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Nuestras debilidades pueden ser nuestros canales para la Luz.
Ninguno de nosotros es 100% fuerte. Todos tenemos nuestro talón de
Aquiles. Pero nos da terror admitirlo. Los niños grandes no lloran
¿verdad?, así es que lo escondemos con mecanismos de defensa, o peor
aún, creemos que, en verdad, somos débiles.
Los grandes maestros de la sabiduría nos enseñan a admitir la
debilidad, admitir que tenemos miedo de comenzar una nueva relación,
admitir que nos sentimos inadecuados en comparación con otras personas.
Y luego a pedir, rogar y suplicar a la Luz para que nos de la fuerza
para superarlo.
Hoy, cada vez que reconozcas que te sientes preocupado, o incapaz o con
dudas, resiste el juzgarte o esconderte. Enfréntate y ocúpate de la
oscuridad y llénala de Luz.

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