El tesoro más grande de nuestras vidas son los hijos. Nuestra meta como padres es que crezcan en un ambiente saludable. El Feng Shui trabaja en el entorno infantil, aplícalo y verás como te ayuda a lograr el bienestar deseado.
Las habitaciones de los niños, por lo general, no son tan espaciosas. Entonces, la primera regla es tener sólo lo necesario. La ventaja del minimalismo es que estarás más ordenado y limpio.
La pieza más importante en la habitación es la cama. Procura que tenga un espaldar de madera en la cabecera.
Coloca la cama con el soporte de una pared a la parte de atrás, siempre y cuando la pared no comparta un baño.
La posición ideal es que la cabeza esté orientada hacia uno de los cuatro puntos cardinales, de acuerdo a la formula Kua. La altura de la cama es un aspecto importante. Si ésta es demasiado alta, produce inseguridad. Toma en consideración que durante la noche te puedas levantar para ir al baño aún soñoliento.
Si tu niño presenta problemas para dormir por miedo, puedes mantener una pequeña lámpara al alcance de su mano para prenderla cuando desee.
Si el problema es uno contínuo, considera instalar una luz en el exterior de la ventana para dar la impresión de que es de día. No coloques a tu hijo en una habitación demasiado cerca de un cuerpo de agua o de una piscina.
Ten cuidado con el tipo de cuadros que utilizas para decorar el cuarto. Si es un cuadro con mucha actividad, estimulará al niño o si es uno utilizando colores más suaves promoverá serenidad.
Evita tener muchos aparatos electrónicos enchufados. Hay que protegerlos de exceso de exposición al efecto electromagnético que emiten. Esto produce dolores de cabeza, nerviosismo, irritabilidad y alergias.