Sábado28 de noviembre del 2009
Mi alma entona una canción de gozo.
Gozo
Actividades diferentes hacen surgir el gozo que mora en mí. Escuchar a un coro entonar una canción o unirme con otros para cantar mis canciones preferidas puede elevar mi espíritu. Sentir el simple toque de la mano de un ser querido o el apoyo tierno de un proveedor de cuidados puede aliviar mi corazón.
Encender una vela, decir una oración y bendecir una comida pueden brindarle gozo a mi día. Cualquiera que sea la actividad, siento alegría cuando mi mente está dispuesta y deseosa de encontrar expresiones de Dios en cada una de mis experiencias. El gozo verdadero y duradero proviene de nuestro interior —de Dios, la fuente de todo gozo.
¡Pueblos todos, batid las manos! ¡Aclamad a Dios con voz de júbilo!—Salmo 47:1