Jesús dijo: El que cree en mí, tiene vida eterna. Juan 6:47 |
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Creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos. Hechos 15:11 |
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Contrastes
En el siglo primero, el historiador Flavio Josefo escribió: «En esta época vivió Jesús, un hombre excepcional porque hacía cosas prodigiosas». Si él no vio en Jesús más que a un hombre que hizo cosas asombrosas, el creyente que lee los evangelios se maravilla al considerar a la vez la humanidad y la divinidad de Jesucristo. Alguien lo subrayó así: «Aquel que es el pan de vida (Juan 6:35) comenzó su ministerio teniendo hambre (Lucas 4:2). Aquel que es la fuente de agua (Juan 4:14) terminó su ministerio en la cruz teniendo sed (Juan 19:28). Como hombre, Cristo tuvo hambre, pero como Dios alimentó a los hambrientos (Mateo 14:19-21). Sintió el cansancio (Juan 4:6), pero él es nuestro descanso (Mateo 11:28). Pagó el impuesto (Mateo 17:27), pero él es el Rey (Juan 18:37). Los que se oponían a él afirmaron que tenía demonio (Juan 8:48), pero él echaba fuera demonios (Mateo 12:22). Oró (Mateo 14:23), pero escucha nuestras oraciones (Salmo 6:9). Lloró (Juan 11:35), pero seca las lágrimas (Apocalipsis 21:4). Como un cordero fue llevado al matadero (Isaías 53:7), pero él es el Buen Pastor (Juan 10:14). Fue vendido por treinta piezas de plata (Mateo 26:15), pero él rescata a los pecadores (1 Pedro 1:18-20). Dio su vida (Juan 10:15) y al morir destruyó la muerte (2 Timoteo 1:10)». Ayer fue el humilde carpintero de Nazaret; mañana será el Rey de reyes ante quien se doblará toda rodilla (Filipenses 2:9-11).
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