Jesús dijo: El que cree en mí, tiene vida eterna. Juan 6:47 |
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Creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos. Hechos 15:11 |
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Las preguntas existenciales
¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Estas tres preguntas vienen, de manera más o menos consciente, a la mente de todo ser humano. Se han escrito muchos libros para tratar de responderlas. Pero, ¿Se debe creer lo que se lee, o no? La Biblia contiene las respuestas seguras, irrefutables y eficaces del único que lo sabe todo. Dios tenía un objetivo preciso cuando creó el universo y luego al hombre. Quería tener adoradores en su presencia. Éstos, adoptados por él como sus hijos, podrían comprender y loar su amor. Dios creó al hombre a su imagen (Génesis 1:27), un ser con la capacidad de pensar y responsable. El hombre viene al mundo en una envoltura carnal que vuelve al polvo el día de su muerte. El alma, parte inmortal que lo distingue de los animales, vuelve a Dios (Eclesiastés 12:7). Mientras está en la tierra cada uno debe aceptar la gracia, por la fe en Jesucristo, para que así pueda ser un hijo de Dios. Todos los que han dado ese paso saben a dónde van, es decir, al cielo, para disfrutar la paz de Dios. Esto es, en resumen, lo que nos revela la Biblia. Invitamos a cada lector a ir a esa fuente, la Palabra de Dios, y buscar en ella la respuesta que Dios da a todas las preguntas que preocupan al ser humano. ¿A dónde vamos? ¿Al cielo con los que son salvos por la obra de Cristo en la cruz o al infierno, si rehusamos la oferta de salvación?
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