Poesía de otoño
Grises nubes en su sereno movimiento,
marchando impulsadas por el viento,
ocultando la luna y estrellas,
van hacia su destino en caprichoso lloro.
Hojas de árboles decoran el suelo,
con un matiz distinto y único,
dejando al árbol desnudo
que realiza cortes sus ramas al viento.
Solitaria se vuelve la noche,
se serena la ansiosa ciudad,
y figuras inciertas emergen,
formadas entre sombras.
El aire se siente fresco,
se lo escucha moviendo,
invisible e imponente,
marchado incansable sin freno.
Un fino vidrio me separa,
adentro tibieza y la lámpara,
que átomos encandecen,
el filamento que luz emana.
Errantes y vagabundos sonidos,
también dejan oírse irregulares,
desde el ladrido al motor ruidoso,
y susurros o gritos del mundo,
...que en un ave cantan,
...que en un trueno estremecen.
La noche avanza,
en irrepetible viernes
Distinto que otros pasados…
Al oírle y contemplarle,
absorto en el tiempo que transcurre,
observo otoñal época en su tardío.
De la naturaleza su poesía,
en esta estación que volverá,
trayendo sus nuevas escenas,
susurros y truenos riman.