|
Amo a un hombre que me trata muy mal, estoy enamorada,
y no puedo dejar de pensar en él. Sé que no es bueno,
no me hace ningún bien que esté en mi vida, pero le quiero.
Sé que me maltrata, sé que esta noche que le tengo preparada
una buena cena no sabrá apreciarlo, me gritará y encontrará
cosas que criticar en lo que con tanto amor le he preparado.
Pero no importa, le amo, y aún sueño con que me
acaricie como lo hacía antes.
— Tenía razón, en realidad fue peor — Llegó de madrugada
con la cena ya fría, me golpeó sin motivos, estaba acostada
y me sacó a la fuerza. Todo lo que recuerdo fue verlo encima
de mí, golpeándome. Desperté con un tarro de agua derramado
sobre mí (no importa porque le quiero).
He dejado de poder hacer mis cosas, ya nunca más volví
a trabajar porque mi maquillaje de ahora es verme
morada completamente hasta quedar fea de verdad.
Ya no puedo salir, ya no tengo amigas, no tengo a quien
llamar. Si se lo digo a mi familia me tratan de exagerada,
“algo tienes que haber hecho para que te castigue así”.
Me quedé en silencio con mi dolor. Llora mi corazón y mi
alma al ver a mis hijos que se dan cuenta de todo,
viven asustados, ya casi no comemos y si lo hacemos
esperamos que no esté para que el llanto de los niños
no le molesten (a veces se porta mal pero ya se lo he dicho: le quiero).
Yo antes solía ser muy sociable, trataba de hacer
todas las cosas bien para que no hubiese un reclamo.
Pero no importa cuanto me esmere nunca logro los objetivos,
siempre me castiga. No hay forma de que se de cuenta de que
todo lo que hacemos durante todo el día es intentar
complacerle. Pero da igual lo que haga siempre me
golpeará por lo que sea, si hace frió es mi culpa,
si hace calor es mi culpa. Me voy dando cuenta de que
ciertamente hay algo malo para conmigo, soy la desgracia
de mis hijos. Tiene razón, la mala soy yo, no él. Por eso
le sigo queriendo, porque él es bueno, me golpea con
razón, para que sea mejor mujer y mejor madre.
Tengo todo mi cuerpo quebrado, me duele todo, tanto
que casi que no puedo escribir. Pero quiero hacer este
último intento para que todas las mujeres sigan intentando
ser mejores personas para que nuestros hombres no nos
tengan que golpear y así podamos vivir más tranquilas.
Esta semana seré lo más buena posible, quizás así logre
que esta semana no me golpee.
Claro que toda esta carta de nada me servirá, pronto
ya no estaré, los doctores me han dicho que tengo
destrozado todo mi cuerpo y que me estoy muriendo.
¿Será que no debemos dejar que nadie nos golpee? Espero que mi carta le sirva a alguna mujer para que
reaccione más pronto que yo, pues dejé a mis hijitos
sin madre por no denunciar este maltrato. Pero claro
no se olviden que él sabía todo lo que yo le amaba
y aun así me mató a golpes…
Dios, perdóname por no hacer nada para defender a
mis hijos de crecer sin una madre, pensaba que me
amaba como yo, creo que me equivoqué y espero que
mi familia que siempre se negó a ayudarme hoy piensen
en mis hijos y se hagan cargo de ellos.
Dios, perdóname por no haber sido lo que
siempre dicen “una mujer fuerte”.
Ojalá nunca tengamos que esperar hasta la última hora
para denunciar a un maltratador. Esa
es tarea de todas, sin excepción.
|