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General: El amo del planeta Tierra
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De: Ruben1919  (Mensaje original) Enviado: 03/07/2020 16:06

El amo del planeta Tierra

Por PASTOR BATISTA VALDÉS

Me levanto y, como de costumbre, echo una ojeada a la brisa internacional, con énfasis en el país que más preocupa y ocupa hoy al mundo: Estados Unidos.

Más allá de preferencias o de diferencias políticas, hasta el más aferrado lector coincidirá conmigo en el peligro que sigue desencadenando la incapacidad de esa nación para controlar la Covid-19 y la en verdad incalculable cantidad de personas que continúan  falleciendo por la enfermedad, registradas de manera oficial o no.

Y coincidirá, además, en que nadie sabe a ciencia cierta a donde irá a desembocar la también imparable ola de protestas populares que, como pólvora en expansión, ha generado la muerte del afronorteamericano George Floyd, asfixiado bajo la asesina rodilla de un policía, a todas luces racista e irracional.

Si añadimos algo tan viejo como casi todo el período subsiguiente a la independencia  de las 13 colonias, concordaremos también en que sigue inquietando el arte que tiene el cerebro político del imperio para expandirse, apoderarse de riquezas extraterritoriales y generar cuanta guerra se avenga a sus intereses geopolíticos y económicos… ¡Claro, siempre fuera de sus fronteras!

Lo que llama mi atención hoy, sin embargo, va más allá de esas y otras verdades de Perogrullo. Abro, como dije, mi ventana internacional y ¡Zas! me encuentro conque redes y sitios digitales difunden que Teherán acaba de emitir una orden de arresto contra el presidente norteamericano Donald Trump por el asesinato del general iraní  Qassem Soleimani, en enero de este año.

Sigo ojeando el espacio y me percato de que los integrantes del afamado grupo musical los Rollings Stones han difundido un comunicado entre la prensa estadounidense, muy molestos por la impunidad con que Trump los desoye y sigue violando los derechos de la agrupación al usar canciones de ella —con fines efectistas, claro está— durante campañas políticas. Y hablan, incluso, de llevarlo a los tribunales.

Continúo a golpe de remo digital y… ¡No puede ser! Si  ayer el inquilino de la Casa Blanca expresaba disposición de  conversar con el presidente venezolano Nicolás Maduro, hoy se desmonta con la novedad de que solo lo haría para “negociar la salida de Maduro del poder”. Así de sencillo, así de ingerente, así de arrogante.

Pero no es todo, con el ombligo cortado por la misma mano y tijera, el ahora Secretario de Estado Mike Pompeo habla con tremenda tranquilidad de sancionar a los capitanes de los cinco buques iraníes que llevaron gasolina a Venezuela. Todo porque a Estados Unidos, amo del mundo, no le gustó esa operación, ese gesto. Todo porque hay que castigar a quienes no se dobleguen ante los designios del imperio.

Casi a punto de poner proa hacia el siempre sano aire de mi Archipiélago cubano, veo algo recurrente desde hace semanas: la petición, en este caso, por parte de más de 60 personalidades de la ciencia, la cultura, el deporte y de la sociedad alemana en general para que el gobierno de esa nación contribuya a poner fin al bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos contra Cuba, país que, según subrayan, ayuda con médicos al mundo.

Sin ser  pesimista, y mucho menos profeta, no es de dudar que ese justo reclamo se convierta en humo o en nada para los oídos de un hombre como Donald Trump, cuyas simpatías y puntos de vista coinciden más con los de su Secretario de Estado, partidario de sancionar también (esa es la palabra y fórmula de moda) a los países que soliciten o acepten ayuda médica de Cuba.

¿Frente a quién estamos? ¿Qué se puede esperar de un sujeto a quien no le importa que mueran miles de estadounidenses por la Covid-19, siendo esa nación tan poderosa en todos los órdenes, incluido el científico? ¿Qué puede esperar el mundo de un hombre que pide desplegar al ejército contra las justas protestas de su propio pueblo, a lo que, como se sabe, se negó su propio Jefe del Pentágono?

¡Ni que Trump fuese Dios!… en quien, por cierto, no debe creer y a quien, desde luego, nada debe agradar. Todo lo contrario.

El mandatario número 45 de Estados Unidos sencillamente se siente por encima de todo y de todos. Eso es: amo del planeta Tierra. Arrodillarse o no ante él. He ahí la disyuntiva que para nosotros, los cubanos, seguirá siendo corajudamente mono-opcional: ¡No, no y no! Así también de sencillo.



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