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General: El Caracter.
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Resposta  Missatge 1 de 2 del tema 
De: Espuncio  (Missatge original) Enviat: 15/05/2010 02:24
El Caracter.

 

 

El Caracter.

El carácter de una persona es como un edificio:

 se compone de cada ladrillo.

 Mientras vamos creciendo,

aprendemos diversas cosas en la vida.

 Algunas de ellas nos serán útiles en la carrera profesional,

 mientras otras se utilizarán en la vida familiar.

 Pero hay cosas que no son tan tangibles así.

 Los valores humanos son elementos esenciales

 para la convivencia

 de una persona en la sociedad,

 pero se aprenden de forma natural, es decir,

no en un aula, sino en la vida misma.

Cada valor humano compone el ladrillo que amoldará el ser.

 Si hay algunos ladrillos faltando o rotos,

 entonces es importante que se "reforme" la casa del ser,

 a través de la meditación y la reflexión profunda.

 

 

 

 

 

 

 



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Resposta  Missatge 2 de 2 del tema 
De: angelvioleta Enviat: 15/05/2010 03:54

El carácter como deformación de la personalidad

Pasiones Capitales en el Eneagrama


De niños nos enseñaron que eran siete los pecados capitales y que de ellos derivaban todos los demás.

Siendo "cabeza" y origen de todos los pecados, eran "mortales"

de necesidad, de modo que, si uno se moría sin confesar, aunque hubiera cometido sólo uno de ellos, se iba de patitas al infierno: el orgullo, la ira, la envidia, la avaricia, la gula, la lujuria y la pereza no eran simples pecados veniales que se perdonaban rezando un Avemaría o un Padrenuestro.

Con los años, he logrado comprender que lo que en el colegio llamaban "pecados" son en realidad pasiones dominantes del ser humano, ilusiones u oscurecimientos de la realidad, que achican nuestra comprensión del universo y que se convierten en hábitos y mecanismos de defensa que conforman un carácter, una manera de ser que nos impiden llegar a ser. Ser libres y espontáneos, en armonía con nuestro entorno. En este sentido, sí que nos condenan a nuestros propios infiernos, que no son otra cosa que los círculos cerrados que creamos, el laberinto personal en que nos vamos perdiendo desde la infancia, persiguiendo aquello que más necesitamos y de lo que más nos defendemos: el amor.



 
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