Sábado
21 de noviembre del 2009 Soy sanado en cuerpo, mente y alma.
Presencia sanadora
La curación surge de muchas maneras. Algunas heridas sanan de manera rápida y visible, como un raspón o una quemada leve. Otras pueden tomar más tiempo para sanar. Un corazón herido, una vida atribulada o un alma deprimida requieren de una curación más profunda —curación de cuerpo, mente y alma.
Cada aspecto de la curación me invita a dirigirme a Dios en oración por guía. Al ir al silencio de la meditación y orar, me uno a la Fuente de mi curación tanto física como espiritual. Recibo la guía que me dirigirá por los caminos de la fortaleza y la vitalidad. Gracias a la comunión divina recibo esa salud que es más duradera y vital: la de mi alma.
Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas.—Jeremías 30:17