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El gran mago planteó esta cuestión:
-Cuál es, de todas las cosas del mundo, la màs larga y la más corta, la más rápida y la más lenta, la más divisible y la más extensa, la más abandonada y la más añorada, sin la cual nada se puede hacer, devora todo lo que es pequeño y vivifica todo lo que es grande?
Le tocaba hablar a Itobad. Contestó que un hombre como él no entendía nada de enigmas y que era suficiente con haber vencido a golpe de lanza. Unos dijeron que la sulución del enigma era la fortuna, otros la tierra, otros la luz.
Zadig consideró que era el tiempo:
-Nada es más largo, agregó, ya que es la medida de la eternidad; nada más breve, ya que nunca alcanza para dar fin a nuestros proyectos; nada es más lento para el que espera; nada es más rápido para el que goza.
Se extiende hasta lo infinito, y hasta lo infinito se subdivide; todos los hombres lo descuidan y lamentan su pérdida; nada se hace sin él; hace olvidar todo lo que es indigno de la posteridad e inmortaliza las grandes cosas.
(Voltaire)
  

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