A base de prueba y error he ido aprendiendo algunas cosas simples que ayudan bastante. Cambiar el agua cada dos días, cortar un poco los tallos en diagonal y no poner el jarrón cerca del sol directo suele marcar la diferencia. También influye mucho el tipo de flor, algunas son más delicadas que otras. Yo empecé a cuidar más esos detalles después de leer consejos prácticos en sitios como
flores munich, donde lo explican de forma clara y sin complicaciones. No hace milagros, pero sí alarga bastante su buen aspecto.