Estoy sola, Señor, y hay mucha gente en torno, estoy triste —no obstante la riente algazara— y mi imagen es débil, perdida, sin contorno, bien que la luz del sol le dé sobre la cara.
Temerosa, Señor, del más humilde adorno y de otras tantas cosas que el mundo nos depara, pienso en la noche próxima del viaje sin retorno, el instante postrero que a todos nos separa.
Mas te siento, Señor, junto a mí por momentos, tu divina presencia ilumina el ambiente y percibo que vuelven a su ritmo mis días, para que así se acaben entonces mis lamentos, renaciendo a mi propia existencia sonriente pues que Tú me regalas con nuevas alegrías.
Cada mensaje que nos dejas mis valores tú acrecientas, por mi fe que tú alimentas, por esta paz
que nos trasmitimos, por este pan de amor que repartimos, por el silencio
que lo dice casi todo, por el tiempito compartido, lleno de energía de pureza...por tu simpleza.....gracias amiga de mi alma, que tengas un hermoso y luminoso fin de semana, besos y rayitos de luz para ti! Cecilia