Foster nació en Manchester (Reino Unido), en 1935. Estudió Arquitectura y Urbanismo en la Universidad de Manchester. En 1967 fundó Foster Associates en el salón de estar de su piso de dos habitaciones
El jurado de la Fundación Príncipes de Asturias ha calificado a Foster como "arquitecto de la era global" cuya obra tiene un "alcance universal" con un "original dominio del espacio, la luz y la materia". "Su obra destaca por el compromiso constante con los valores más nobles de la arquitectura, la actitud abierta a la innovación, la orientación a la calidad en todas las fases del desarrollo de un proyecto, el interés por aplicar los avances de la tecnología, la dimensión global de su actividad profesional y la sensibilidad hacia los principios del desarrollo sostenible", destaca la Fundación.
"Estoy emocionado por recibir el Premio Príncipe de Asturias. Es un enorme honor y un maravilloso reconocimiento de la importancia del diseño como catalizador en la mejora de la calidad de la vida", ha señalado el arquitecto mediante un comunicado.
Su esposa, la española Elena Ochoa, comunicó mediante un mensaje electrónico que estaban -en el momento de producirse la noticia- en el palacio de Buckingham, donde asisten al almuerzo anual de la reina Isabel II con los miembros de la Orden del Mérito, tras lo cual el matrimonio Foster tiene previsto viajar a Nueva York, informa Efe.
Junto al arquitecto británico, eran finalistas la actriz Vanessa Redgrave, el cineasta Carlos Saura, el escultor Richard Serra, el cantautor Joan Manuel Serrat y el compositor Cristóbal Halffter. La seis candidaturas, que ya han sido propuestas en todos los casos en ediciones anteriores, fueron seleccionadas en la primera reunión del jurado, celebrada el martes, entre las 26 candidaturas que se habían presentado a este galardón procedentes de 11 países.
Lord Foster (Manchester, 1935), premio Pritzker de arquitectura, es autor, entre otros iconos de la arquitectura mundial, de las torres Hearst (Nueva York), The Gherkin (Londres), la Torre de Caja Madrid (Madrid) y el Metro de Bilbao, así como del aeropuerto de Pekín, acaso la obra más impresionante de su carrera, capaz de absorber 60 millones de viajeros al año y que supuso una inversión de 2.800 millones de dólares.