
Le energía que los científicos miden en la actualidad es la misma energía a la que la tradición védica se refiere como prana, se llama chi en China y ki en Japón. Yo me referiré a ella como energía vital, misma que se expresa en diferentes niveles de realidad: al volverse materia afecta todas las funciones físicas, pero la misma energía vital es también la conciencia pura de la aspiración espiritual. Entre más energía vital podamos absorber y hacer circular en todos los niveles, en más equilibrio, salud y sintonización estaremos. La intención en la curación de los cristales es transformar la energía vital espiritual, no manifesta en formas de energía que en realidad podamos usar.
Sin embargo, la energía se mueve en formas misteriosas. Todo pensamiento que tengamos afecta la energía, a menudo formando complejos patrones que influyen profundamente en quiénes somos y cómo experimentamos la vida; y dado que todos tenemos un campo de energía, podemos afectar nuestra salud al cambiar nuestros pensamientos. La exposición repetida a pensamientos negativos, nuestros o de otros, puede causar depresión y enfermedad física, mientras que la experiencia de bondad y hermosura puede aliviar, inspirar y curar.
La salud también se ve afectada por cambios en el campo de energía que rodea nuestro cuerpo. Influye en nosotros desde el exterior lo que está sucediendo en nuestro medio ambiente y los estados de la energía de las personas en él. Es al mismo tiempo la gallina y el huevo: el pensamiento influye en la energía y ésta influye en el pensamiento. Pero tenemos el poder de escoger cómo respondemos y así, de influir en nuestra salud. La salud óptima depende de la cooperación con el equilibrio natural de la vida. No es fácil, ya que significa vivir con tanta conciencia y sensibilidad como sea posible, volviéndonos a poner en comunicación con nuestro ser real.
La curación con cristales adopta un enfoque esencialmente holístico, lo que significa que se toma en cuenta el cuadro completo de la persona (estilo de vida, actitudes, estado mental y medio ambiente). Es una terapia que tiene la meta de restaurar el equilibrio y el bienestar de la persona completa. Funciona ayudándonos a sintonizarnos con los ritmos de la vida, a respetar la creación, a equilibrar las fuerzas e influencias que actúan durante toda nuestra vida, liberándonos de actitudes y hábitos que ya no nos sirven.