Jesús dijo: El que cree en mí, tiene vida eterna. Juan 6:47 |
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Creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos. Hechos 15:11 |
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Refugiado detrás de la gran roca
Estaba escalando por desprendimientos de roca de un acantilado cuando, bajo mi pie, un gran bloque de piedra comenzó a moverse y rodó cuesta abajo a toda velocidad. De repente, detrás de una gran roca, las cabezas de mis dos pequeñas hijas le salieron al paso. Apenas tuve el tiempo de gritarles: «¡Escóndanse!». En un último salto, el bloque se estrelló contra la roca y proyectó pedacitos de roca en todas las direcciones. Corriendo bajé por la pendiente y encontré a mis hijas sanas y salvas, agachadas al pie de la roca. Emocionados, agradecimos a Dios nuestro Padre por su protección. Esta anécdota nos recuerda que Dios nos libró de un peligro mucho más terrible. Éramos pecadores y por ello merecíamos la condenación del Dios santo y una eternidad atormentados, lejos de su presencia. Pero nos amaba e hizo caer el juicio que nosotros merecíamos sobre otro, a saber, su propio Hijo, Jesucristo, quien aceptó llevar nuestros pecados y ser castigado en nuestro lugar. La ira de Dios que debía caer sobre nosotros cayó en él en la cruz. Por lo tanto, ¡existe una roca detrás de la cual podemos ampararnos! Es urgente refugiarse, por la fe, bajo la cruz de Jesucristo. Es un paso que debemos dar desde nuestro ser interior, es algo personal. Crea en Jesús, quien “nos libra de la ira venidera” (1 Tesalonicenses 1:10).
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