LAS TERAPIAS REGRESEVAS
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-Hay algo en lo que usted plantea que no acabamos de entender bien. Supongamos que la reencarnación es una realidad. Bien, si tengo un problema de estómago provocado en "otra vida" por un conflicto del tipo que sea y ese problema en esta vida no va a volver a suceder, ¿por qué me "traigo" entonces la enfermedad de unas circunstancias que no voy a vivir ya aquí? ¿Por qué me traigo a esta vida, a mi cuerpo, problemas que tuvieron lugar en una vida pasada y en otras circunstancias?
-No sabría decirle exactamente el porqué pero quizás esté relacionado con lo que me acaba de decir, por ejemplo, del doctor Hamer. En la tradición oriental se les llama "cicatrices". Quiero decir que serían como "cicatrices" que te llevas cuando se forma el cuerpo a partir del "molde" inicial de energía electromagnética que da lugar a cada nueva vida. Y como la cicatriz sigue inscrita ahí, en el campo electromagnético, se puede volver a manifestar. En suma, si no se "soluciona" el problema, lo que puede hacerse con una terapia regresiva, el molde electromagnético continúa dañado.
-Por cierto, dígame una cosa: usted que ha tratado con tantos pacientes, ¿ha notado cambios globales significativos en la forma de ver la vida de la gente a lo largo de estos años?
-Sí. La gente ahora tiene una mente cada vez más abierta. En parte, la causa de que esto sea así somos usted y yo, la televisión, las revistas, la radio, los periódicos... Porque hoy la gente ha incrementado su conocimiento y sabe más sobre la conexión mente-cuerpo, sobre sanación, sobre salud, sobre vidas pasadas, sobre espiritualidad, sobre el mundo de las energías... Hay más información, las personas tienen menos miedo de hacer público lo que piensan y no tienen ningún problema en ir a terapeutas alternativos. Cuando comencé a hacer este trabajo hace veintidós años era diferente. La gente tenía miedo y no acudía a las terapias alternativas. Ahora la Acupuntura, por ejemplo, es algo muy corriente. Es más, los pacientes están hoy presionando a los médicos tradicionales; al menos, en Estados Unidos. El mundo ha cambiado completamente porque hay pacientes que quieren terapia regresivas y cada vez más hipnoterapeutas haciendo este trabajo. Ya no se considera escandaloso ni vergonzoso trabajar con medicinas alternativas, realizar regresiones, hipnosis, tratamientos quiroprácticos, acupuntura, masaje, etc. Las terapias energéticas se están convirtiendo en algo mucho más aceptado. Por tanto, sí, hay un cambio en el nivel de conocimiento y en la apertura mental.
-A nosotros nos da incluso la impresión de que la gente está empujando hacia arriba a todo el sistema.
-Cierto. Y aunque hay científicos que están implicados la verdad es que la mayor parte del empuje viene de la gente de a pie.
-Un catedrático español de Psicología, José Luis Pinillos, dijo ya hace tiempo que el futuro de la mente humana es alcanzar capacidades que en este momento se consideran paranormales como la telepatía, la precognición, etc. ¿Qué piensa sobre eso y sobre el momento en que podremos alcanzar esas capacidades?
-Ese profesor tiene razón. Yo he sido testigo de la manifestación de esas capacidades en ciertas personas como sanadores, telépatas y médiums. Y los estudio de la misma forma que los científicos materialistas están empezando ahora a estudiar la conciencia, la mente y sus límites. Capacidades mentales como la visión remota y otras muchas más. Sí, creo que sí, que tendremos habilidades intuitivas y otras habilidades en mucha mayor proporción de lo que hemos comenzado a conocer ahora y que deberemos desarrollar. En los últimos doscientos años, con la Ilustración y el triunfo de la racionalidad, nos hicimos muy de hemisferio izquierdo cerebral. Y eso es bueno pero nos hemos quedado sin equilibrio. Es importante pues que volvamos a usar ambos hemisferios equilibradamente.
-En todo caso, aún deben cambiar mucho las cosas para que los médicos empiecen a ver al ser humano como un todo y donde el cerebro, siendo importante, no se perciba como lo más importante. Lo es más, a nuestro juicio, el corazón.
-Es verdad. Hoy se acepta que el corazón tiene su propio cerebro, lo que se ha popularizado como inteligencia emocional. Por eso pienso que vamos a asistir a enormes cambios en el ámbito de la salud. A no tardar mucho. De hecho, ya han empezado a tener lugar. Hoy se acepta que el estrés deprime el sistema inmune; es algo obvio. Por tanto, aprender a eliminar el estrés e inducir sentimientos de paz interior y relajación va a ayudar a la salud de la gente, tanto a nivel físico como mental. Y, de la misma forma, empezarán rápidamente a verse cambios en las enfermedades crónicas en cuanto la gente comience a practicar técnicas mentales de meditación, relajación, visualización, regresión... Hay que practicar estas técnicas. No podemos simplemente hablar de ellas. Cuando la gente practica, los cambios se producen más rápidamente.
-Luego, ¿podríamos decir que el corazón tiene su propia inteligencia?
-Pienso que la tiene de alguna forma. Podemos llamarlo de diferentes maneras pero es una clase de inteligencia emocional. Tal vez se manifieste como intuición.
-Cada vez más autores defienden que el corazón tiene un tipo de inteligencia propia que el cerebro no puede llegar a percibir. -Bueno, es cierto que no está claro dónde se ubica la capacidad de compasión o la de amar. Quizás estén en el corazón pero también deberíamos revisar frases hechas la de "me ha roto el corazón" porque por lo general es un acontecimiento valorado mentalmente lo que te rompe el corazón. La muerte de alguien, de una relación que se termina, de un acontecimiento triste o traumático es evidente que llegan al corazón... Pero, cuando uno dice que le han roto el corazón, ¿no será que es el impacto mental el que hace que el corazón resulte afectado físicamente? Hay que seguir investigando.
-¿Cree que las células, por sí mismas, tienen alguna clase de consciencia?
-Consciencia significa "darse cuenta de..." y, en ese sentido, es la palabra exacta. Sé que científicos japoneses o chinos -no recuerdo ahora- están estudiando las moléculas del agua, no ya en el cuerpo sino en un vaso de agua. Y a través del microscopio electrónico han visto cómo las moléculas del agua responden a las emociones, a factores externos... Y si uno asume que las moléculas de agua responden así, ¡cuánto más sensibles no serán las células de nuestro cuerpo!
-Volviendo al tema de las terapias regresivas. ¿Ha percibido diferencias entre los pacientes que hacen regularmente meditación y los que no la practican?
-Cuando atiendo a alguien que medita regularmente el trabajo va mucho mas rápido, se alcanzan antes niveles más profundos y el beneficio es más inmediato. Sí, con la meditación los resultados son mas rápidos y mejores. Por eso aconsejo siempre a todos mis pacientes que practiquen la meditación y la relajación ya que eso ayuda a conseguir una recuperación más rápida y eficaz.
-¿Alguna vez ha conseguido como terapeuta captar o intuir de forma clara escenas de las vidas anteriores de los pacientes? ¿Ha sentido que "se metía en el escenario" con su paciente?
-En ocasiones. Pero cuando yo formo a un terapeuta y veo que es muy intuitivo le recuerdo que no puede nunca adelantarse a los acontecimientos que está viviendo el paciente, que debe ir a su velocidad. Debe ser él quien narre la experiencia, quien la reviva.
-Con la aparición de las terapias regresivas el número de gente que se plantea en Occidente la posibilidad de que la reencarnación sea algo real es cada vez mayor. Al punto de que son también cada vez más numerosos los grupos de personas que se decidan a ayudar a la gente que se está muriendo y a sus familiares a afrontar el tránsito. ¿Diría usted que si una persona que se está muriendo cambia su forma de pensar durante sus últimos momentos entra en la siguiente vida en una posición mucho mejor?
-Eso es lo que dice el budismo, que el cómo terminas tu vida y cuáles son tus pensamientos... determina lo que ocurre después y cómo regresas. Realmente no lo sé aunque podría ser cierto. Desde luego, cuando un moribundo cree en la reencarnación termina su vida de forma mucho más relajada, no tiene miedo a la muerte. A veces, incluso aseguran "ver" y hablar con parientes o amigos ya fallecidos que vienen a recibirles desde el otro lado. Mi hermano más joven, que es oncólogo y trabaja con pacientes de cáncer terminales, les anima siempre a contar todo lo que les sucede y ha escuchado muchos maravillosos relatos de ese estilo.
-Antes de despedirnos quisiéramos saber si después de más de veinte años como terapeuta ha modificado la forma de efectuar sus terapias.
-Efectivamente, mi trabajo se ha ido expandiendo más allá de las regresiones y las vidas pasadas hacia el cuerpo mental y hacia la conciencia y la energía.
Luis Arriba