ROGUEMOS A DIOS
A Dios hay que buscarle
en el verso de la vida,
en la vida sigilosa
y en los latidos del alma.
Dios se halla en la pureza
del cielo y en el culto
a la verdad más nívea,
y en la luz más etérea
del eterno y cautivo verso.
Sólo Dios nos ama
con un amor alto y vivo,
comprensivo y paciente,
como un Padre amoroso,
que no tiene otro compás,
que la compasión y la piedad.
La mano de Dios,
es una mano que perdona,
y una voz que es camino,
y un camino que es esperanza.
Sólo hay que seguirle y abrazarle.
Confiemos pues en su generocidad,
en su bondad, y que nos dè de nuevo
la salud de : TOMAS Y GABRIELA
¡Dejemos todo en sus manos!
ELVA
