
grados de magnetización con este método, pero no permite la
magnetización separada por los polos norte y sur.

3. Para los autores la forma ideal de magnetizar un líquido es
llenar dos botellas, jarras o cualquier otro recipiente de fondo
plano, poner uno en el centro de un imán que tenga el polo norte
expuesto y el otro en un imán con el polo sur expuesto. Los imanes
deben ser metálicos, en forma de disco y tener de 8 a 10 cm de
diámetro, para que el fondo de cada recipiente cubra la superficie
de cada uno de los imanes. Los recipientes deben ser de vidrio,
acero inoxidable o plástico, materiales que permiten que el
magnetismo fluya libremente y actúe sobre el líquido. En este método
no hay peligro de que el óxido se mezcle con el líquido y los
recipientes pueden permanecer sobre los imanes todo el tiempo que
haga falta, lo que permite lograr diferentes grados de
magnetización. Cuando los recipientes se retiran de los imanes, los
líquidos magnetizados se pueden mezclar y guardarse en botellas a
las que pondremos la etiqueta "Bipolar" o se pueden guardar en
botellas separadas marcándolas como "Polo norte" y "Polo sur". Los
autores siguen únicamente este método para magnetizar el agua

Dos aspectos por considerar

Al hablar de la magnetización de agua o cualquier otro líquido, es
conveniente considerar el grado de magnetización y la utilidad
terapéutica de la magnetización bipolar o unipolar; la
magnetoterapia aún se encuentra en proceso de desarrollo y todavía
están por definirse y establecerse las normas de magnetización del
agua y otros líquidos.

En lo que hace al grado de magnetización, éste depende de tres
condiciones: 1) la cantidad de líquido que se ponga sobre el imán,
2) la potencia del imán y 3) el tiempo que el líquido esté en
contacto con el imán. Estos tres factores determinan el grado de
magnetización. El problema es que, aunque podemos medir la fuerza
del imán, no tenemos un método para medir el grado de magnetización
del agua y otros líquidos. A falta de una escala de medición sólo
podemos guiamos por la experiencia. El método que los autores
utilizan consiste en poner dos jarras de agua de un litro sobre cada
uno de los polos de dos imanes redondos de unos 3000 gauss,
generalmente de 12 a 14 horas. El agua así magnetizada a un grado
específico y luego mezclada ha dado buenos resultados, por lo que
los autores han adoptado este método como procedimiento habitual de
trabajo.

Esta agua magnetizada se receta como auxiliar del tratamiento
magnético para casi todas las enfermedades. Los autores prescriben
tres dosis diarias, una por la mañana antes del desayuno y las otras
dos después de las comidas. Cada toma será de 60 ml tratándose de
adultos, 30 ml para adolescentes y dos cucharadas soperas para niños
de menos de tres años. En algunos casos la dosis prescrita produce
algo de calor o resequedad; siendo así, el paciente puede reducir la
dosis o diluirla mezclando igual cantidad de agua simple con la
magnetizada. No obstante, esta práctica está basada en nuestra
experiencia y no está avalada por la autoridad científica.

Es evidente que los diferentes grados de magnetización por necesidad
causan distintos efectos y que el agua y otros líquidos magnetizados
a diferentes grados se vuelven agentes curativos cualitativamente
distintos para emplearse en distintos padecimientos. Los
magnetoterapeutas han estado experimentando en este campo pero hace
falta una investigación exhaustiva a fin de establecer las normas
aplicables para los diferentes grados de magnetización desde el
punto de vista científico y terapéutico.

Las tres clases de agua

El doctor Hahnemam preparaba tres medicamentos a partir de los
diferentes efectos del imán: uno con el imán completo, es decir, la
combinación de los dos polos, otro con el polo norte y uno más con
el polo sur. Identificó los síntomas precisos de las enfermedades
que había que tratar con cada uno de estos tres medicamentos. Estos
mismos principios se aplican también en el caso del agua
magnetizada. Hasta ahora los terapeutas por lo general han recetado
sólo agua bipolar a todos los pacientes para casi cualquier
enfermedad, lo cual ha dado buenos resultados, pero definitivamente
el agua magnetizada tendrá mejor efecto si consideramos a las tres
aguas - bipolar, de polo norte y de polo sur - como entidades
individuales y las utilizamos como auxiliares terapéuticos
específicos teniendo presente la naturaleza del padecimiento. Los
síntomas que Hahnemann identificó al usar cada uno de sus
medicamentos magnéticos, así como los efectos básicamente diferentes
de los dos polos - que señalamos en un capítulo previo - podrían
servimos de guía, segura aunque rudimentaria, para utilizar las tres
aguas como medicinas independientes, lo cual podría ampliar los
horizontes de la investigación. Así pues, las tres aguas,
magnetizadas a diferentes grados, pueden representar para la
magnetoterapia un gran número de auxiliares terapéuticos que pueden
hacer de ella una práctica perfecta y precisa.

Otros líquidos

Cómo ya mencionamos, hay otros líquidos benéficos para la salud que
también se pueden magnetizar para usarse con mucho mejores
resultados en el tratamiento de diversas enfermedades, padecimientos
menores y estados de debilidad. El consumo diario de Yoghurt
descremado colocada sobre el polo sur por cerca de media hora
proporciona vigor y vitalidad en casos de debilidad o agotamiento.
Este Yoghurt ha demostrado ser de gran utilidad en la recuperación o
incremento de la potencia sexual.

Los jugos de diversas frutas tratados con magnetismo se vuelven más
refrescantes y son más nutritivos. Además del Yoghurt y los jugos,
los aceites con propiedades medicinales también se pueden magnetizar
para hacerlos más efectivos, especialmente en casos de caída de
cabello y problemas de la piel. El aceite de oliva magnetizado puede
ser de gran ayuda en el tratamiento de la gota y el reumatismo.

Para qué sirve el agua magnetizada

La experiencia ha demostrado que el agua magnetizada ayuda en el
tratamiento de casi todas las enfermedades, y es en especial
benéfica en padecimientos digestivos, nerviosos y urinarios.

El agua magnetizada reduce el exceso de acidez y de bilis en el
aparato digestivo y normaliza los movimientos intestinales,
expulsando toda la acumulación de materiales tóxicos. De esta
manera, limpia completamente el sistema, mejora la digestión,
aumenta el apetito, expulsa la enfermedad y da salud y energía a la
persona que la toma con regularidad. Es recomendable que incluso las
personas sanas tomen agua magnetizada para mantenerse libres de
molestias o padecimientos digestivos. Para un consumo habitual se
utiliza agua que haya sido magnetizada de cuatro a seis horas.

Esta maravillosa agua también es muy buena en padecimientos
nerviosos y para la presión arterial, en especial la presión baja.
Produce un efecto calmante y ligeramente sedante en el sistema
nervioso, ayuda a limpiar las arterias obstruidas, normaliza el
aparato circulatorio, nutre y da fuerza.

Además de estas propiedades, el agua magnetizada es efectiva en el
tratamiento de asma, bronquitis, resfriados, tos y todo tipo de
fiebres.

También se recomienda el uso del agua como auxiliar externo para el
lavado de ojos inflamados o irritados, heridas, brotes de eczema,
etcétera, para una recuperación más rápida. En todo tipo de
infecciones oftálmicas se logran resultados sorprendentes si se
lavan los ojos varias veces al día con agua magnetizada con el polo
norte. Para conservar una vista normal no hay nada como el lavado
diario de los ojos con agua magnetizada.

El agua magnetizada tiene muchas posibilidades, pocas conocidas y
muchas todavía por descubrir. Por el bien de la humanidad, se debe
emprender una búsqueda seria y llevar un fiel registro de formas más
completas y concretas de explotar y utilizar este "don divino", ya
que en el mundo de la medicina no hay nada que sea tan barato ni tan
fácil de obtener como esta agua. Cualquier persona la puede preparar
con toda facilidad en su casa con un par de imanes.

El proceso de magnetización

Se necesitan dos imanes en forma de disco, uno con el polo norte
expuesto y el otro con el polo sur expuesto. Estos imanes deben ser
de 8 a 10 cm de diámetro y tener una fuerza de 2000 a 3000 gauss. Se
toman dos jarras, botellas o cualquier otro recipiente de vidrio que
tengan fondo plano, y se llenan con agua limpia. Se puede usar agua
de pozo o de río, pero se debe filtrar antes de ponerla sobre los
imanes. Las bases de los recipientes se limpian y se secan. Uno de
los recipientes se coloca sobre el polo norte de un imán y el otro
sobre el polo sur del segundo imán. Se cubren los recipientes y se
dejan sobre los imanes durante el tiempo que sea necesario para
magnetizar el agua. Si no tiene Imanes en forma de disco puede usar
cualquier otro tipo de imán de 2000 a 3000 gauss de potencia,
colocándolos de modo que el polo norte de un imán esté en contacto
con el exterior de un recipiente y el polo sur del otro imán esté en
contacto con el segundo recipiente.

Transcurrido el tiempo necesario, los recipientes se retiran de los
imanes. Si hemos de utilizar el agua bipolar, los dos recipientes se
vacían en uno para que se mezclen los dos tipos de agua y se guarda
en botellas limpias. Si se necesita agua de las dos polaridades, el
agua que acabamos de magnetizar no se mezcla (o se mezcla sólo una
parte) sino que se guarda en botellas separadas con etiquetas
marcadas "polo norte" o "polo sur".

Cualquier líquido se magnetiza igual.


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