Veo mis canas plateadas, reflejadas en el
espejo, de una vida que corre con el tiempo,
que no perdona en nuestro
rostro las huellas de la vida.
De un caminar erguido a un inclinado
corvar. Veo mis canas plateadas,
y una vida que se va, de un ir y venir
sintiéndome que no hice nada. Y lo que más amé se ha ido para el cielo.