Correu electrònic:
Contrasenya:
Inscriviu-vos ara!
Heu oblidat la vostra contrasenya?
Mi inteligencia y mi intuición provienen de un Creador magnífico, y estoy por siempre aprendiendo y creciendo espiritualmente. Si creo que alguien me ha maltratado de alguna manera, decido ver las cosas de un modo diferente e invertir mi fe con más sabiduría. Descubro la libertad del perdón.
Al perdonar, no sólo libero a los demás del resentimiento de mi corazón; yo también soy liberado. Al negarme a mantener a otros como rehenes del pasado, me doy el regalo de la paz interna. Al perdonar a una persona, puede que descubra otras oportunidades de perdonar. Cada acto de perdón requiere fortaleza y valor, mas me lleva a la libertad.
Los recuerdos de mi vida son como fotos en un álbum. Documentan experiencias, retos, crecimiento y descubrimientos. Algunas imágenes evocan vivamente sentimientos, lugares, sonidos y circunstancias del pasado. Recuerdo con gozo los bellos momentos, cuando los regalos espirituales eran fáciles de ver. Y, al recordar experiencias dolorosas, saco valor de mi pozo profundo de fe.
Todas mis experiencias han contribuido a mi comprensión y crecimiento espiritual. He conocido a Dios como mi fuente de fortaleza cuando me he sentido débil, y como mi fuente de gozo cuando mi corazón ha rebosado de felicidad.
Soy bendecido al mantener una vida espiritual y saber que siempre camino con Dios.
Gracia
LA GRACIA HACE QUE MI VIDA SEA SERENA.
Cuando la vida es desafiante, cuando lucho por hacer que las cosas ocurran o peleo con las circunstancias, por seguro deseo que la situación cambie. Entonces, me detengo para recordar cómo la gracia me ayudó en el pasado durante momentos difíciles.
Tal vez experimenté la gracia de Dios como claridad y guía en un momento cuando no sabía qué hacer o como una paz profunda cuando el caos me rodeaba. Puede que haya sentido la gracia por medio del amor y amabilidad de otros: de la ayuda que no tuve que pedir y del perdón que pensaba no merecer.
Recordar que la gracia está activa en mi vida, me ayuda a andar serenamente por la vida.
Pero eso a mí no me preocupa … con tal de que pueda terminar con gozo mi carrera y el ministerio que el Señor Jesús me encomendó, de hablar del evangelio y de la gracia de Dios.—Hechos 20:24