Mientras caminaba bajo la
lluvia cuándo el cielo parecía
llorar memorias. Perdidas, mi
pensamiento, volvió a ti a mí
gran amiga del alma, con la
misma suavidad con que
regresan los recuerdos que
nunca se marchan.
Aquel sendero humedecido
de sueños, mis ojos
encontraron una rosa
erguida perfecta bajo el
velo plateado de la lluvia
sus pétalos delicadamente
cubiertos de gotas resplandecían
como diminutas perlas
nacidas del cielo.
Al contemplarla te, pensé
en la gracia de tu presencia,
en la luz serena que dejas
en quienes te rodean, y en
esa nostalgia dulce que
despierta el anhelo de tu
cercanía, tomé la rosa con
la reverencia con que se
toma aquello que guarda un
significado profundo, sabedor
de qué en ella podía depositar
lo que mi corazón siente.
Entonces oculté un mensaje
entre sus pétalos, como quien
confía el secreto a la belleza
misma: aquí está mi mano
sincera, cuenta conmigo, te
quiero mucho amiga y celebro
con humilde gratitud, la fortuna
y el honor de llamarte mi gran
amiga del alma.”
Ricky Ruiz
El Angel de la poesía