En una especie de fusión de la energía lumínica y vibracional de la gema con el aura humana, se intercambia y se gesta un poder y una fuerza interior.
Las gemas cumplen una importante función dentro del campo de la terapia energética (gemoterapia) con disposiciones varias sobre el cuerpo para armonizar con su energía los chakras, el campo áurico y los estratos sutiles de nuestra mente y emociones.
Casi todos los minerales presentan formas cristalinas determinadas, esto significa cuerpos homogéneos como una red estructural regular de átomos, iones o moléculas. El estado cristalino es sinónimo de estado sólido, definido no como algo que comporta la posesión de una forma o volumen propios, sino como la posesión de una disposición regular de átomos que se suceden de manera idéntica hasta unos 100 millones de veces en la distancia de 1 cm.
Esta rigurosa repetición no se cumple por ejemplo en los vidrios.
Casi todos los minerales necesitan muchos milenios para formarse, así como alta temperatura, elevada presión y su posterior enfriamiento.
La mayoría de las personas desconoce la posible influencia que puede ejercer un cristal sobre el espíritu, el ánimo, y la mente.
Los cristales emiten una energía natural comparable a la electricidad o el magnetismo, que aún no ha sido totalmente descifrada por el hombre. Existen otras fuerzas invisibles, radiaciones y rayos cósmicos que no vemos, pero su presencia en muchos casos puede ser demostrada por métodos directos o indirectos.
Más recientemente se están estudiando los rayos cósmicos ultra-energéticos que se propagan por el universo a una velocidad cercana a la de la luz y que también llegan a nuestro planeta.
Poseen cientos de millones de veces más energía que las partículas producidas por cualquier acelerador del mundo. Es un misterio su origen, se desconoce la fuente que los produce ya que ni siquiera las más violentas explosiones de estrellas podrían generar partículas con estas energías, que permanentemente llegan a la Tierra, la atraviesan y por ende nos atraviesan.