Home  |  Contact  

Email:

Password:

Sign Up Now!

Forgot your password?

EVOLUCIÓN DEL CONOCIMIENTO
 
What’s New
  Join Now
  Message Board 
  Image Gallery 
 Files and Documents 
 Polls and Test 
  Member List
 REGLAMENTO DE 2° "A" 
 MENSAJES URGENTES 
 PLANEACIONES DE 3° "B" 
 LA VIDA ES SUEÑO 
 30 DE ENERO DÍA DE LA PAZ 
 TAREAS DE FIN DE SEMANA 
 REFLEXIONES 
 JUEGOS 
 PANEL GENERAL 
 FIRMAS 
 PORTADAS 
 DIA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE 
 CALAVERITAS LITERARIAS 
 TAREAS DEL BLOQUE 1 
 !!!VIVA MÉXICO!!! 
 CANCIONES Y VIDEOS 
 CURSO DE COMPETENCIAS SOCIALES 
 ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE 
 EL TRIUNFO DE LOS MEDIOCRES 
 8 De Marzo Feliz Día De La Mujer 
 RECETARIO 
 PARABOLAS 
 PARABOLAS Y TEXTOS 
 MATEMÁTICAS 
 RAZONAMIENTO MATEMÁTICO 
 MATE LOGICA 
 problemas matemáticos 
 FRACCIONES 
 LECTURAS PARA SEGUNDO 
 INGLES EN LINEA 
 HOJAS DE MI ÁRBOL 
 LECTURAS INTERACTIVAS 
 RECURSOS VIRTUALES 
 GENERADOR DE PERIÓDICO 
 MINI PORTAL 
 INGLES INTERACTIVO 
 
 
  Tools
 
LECTURAS Y ANALISIS: CUANDO SOMOS UN MILAGRO
Choose another message board
Previous subject  Next subject
Reply  Message 1 of 1 on the subject 
From: MISS YENI  (Original message) Sent: 19/07/2014 14:48

Conducía de vuelta a casa alrededor de las cinco, tras de una reunión, atascado en el tráfico del Bulevar Colorado, cuando el auto comenzó a fallar y se apagó a duras penas pude empujarlo, maldiciendo, a una estación de gasolina, contento solamente de no estar obstruyendo el tráfico y que tendría un lugar más tranquilo para esperar la grúa. Ni siquiera se podía enderezar. Antes de que pudiera hacer la llamada, vi a una mujer saliendo de la tienda de conveniencia que pareció resbalarse sobre el hielo y cayó sobre un dispensador de combustible, por lo que me levanté y fui a ver cómo estaba.

Cuando llegué donde estaba, parecía más bien que había sido más sobrecogida por el llanto que por la caída; era una joven mujer que se veía bastante desaliñada con ojeras alrededor de sus ojos. Dejó caer algo cuando la ayudaba a levantarse y lo recogí para dárselo. Era una moneda de cinco centavos.

En ese momento, todo quedó claro para mí: la mujer llorando, la antiquísima camioneta repleta de cosas con tres muchachos en la parte de atrás (uno en un asiento del auto), y el dispensador de combustible leyendo $4.95. Le pregunté si todo estaba bien y si necesitaba ayuda, a lo que ella seguía diciendo: “No quiero que mis hijos me vean llorando”, así que nos paramos al lado opuesto del dispensador a su auto. Ella dijo que conducía hacia California y que las cosas estaban muy duras para ella en ese momento. Así que le pregunté: “¿Y está orando?” Eso la hizo alejarse de mí un poco, pero le aseguré que no era un loco y le dije: “Él la oyó y me envió”.

Saqué mi tarjeta de crédito y la pasé por el lector de tarjetas para que pudiese llenar el tanque de su auto, y mientras cargaba el combustible, me dirigí al McDonald’s de al lado y compré dos grandes bolsas de comida, algunos certificados de regalo por más, y una gran taza de café.

Ella le dio la comida a los muchachos en el auto, quienes le cayeron como lobos, y nos quedamos parados junto al dispensador comiendo papitas fritas y conversando un poco.

Me dio su nombre y compartió que vivía en Kansas City. Su novio la había abandonado hacía dos meses y no había podido arreglárselas sola. Sabía que no tendría dinero para pagar la renta el 1 de enero por lo que, finalmente, había llamado a sus padres, con quienes no se había comunicado en cinco años. Ellos vivían en California y le dijeron que podía mudarse con ellos y comenzar de nuevo allá. Así que empacó todo lo que poseía en el auto. Le dijo a los muchachos que se iban a California para Navidad, pero no que se mudaban para allá.

Le di mis guantes, un breve abrazo y dije una rápida oración a su favor por seguridad en el viaje. Al dirigirme a mi auto, ella dijo: “Así que, es Ud. un ángel o algo parecido?” Eso, definitivamente, me hizo llorar. Le dije: “Querida, para esta época, los ángeles están muy ocupados, así que a veces, Dios utiliza a gente normal”.

Fue tan increíble ser parte del milagro de alguien. Y, por supuesto, como pueden imaginarlo, cuando me subí a mi auto, encendió de una vez y me llevó a casa sin problema alguno.

Lo meteré al taller mañana para revisarlo, pero sospecho que el mecánico no hallará problema alguno con él. Algunas veces los ángeles vuelan tan cerca de uno que podemos escuchar el batir de sus alas…

Escrito por un interno de medicina de Denver Metropolitana
Enviado por Tony Irigoyen

Nunca dejes de creer en Dios y en los milagros que él hace. Sobre todo no menosprecies la oportunidad de ver cuando Dios te convierte en un milagro para otros. Hoy podría ser uno de esos días.

Dios hizo señales y milagros grandes y terribles en Egipto, sobre Faraón y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos. Deuteronomio 6:22

De las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales y milagros, y de la mano poderosa y el brazo extendido con que el Señor tu Dios te sacó; así hará el Señor tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia tú temieres. Deuteronomio 7:19

Prefiero recordar las hazañas del Señor, traer a la memoria sus milagros de antaño.Salmo 77:11



First  Previous  Without answer  Next   Last  

 
©2022 - Gabitos - All rights reserved