A veces el corazón se cansa de esperar respuestas, soluciones o señales. Miramos alrededor y no sabemos qué hacer ni hacia dónde ir. Pero este versículo nos recuerda algo esencial: nuestra esperanza no depende de las circunstancias, sino de Dios.
Cuando ponemos nuestra espera en Él, aprendemos a descansar, a confiar y a soltar el miedo. Dios no llega tarde; Él sostiene nuestro corazón mientras esperamos. Esperar en el Señor no es perder el tiempo, es confiar en el lugar correcto.
espero que os guste el material
Reflexion de la semana de nuestro reto
dedicacion para ti ,si a ti que estas leyendo estas palabras Dios te bendiga muchooooooo y te de mucha paz y mucho amor y mucha prosperidad para este nuevo aNOS