No hace falta ya definir qué es exactamente el desapego, uno bien puede estar enterado del asunto porque está de moda, o porque en su simpleza se entero mediante uno mismo.
En este caso no se referirá a la idea del desapego como algo de lo cual todos
tenemos que hacer, porque si no perpetuaremos el sufrimiento propio, sino ajeno.
En este caso se referirá a la idea obsesiva que muchas personas tienen del
desapego, a aquel ideal enfermizo que es capaz de actuar de modo frío y cruel
ante muchas situaciones, ante muchas personas.
Cuando la gente piensa que el desapego es una suerte de clave para la felicidad,
no hace más que engañarse. Desapegarse de la familia, de amigos, de cuestiones
materiales, de pensamientos, lo que fuere. No se niega el hecho que en muchos
casos el apego sí es una fuente de sufrimiento, lo cual es obvio. Hasta en cierto
punto el desapego funciona. Lo que aquí tratamos no es si el desapego funciona,
sino a algo irónico. Esta ironía puede deonminársele como “apego al ideal del
desapego”.
¿Qué es esto?, muy simple. Cuando una persona se apega a la idea del desapego,
¿qué hace?. Trata de alejarse de amigos, de familiares, de todo lo que la persona
piense pueda emerger apego alguno. En ese momento la persona se torna sola, quizá
hasta desorientada. Llega un momento dado en el que la persona no tiene idea de
cómo llego hasta donde llegó, y es que sucede que a tanto darle a la idea del
desapego que termino por aislarse. ¿Es esto desapego?. Entonces, podemos notar
que apegarse al ideal del desapego conlleva a más sufrimiento, y no solo eso,
están los seudomaestros, libros y revistas, programas de televisión y demás, que
fomentan este caracter enfermizo que tiene consecuencias hasta en la salud,
partiendo de lo energético, que de por sí tal desgaste energético es bien
aprovechado por algun denominado vampiro energético, o algun otro ente no
necesariamente físico o humano.