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Como digo tu cuerpo, digo infancia, blancura o transparencia., cuando digo tu cuerpo estoy diciendo que el aire es un lugar para hacerse de lluvia, que París es un chorro de luz indefinida que se expande hacia abajo y si abrazo tu cuerpo eres la misma muchacha que llevaba en las venas un diluvio de duendes, la muchacha de nadie, la que apenas palpitaba en silencio una caricia de alfileres lorquianos. No siempre hay un camino que llegue a alguna parte y sin embargo no hay ciudad en el mundo que no tenga calles hasta tus ojos, no hay atajo o vereda o avenida que no acabe en tus ojos, no hay suceso que ocurra si hace tiempo no ha ocurrido en tus ojos. Te nombro y nombro valles, dunas, bosques, certezas, digo el nombre del aire que dibujan en el cielo las grullas, digo invierno y verano, digo arena, cendal, digo grietas profundas y me digo de lluvia.
Vicente Martín

Fondo Sonia.
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