|

Queja
Señor, Señor, hace ya tiempo, un día soñé un amor como jamás pudiera soñarlo nadie, algún amor que fuera la vida toda, la poesía.
Y pasaba el invierno y no venía, y pasaba también la primavera, y el verano de nuevo persistía, y el otoño me hallaba con mi espera.
Señor, Señor: mi espalda está desnuda: haz restallar allí, con mano ruda el látigo que sangra a los perversos.
Que está la tarde ya sobre mi vida, y a esta pasión ardiente y desmedida la he perdido, Señor, haciendo versos.
Alfonsina Storni
Un café?

zumo...

fruta...

pan...

bolleria...

cake...

bombones...

|