Miércoles25 de noviembre del 2009
La presencia y el poder de Dios protegen a mis seres queridos y a mí.
Protegido
Dios está presente en todas partes —en mí y en mis seres queridos.
Si estoy preocupado, dejo ir la inquietud y descanso en la presencia de la luz y el amor divinos.
Al permitir que la tensión desaparezca permito que mi fe surja.
Al poner mi confianza en Dios, me siento a salvo, seguro y protegido.
Afirmo esta verdad también para mis familiares, mis amigos y mi comunidad.
Dios es nuestro poder y escudo protector. Con fe y confianza,
soy libre para participar plenamente de las actividades de este día
y para dormir bien a medida que el día se convierte en noche. Sé que la presencia y el poder de Dios me protegen y protegen a mis seres queridos.
Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él.—Salmo 33:20