Se encuentran Roberto y Marcelo, pero éste último llevaba un pingüino de la mano, y Roberto le pregunta:
Oye, Marcelo, ¿pero qué haces con ese pingüino?.
Nada, lo he encontrado, y no sé qué hacer con él.
Si serás tonto, Marcelo, ¿por qué no lo llevaste al zoológico?
Buena idea, Roberto. Hoy mismo lo llevo al zoológico.
Al día siguiente se vuelven a encontrar, pero Marcelo sigue con el pingüino, por lo que Roberto, extrañado, le pregunta:
¿Qué pasó?, no habías dicho que llevarías al pingüino al zoológico?-.
Si,lo llevé,y nos hemos divertido tanto, que hoy nos vamos al circo.