Jesús dijo: El que cree en mí, tiene vida eterna. Juan 6:47 |
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Creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos. Hechos 15:11 |
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¿Acero templado o chatarra sin valor?
Al viejo herrero creyente le gustaba hablar de su fe a sus clientes. Cierto día uno de ellos le preguntó: «Explícame por qué tu Dios, de quien dices que es todo amor, ha permitido que pases por tantas pruebas». Recogiendo un trozo de hierro, el herrero le respondió: «Para que este trozo de hierro sea útil es necesario que se vuelva resistente. Para ello lo paso por el fuego a una temperatura muy alta. Después lo pongo en el yunque y lo martilleo una o dos veces. Si resiste, lo sumerjo en el agua, a continuación lo vuelvo a pasar por el fuego y nuevamente lo pongo en el yunque. Con este proceso llamado temple, el hierro se endurece y puedo sacar algo útil. Pero si no soporta el proceso, lo echo al montón de chatarra. Asimismo, Dios me pone a prueba para ver si soporto el temple. Acepto mis dificultades lo más tranquilo posible y oro cada día: Señor, pruébame si es necesario, sea como sea, fortalece mi fe». Está claro que Dios tiene compasión de nosotros, sus hijos; no nos rechaza como un trozo de hierro inútil. Pero él permite que pasemos por dificultades, incluso por “el fuego” precisamente para consolidar nuestra fe y formarnos para su servicio. Así nos volvemos más fuertes por medio de las pruebas, si dejamos que el Señor nos transforme. No nos desanimemos; más bien pongamos la mirada en el objetivo.
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