Página principal  |  Contacto  

Correo electrónico:

Contraseña:

Registrarse ahora!

¿Has olvidado tu contraseña?

Amigos en crisis se ayudan
 
Novedades
  Únete ahora
  Panel de mensajes 
  Galería de imágenes 
 Archivos y documentos 
 Encuestas y Test 
  Lista de Participantes
 General 
 
 
 REGLAMENTO para participantes 
 CLUB DE LAS DESVELADAS 
 IMAGENES de y para todos 
 LOQUERO MIXTO 
 REGLAMENTO LOQUERO 
 xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx 
 MUSICA 
 TROYANA POESIAS 
 DIRECCIONES UTILES 
 =ORACION GANDHI= 
 +JARDIN Y AMOR+ 
 
 
 CUMPLEAÑOS-deja aqui tu fecha 
 TODO FONDOS 
 ++COLORES -hacer TABLAS 
 ESCUELITA de KALESSAS 
 LA CASITA DEL ARBOL 
  
 IKHANNA sus memorias 
 PANEL DE INFORMATICA 
 mapa nuevo 
 ---------- 
 ====== 
 PORTADA 
 imagenes 
 
 
  Herramientas
 
General: LA TERCERA VENIDA DE CRISTO A LA TIERRA
Elegir otro panel de mensajes
Tema anterior  Tema siguiente
Respuesta  Mensaje 1 de 4 en el tema 
De: Damarit Espinoza  (Mensaje original) Enviado: 16/12/2021 23:37





Las postreras plagas sobre los que tengan la marca de la Bestia y el juicio de los perdidos eternamente .

En las siete últimas plagas serán derramadas después que Jesús salga del santuario en la séptima plaga regresa Cristo Apocalipsis 15 :6 . Dijo el ángel: “La ira de Dios y del Cordero es lo que causa la destrucción o muerte de los impíos Apocalipsis 16 . Al oír la voz de Dios, los santos  resucitarán y los vivos se van con Cristo serán poderosos y terribles como un ejército con banderas, pero no ejecutarán entonces el juicio escrito. La ejecución del juicio sobre los impíos se producirá al fin de los mil años .El ángel atrapó al dragón, a esa serpiente antigua que es el Diablo o Satanás, y lo encadenó durante 1000 años Apocalipsis 20:3 LOS PERDIDOS MUERTOS Y SATANAS SOLO EN EL MUNDO . PE 52.1

Después que los santos hayan sido transformados en inmortales y arrebatados con Jesús, después que hayan recibido sus arpas, sus mantos y sus coronas, y hayan entrado en la ciudad, se sentarán en juicio con Jesús. Serán abiertos el libro de la vida y el de la muerte. El libro de la vida lleva anotadas las buenas acciones de los santos; y el de la muerte contiene las malas acciones de los impíos. Estos libros son comparados con el de los estatutos de su santa ley de Éxodo 20:1,17 del Sinaí , la Biblia, y de acuerdo con ella son juzgados los hombres. Los santos, al unísono con Jesús, pronuncian su juicio sobre los impíos muertos. “He aquí—dijo el ángel—que los santos, unidos con Jesús, están sentados en juicio y juzgan a los impíos según las obras que hicieron en el cuerpo, y frente a sus nombres se anota lo que habrán de recibir cuando se ejecute el juicio.” Tal era, según vi, la obra de los santos con Jesús durante los mil años que pasan en la santa ciudad antes que ésta descienda a la tierra. Luego, al fin de los mil años, regresa Jesús, con los ángeles y todos los santos, deja la santa ciudad, y mientras él baja a la tierra con ellos, los impíos muertos resucitan, y entonces, habiendo resucitado, los mismos que “le traspasaron” lo verán de lejos en toda su gloria, acompañado de los ángeles y de los santos, y se lamentarán a causa de él. Verán las señales de los clavos en sus manos y en sus pies, y donde atravesaron su costado con la lanza. Es al fin de los mil años cuando Jesús se para sobre el Monte de las Olivas, y éste se parte y llega a ser una gran llanura. Los que huyen en ese momento son los impíos, que acaban de resucitar. Entonces baja la santa ciudad y se asienta en la llanura. Satanás llena entonces a los impíos de su espíritu. Con lisonjas les hace ver que el ejército de la ciudad es pequeño, y el suyo grande, y que ellos pueden vencer a los santos y tomar la ciudad. PE 52.2

Mientras Satanás está reuniendo su ejército, los santos están en la ciudad contemplando la hermosura y la gloria del Paraíso de Dios. Jesús los encabeza y los guía. De repente el amable Salvador se ausentó de nuestra compañía; pero pronto oímos su hermosa voz que decía: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” Nos reunimos en derredor de Jesús, y precisamente cuando cerraba las puertas de la ciudad, la maldición fué pronunciada sobre los impíos. Las puertas se cerraron. Entonces los santos usaron sus alas y subieron a la parte superior de la muralla de la ciudad. Jesús estaba también con ellos; su corona era gloriosa y resplandeciente. Estaba formada por una corona dentro de otra corona, hasta un total de siete. Las coronas de los ángeles eran del oro más puro, y estaban cuajadas de estrellas. Sus rostros resplandecían de gloria, pues eran la imagen expresa de Jesús; y cuando se levantaron y subieron todos juntos a la cumbre de la ciudad, quedé arrobada por el espectáculo. PE 53.1

Entonces los impíos vieron lo que habían perdido; bajó sobre ellos fuego de Dios y los consumió. Tal fué la ejecución del juicio. Los impíos recibieron entonces lo que los santos, en unión con Jesús, les habían asignado durante los mil años. El mismo fuego proveniente de Dios que consumió a los impíos purificó toda la tierra. Las desgarradas montañas se derritieron con el ardiente calor; también la atmósfera y todo el rastrojo fueron consumidos. Entonces nuestra heredad apareció delante de nosotros, gloriosa y bella, y heredamos toda la tierra renovada. Clamamos en alta voz: “¡Gloria! ¡Aleluya!”




Primer  Anterior  2 a 4 de 4  Siguiente   Último  
Respuesta  Mensaje 2 de 4 en el tema 
De: Damarit Espinoza Enviado: 17/12/2021 01:20


La tercera venida de Cristo

Al fin de los mil años, Cristo regresa otra vez a la tierra. Le acompaña la hueste de los redimidos, y le sigue una comitiva de ángeles. Al descender en majestad aterradora, manda a los muertos impíos que resuciten para recibir su condenación. Se levanta un gran ejército, innumerable como la arena del mar. ¡Qué contraste entre ellos y los que resucitaron en la primera resurrección! Los justos estaban revestidos de juventud y belleza inmortales. Los impíos llevan la huella de la enfermedad y de la muerte. VAAn 292.2

Todas las miradas de esa inmensa multitud se vuelven para contemplar la gloria del Hijo de Dios. A una voz las huestes de los impíos exclaman: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!” No es el amor a Jesús lo que les inspira esta exclamación, sino que el poder de la verdad arranca esas palabras de sus labios. Los impíos salen de sus tumbas tales como a ellas bajaron, con la misma enemistad hacia Cristo y el mismo espíritu de rebelión. No disponen de un nuevo tiempo de gracia para remediar los defectos de su vida pasada, pues de nada les serviría. Toda una vida de pecado no ablandó sus corazones. De serles concedido un segundo tiempo de gracia, lo emplearían como el primero, eludiendo las exigencias de Dios e incitándose a la rebelión contra él. VAAn 292.3

Cristo baja sobre el Monte de los Olivos, de donde ascendió después de su resurrección, y donde los ángeles repitieron la promesa de su regreso. El profeta dice: “Vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos... Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio... haciendo un valle muy grande... Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre”. Zacarías 14:5, 4, 9.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 720-721. VAAn 293.1

Miramos hacia arriba y vimos la hermosa ciudad, con doce fundamentos y doce puertas, tres a cada lado del muro, y un ángel en cada puerta. Entonces exclamamos: “¡Es la ciudad! ¡La santa ciudad, que está descendiendo del cielo, de Dios!” Descendió con todo su esplendor y gloria resplandeciente y se situó en la extensa planicie que Jesús había preparado para ella.—Spiritual Gifts 1:213. VAAn 293.2

Entonces Satanás se prepara para la última tremenda lucha por la supremacía. Mientras estaba despojado de su poder e imposibilitado para hacer su obra de engaño, el príncipe del mal se sentía abatido y desgraciado; pero cuando resucitan los impíos y ve las grandes multitudes que tiene al lado suyo, sus esperanzas reviven y resuelve no rendirse en el gran conflicto... Los impíos son sus cautivos... Están listos para aceptar sus sugestiones y ejecutar sus órdenes. No obstante, fiel a su antigua astucia, no se da por Satanás. Pretende ser el príncipe que tiene derecho a la posesión de la tierra y cuya herencia le ha sido arrebatada injustamente. Se presenta ante sus súbditos engañados como redentor, asegurándoles que su poder los ha sacado de sus tumbas y que está a punto de librarlos de la más cruel tiranía... Propone dirigirlos contra el real de los santos y tomar posesión de la ciudad... VAAn 293.3

Entre aquella inmensa muchedumbre se cuentan numerosos representantes de la raza longeva que existía antes del diluvio... Allí hay reyes y generales que conquistaron naciones, hombres valientes que nunca perdieron una batalla... Satanás consulta con sus ángeles, y luego con esos reyes, conquistadores y hombres poderosos. Consideran la fuerza y el número de los suyos, y declaran que el ejército que está dentro de la ciudad es pequeño, comparado con el de ellos, y que se lo puede vencer. Preparan sus planes para apoderarse de las riquezas y gloria de la nueva Jerusalén. En el acto todos se disponen para la batalla. Hábiles artífices fabrican armas de guerra. Renombrados caudillos organizan en compañías y divisiones las muchedumbres de guerreros. VAAn 294.1

Al fin se da la orden de marcha, y las huestes innumerables se ponen en movimiento... Satanás, el más poderoso guerrero, marcha al frente, y sus ángeles unen sus fuerzas para esta batalla final.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 721-722. VAAn 294.2

Entonces Cristo reaparece a la vista de sus enemigos. Muy por encima de la ciudad, sobre un fundamento de oro bruñido, hay un trono alto y encumbrado. En el trono está sentado el Hijo de Dios, y en torno suyo están los súbditos de su reino.

En presencia de los habitantes de la tierra y del cielo reunidos, se efectúa la coronación final del Hijo de Dios... VAAn 295.2

Satanás... ha visto la corona colocada sobre la cabeza de Cristo por un ángel de elevada estatura y majestuoso continente, y sabe que la posición exaltada que ocupa este ángel habría podido ser la suya.. 




Respuesta  Mensaje 3 de 4 en el tema 
De: Damarit Espinoza Enviado: 17/12/2021 13:50

RECORDEMOS TODO LO ESCRITO EN LA SANTA BIBLIA ES UNA ADVERTENCIA QUE TARDE O TEMPRANO SE CUMPLIRA.CRISTO NOS LLAMA AL ARREPENTIMIENTO A NO PECAR NO VIOLAR SU SANTA LEY ESCRITA CON SU DEDO EXODO 20:1,17EXODO 31:12,18 .DESDE EL GENESIS SE CUMPLIO YA AHORA EL APOCALIPSIS SE ESTA POR CUMPLIR .ESCRITO ESTA.




No todo el que me diga: "Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial.

22 Muchos me dirán aquel Día: "Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?"

23 Y entonces les declararé: "¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad






Mateo 7-> Ver. 21
[V.21-> No todo. La construcción de esta oración hace resaltar el gran contraste entre el que sólo habla y el que en verdad hace la voluntad de Dios. La profesión sola no tiene valor. El que pretende conocer a Dios y sin embargo desobedece sus mandamientos “es mentiroso, y la verdad no está en él” (Jn 2:4), no importa que las apariencias puedan indicar lo contrario. Señor, Señor. El dirigirse a Cristo como Señor (kúrios) implica reconocerlo como soberano y asumir la posición de súbdito o siervo. El que hace. Es decir, el que hace la voluntad de Dios cuando sabe cuál es. La fe en Dios debe acompañar a las acciones; de otro modo es sólo un formalismo. Es verdad que “la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma” (Stg 2:17), pero es igualmente cierto que las obras, si no están acompañadas por una fe sincera y viva, también son “muertas” (Heb 6:1; Heb 9:14; Heb 11:6). Los que no conocen la voluntad de Dios, no deben rendir cuentas de ella (Luc 12:47-48); pero los que han oído la voz de Dios que habla a sus corazones y sin embargo persisten en andar por sus propios caminos “no tienen excusa por su pecado” (Jn 15:22).] 

Mateo 7-> Ver. 
[V.22-> Muchos me dirán. Aquí por primera vez Jesús hace alusión indirecta al hecho de que él vendrá en “aquel día” como Juez de todos los hombres (Mat 26:64). Estos que le dirán “Señor” a Cristo en el día del gran juicio final, lo harán como profesos cristianos. Mientras vivían, han pretendido ser sus seguidores, pero han sido pesados y hallados faltos. Aquel día. El gran día del juicio final (cf. Mat 25:32-33; Mat 25:41). “Aquel día” o “día del Señor” es mencionado con frecuencia por los profetas del AT (ver Isa 2:11; Isa 2:17; Jne 2:1; Jne 3:14; Amo 5:18; Amo 5:20; Zep 1:15; cf. Mal 3:17; Mal 4:1; Luc 10:12; 2Ts 1:10; 2Ti 4:8). Profetizamos en tu nombre. La forma de la pregunta en el griego indica que se espera una respuesta positiva. Es como si se dijera: “Ciertamente, hemos profetizado en tu nombre, ¿verdad?” Difícilmente habrían hecho tal afirmación delante del gran juez del universo si su pretensión no hubiera estado respaldada, aparentemente, por los hechos. Esta es la medida de su arrogancia y vana ilusión. Es como si protestaran ante el Juez de que su decisión es injusta y que no puede tratarlos como a réprobos. Han estado predicando en el nombre de Cristo, ¿no es verdad? Pero han olvidado que el culto externo dedicado a Dios, que se basa en la tradición humana, no tiene valor. Echamos fuera demonios. Se consideraba que éste era el milagro más difícil de realizar (ver com. Mar 1:23), y por lo tanto representaba a todos los otros que pudieran mencionarse. Cuando los setenta regresaron de su primer recorrido evangelístico, lo que les parecía más importante era el hecho de que aun los demonios se les habían sujetado (Luc 10:17; ver Nota Adicional de Mar. 1). Muchos milagros. Quizá estas maravillas incluían verdaderos milagros (cf. CS 609, 645), realizados como una evidencia que pretendía demostrar que la presencia de Dios los acompañaba y que sus enseñanzas tenían la aprobación divina (ver Ap 13:13-14; 2Ts 2:9-10). Las Escrituras muestran claramente que la realización de milagros no es en sí una evidencia convincente de que está obrando el poder divino. El mayor milagro, tanto en el tiempo como en la eternidad, es una vida transformada según la semejanza divina (DTG 372-375). Quienes profesan ser profetas han de ser probados por su vida (ver com. Mat 7:16) y no por sus pretendidos milagros. Ver p. 396.

Mateo 7-> Ver. 23
[V.23-> Les declararé. Gr. homologéō, “confesar” o “declarar abiertamente”. Nunca os conocí. Esta es la evidencia de que sus enseñanzas no habían sido pronunciadas en armonía con la voluntad de Dios y que los milagros no habían sido realizados mediante el poder divino. Apartaos de mí. Cf. Mat 25:41. El pecado da por resultado la separación final y completa de Dios. Maldad. Gr. anomía, “ilegalidad” o “falta de conformidad con la ley”. Los hacedores de maldad están fuera de la ley porque han rehusado conformar sus vidas con el modelo perfecto expuesto en la ley del reino del cielo: “el pecado es infracción de la ley [anomía]” (Jn 3:4). En el monte de los Olivos, Cristo dijo que en los últimos días se multiplicaría la maldad [anomía] (Mat 24:12), y pocas décadas más tarde Pablo observó que el “misterio de la iniquidad [anomía]” ya estaba “en acción” (2Ts 2:7).] 



Respuesta  Mensaje 4 de 4 en el tema 
De: Tatisverde Enviado: 27/12/2021 03:30


Primer  Anterior  2 a 4 de 4  Siguiente   Último  
Tema anterior  Tema siguiente
 
©2024 - Gabitos - Todos los derechos reservados