MARIA Eva PERON-DIOS/A YHWH MUEVE LOS HILOS DE LA HISTORIA-YHWH ES LA HISTORIA, EL PRESENTE Y EL FUTURO
Evita tiene un fuerte nexo esoterico CON EL GRIAL. Fijense que el apogeo de EVITA fue en el año 1947=33x59 (20 años despues de Fatima) justamente despues de la BOMBA DE HIROSHIMA y PREVIO A LA INDEPENDENCIA DEL ESTADO DE ISRAEL e incluso de la declaracion Papal de LA ASUNCION DE MARIA EN 1950. Ya hemos estudiado el fuerte nexo DEL NUMERO 33 CON LA BOMBA DE HIROSHIMA E INCLUSO EL GRIAL.
Observen la "cuadratura del circulo"/hombre de Vitrubio/escalera de Jacob interrelacionadas con el NUMERO 19.47. La mayoria de las piramides de este planeta estan ubicadas cerca del paralelo 19.47. OTRO DETALLE MUY IMPORTANTE ES EL FUERTE NEXO GRIALICO DEL NUMERO 19 Y DEL NUMERO 47 con fuerte nexo este ultimo con la VIRGEN DE FATIMA con incluso interrelacion con la independencia de EEUU. EL SENO DE 19.47 ES JUSTAMENTE 0.33333. Tambien en 1947 fueron encontrados los ROLLOS del MAR MUERTO justamente en adonde se hace referencia en GENESIS 19. En dichos rollos estaban los evangelios GNOSTICOS adonde se hace referencia fuertemente a MARIA MAGDALENA que incluso tambien aparecen en "EL CODIGO DA VINCI".
Concretamente este numero tiene fuerte nexo con la ESCALERA DE JACOB QUE ES LA ALQUIMIA, OSEA JESUCRISTO SEGUN JUAN 1:51, QUE ES TIPO DEL GRIAL (JUAN MARCOS).
Es notable tambien que EVITA murio a los 33 años y que incluso su natividad fue un 7 de mayo en la constelacion de TAURO con fuerte nexo CON EL SANTO GRIAL. Otro detalle tambien muy importante es que EVITA REIVINDICO LOS DERECHOS DE LA MUJER EN UN CONTEXTO DE LA DEFENSA DE LOS DESPOSEIDOS e incluso en su FUERTE DEFENSA DE LOS DERECHOS CRISTIANOS. SIN NINGUNA DUDAS QUE EVITA FUE UNA REVOLUCIONARIA A NIVEL MUNDIAL Y MARCO UN PUNTO DE INFLEXION EN LA HISTORIA.
El viaje de Eva Perón a Europa en 1947. El peronismo, dicho por el propio Perón , representa en política una tercera fuerza diferente del capitalismo y del ...
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VIDEO | 22 de Julio de 1947: Evita es recibida por Vicent Auriol, el presidente de Francia
Tuvo una agenda bastante apretada, con importantes reuniones para firmar acuerdos internacionales.
La “Gira del Arco Iris” de Evita por Europa y Sudamérica se realizó con el objetivo de fortalecer relaciones en el exterior, en un contexto de post Segunda Guerra Mundial. La primera dama fue enviada por Juan Domingo Perón para representar al gobierno peronista y al país. En primer lugar, llegó a España, donde se entrevistó con el general Francisco Franco y miles de españoles se rindieron a sus pies. Después se instaló en Italia, Portugal, Francia, Suiza, Mónaco, el Vaticano, Brasil y Uruguay.
El 22 de julio de 1947, la “abanderada de los humildes” llegó a Paris. Fue recibida por Georges Bidault, ministro de Exteriores francés. Además, la esperaba un grupo de mujeres y de niños que se mezclaban con las banderas de Argentina y de Francia. Las autoridades de la capital del país galo pusieron a disposición de Eva el automóvil del general Charles De Gaulle, un honor que hasta el momento sólo se había reservado para el primer ministro británico Winston Churchill. Con ese rodado, la oriunda de Los Toldos conoció la catedral de Notre Dame.
Evita ingresó a Notre Dame y se entrevistó con el monseñor Roncalli, quien en 1958 se convertiría en Papa y recibiría la denominación de Juan XXIII. Fuentes cercanas a la primera dama, sostienen que durante la entrevista que tuvieron, la joven argentina de 27 años le explicó la idea de realizar una fundación de ayuda social (la cual crearía al regresar al país) y recibió como respuesta: “Le recomiendo dos cosas: que prescinda por completo de todo papelerío burocrático, y que se consagre sin límites a su tarea”. Ambas las cumplió con excelencia.
Durante el tiempo en Francia, Evita estuvo hospedada en el Hotel Ritz. Tuvo una agenda bastante cargada de reuniones para firmar acuerdos internacionales. Uno de ellos fue con el presidente Vincent Auriol, con quien firmó un tratado que incluía el intercambio en particular de cuero, carne, cereales, aceites, y quebracho a cambio de acero, automóviles, diversos productos mecánicos, y en particular máquinas textiles, productos químicos.
“En su entrevista con el ministro de Relaciones Exteriores, Georges Bidault, uno de los principales dirigentes de la resistencia interior a la ocupación alemana, Evita le planteó que era muy desagradable que Francia, país amigo de la Argentina, tuviera una calle en París y una estación del Métropolitain que se llamara Obligado, por la batalla de la Vuelta de Obligado. Le recordó que la Escuadra naval anglofrancesa había logrado ganar la batalla, pero había pedido la guerra. Y le pidió que le cambiaran el nombre.
Dos días después, cuando se firmaban los acuerdos comerciales por los cuales la Argentina otorgaba a Francia un crédito para compras de cereales de 200 millones de dólares, el presidente Vincent Auriol le comunicó que en aras de la renovada amistad franco argentina serían cambiados los nombres de la estación del Métropolitain y de la calle”. De esta manera, la calle Vuelta de Obligado pasó a denominarse “d’Argentine”. Evita, una luz en la historia argentina que dejó su rastro en París.
Hacendado, era dueño de un haras de caballos en Balcarce, ciudad donde presidió el comité local de la Unión Cívica Radical (UCR) y donde fue comisionado municipal.15
Durante el gobierno de Juan Domingo Perón, fue designado embajador especial para asistir al acto de asunción del presidente chileno Gabriel González Videla en 1946, y al año siguiente fue nombrado embajador en Francia, cargo que ejerció hasta 1949.1 En su período en París, acompañó la visita oficial de Eva Perón en 1947, y firmó con el ministro de Asuntos Exteriores Georges Bidault un convenio comercial y financiero.78
Posteriormente fue director del Banco Argentino de Comercio.1
“…El 21 de julio, Evita descendió de su avión en Orly, vestida de blanco, con un sombrero de paja del mismo color, sonriente y un poco pálida. A los pies de la escalerilla, el ministro de Relaciones Exteriores, Georges Bidault, le besó la mano y luego la saludaron el embajador argentino en París, Julio Victorica Roca, y varios embajadores latinoamericanos. Un cortejo de cuarenta coches la acompañó hasta el Hotel Ritz, donde un grupo de niños le presentó un ramo de flores y Bidault se despidió. Como símbolo de la importancia que el gobierno francés daba a su persona, puso a su disposición el auto que había pertenecido al general Charles de Gaulle, el mismo que usaba sir Winston Churchill en sus visitas oficiales a París. Además, durante la estadía la Argentina y Francia firmaron un tratado comercial por el cual este país recibiría un abultado crédito para la compra de trigo y carne. La ceremonia tuvo lugar en el Quai D’Orsay, y finalizada la misma, Bidault condecoró a Evita con la Legión de Honor. Al día siguiente de su llegada, Evita fue recibida por el presidente Vincent Auriol en el castillo de Rambouillet, donde le ofreció un almuerzo…” (Evita. Marysa Navarro)
VIDEO Evita llega a Francia Eva Perón arriba al aeropuerto de Orly y es recibida por el Canciller Georges Bidault. Duración 1 minuto https://www.youtube.com/watch?v=T7NjQBNsCWc
VIDEO Evita en Francia. Eva Perón visita el castillo de Rambouillet, en Francia para almorzar con el presidente Vincent Autiol. Duración 3 minutos https://www.youtube.com/watch?v=jSzwYgMeSuU
España, al término de la Segunda Guerra Mundial, era un país mal visto por los vencedores. El general Franco había simpatizado con las potencias del Eje. Con el triunfo de las democracias, se encontraba aislado internacionalmente.
La situación interior del país era terrible, con la economía aún destrozada por las secuelas de la Guerra Civil. Franco era consciente, sin embargo, de que debía maquillar los aspectos más totalitarios de su régimen para que algún día la comunidad internacional le aceptara. Decretó por ello una amnistía parcial para los presos políticos, aprobó una carta de derechos denominada Fuero de los españoles y suprimió el saludo fascista.
La comunidad internacional condenaba su régimen, pero un mandatario extranjero, el argentino Juan Domingo Perón, acudió al rescate. El argentino envió a España a su atractiva esposa, Eva Duarte, más conocida como Evita por sus admiradores. Con ese viaje, ambos países sellaron un acuerdo de colaboración que permitió a Franco sobrevivir al aislamiento.
Durante los primeros años de Franco, España estuvo aislada internacionalmente. Foto: Vía Wikimedia Commons.
TERCEROS
Detrás de la simpatía
Argentina iba a favorecer a España de varias maneras. Para empezar, firmó un acuerdo con Madrid para venderle su trigo a crédito. Mientras tanto, defendió al gobierno español en la ONU y envió un embajador a Madrid, como gesto de buena voluntad. Para consolidar el ambiente de cordialidad, Franco concedió a Evita la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. La primera dama argentina aceptó encantada y anunció que recogería personalmente la distinción.
La visita de Eva Perón a España contribuyó a legitimar internacionalmente el régimen de Franco.
La razón de la alianza entre España y Argentina no era la simpatía que pudieran profesarse los gobiernos de Madrid y Buenos Aires. Perón actuaba por intereses políticos y, sobre todo, económicos. España necesitaba urgentemente los cereales que Argentina le vendía. Por su parte, Juan Domingo Perón obtenía productos necesarios para industrializar su país: materias primas como cinc, plomo o mercurio, maquinaria o motores eléctricos.
La embajadora perfecta
La llegada de Evita a Madrid fue apoteósica. En el aeropuerto de Barajas la esperaban Franco, su esposa Carmen Polo, el gobierno y altas jerarquías del Ejército, la Iglesia y la Falange. Al día siguiente, en una ceremonia solemne, la argentina recibió la Gran Cruz de Isabel la Católica. El acto se celebró en el palacio de Oriente, en presencia de miles de madrileños, que disfrutaban de un día festivo para que arroparan a la ilustre invitada.
Evita Perón llega a Madrid. Foto: Vía Wikimedia Commons.
TERCEROS
Tras la comida oficial hizo una petición que descolocó a sus anfitriones: deseaba conocer los barrios de chabolas. Con su innato sentido para las relaciones públicas, preguntaba a los hombres si tenían trabajo, se interesaba por los niños enfermos y contaba a quien quisiera escucharla las maravillas del gobierno argentino. Pero, sobre todo, repartió dinero a manos llenas mientras proclamaba que lo suyo no era limosna, sino justicia.
Habló de temas incómodos para sus anfitriones, como los privilegios de unos pocos y la pobreza de la mayoría.
En sus discursos, de una oratoria un tanto teatral, hablaba de tópicos como la relación entre Argentina y España, la “madre patria”. Pero también trataba de temas incómodos para sus anfitriones, ya que no se privaba de criticar los privilegios de unos pocos y la pobreza de la mayoría. También denunciaba la situación de la mujer en las clases populares, víctima de una continua opresión. Y se mostró sensible a la situación de los presos políticos. Logró que el gobierno conmutara la pena de muerte a Juana Doña, militante comunista que había servido como enlace entre la guerrilla y la dirección comunista en el exilio.
El noticiario español NO-DO publicitó la estancia de Evita Perón en España.
En unos momentos en que las privaciones eran endémicas, el público la escuchaba con atención. Franco, en cambio, se limitaba a poner “cara de póquer”. Le fastidiaba que su invitada ejerciera tanto magnetismo sobre las masas, sus ideas le parecían demasiado izquierdistas y, por si todo esto fuera poco, era mujer. En Argentina, mientras tanto, los exiliados españoles se sentían indignados por el hecho de que esa visita blanquease el régimen de Franco.
Concluida su estancia en Madrid, Evita visitó Galicia, Andalucía y Cataluña. Decía emocionada que las gentes que la aclamaban y besaban eran sus “descamisados españoles”. La primera dama argentina dejaría España agotada y con los nervios destrozados. Odiaba el protocolo y no simpatizaba con aquel régimen tan conservador, pero había superado la prueba. Ahora la esperaba Italia.
Amistad corta pero útil
La visita contribuyó eficazmente a legitimar al gobierno español. Evita, en sus discursos, no cesó de halagar a Franco. Su presencia contribuyó a desviar la atención de las masas respecto de las privaciones y el aislamiento internacional. El acuerdo de España con Argentina aseguró el suministro de trigo y palió la exclusión española del Plan Marshall.
Evita Perón abandonó España para seguir con su gira europea.
TERCEROS
Pero la luna de miel entre Franco y Perón acabaría pronto y mal. La crisis económica argentina provocó la suspensión de las remesas del cereal en 1949. Las relaciones se deterioraron muchísimo, pero por entonces Madrid ya no requería el apoyo de Buenos Aires. Contaba con el respaldo de Estados Unidos, porque la Casa Blanca, inmersa en la lucha contra el comunismo en el mundo, necesitaba aliados.
España comenzaba así el camino hacia su despegue económico, tímidamente todavía, mientras Argentina se precipitaba por la pendiente de la crisis económica y la inestabilidad política.
Este texto se basa en un artículo publicado en el número 610 de la revista Historia y Vida. ¿Tienes algo que aportar? Escríbenos a redaccionhyv@historiayvida.com.
"Consiste en una cruz de oro macizo de 53 mm de diámetro que pende de una corona oval de laureles esmaltados. Está formada por cuatro brazos iguales y simétricos terminados en punta, en total ocho, sólo seis llevan en su final una perla cultivada pues los otros dos deben haberse caído debido a una mala manipulación. La parte interior de los brazos o llama, está íntegramente rellena de rubíes reconstituidos y alternando con esos brazos lleva cuatro ráfagas de cinco facetas recubierta con diamantitos. En el centro tiene una corona circular con dos columnas de Hércules enlazadas por una cinta con la inscripciòn "Plus Ultra" junto a dos esferas sobrepuestas azules cortadas por una banda roja y una corona en su ápice y en la porcelana que la circunda se lee la leyenda "A la lealtad acrisolada" en su anverso, y en el reverso cifra real de Fernando VII en letras doradas sobre fondo azul orlado con la leyenda "por Isabel la Catolica" sobre porcelana blanca. Altura total 65mm.
Arriba podemas ver la vista de frente y reverso de la Gran Cruz de Isabel la Católica con que el General D. Francisco Franco condecoró a la Sra. María Eva Duarte de Perón el día 9 de junio de l947 en el Palacio de Oriente en Madrid. Vemos también fotografia del acto, que es pùblica y abajo, otra de la Señora entrando al Vaticano con dicha condecoración y el decreto por el cual se abre el expediente de Concesión de la Condecoración en el Ministerio de Asuntos Exteriores firmado por el Generalisimo.
La Cruz fue exhibida por primera vez en la Exposición que con motivo del cincuentenario de la muerte de Eva se hiciera en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, en una sala especial destinada a los recuerdos de su viaje por Europa, del 26 de julio de 2002 al l5 de setiembre de 2002; luego recorrió los principales sitios del país, pero ya sin la cruz, sacada de la exposición dado que el propio curador de la misma manifestó que no había seguros que cubrieran su valor.
Imágenes y texto cortesía de su propietaria, Sra. Amparo Britos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Fue una de las frases coreadas por el público que se agolpaba para ver a la mandataria en la Plaza de Oriente de Madrid en 1947. Su popularidad era inmensa y vestía como una estrella de cine. Hoy se cumplen cien años de su nacimiento.
El 9 de junio de 1947, con una Plaza de Oriente a reventar, Eva Perón recibió un auténtico baño de masas. A su lado, Franco y su esposa, Carmen Pololarazon
Fue una de las frases coreadas por el público que se agolpaba para ver a la mandataria en la Plaza de Oriente de Madrid en 1947. Su popularidad era inmensa y vestía como una estrella de cine. Hoy se cumplen cien años de su nacimiento.
El dictador Franco fue un superviviente. Cuando dedujo que la II Guerra Mundial estaba perdida para las fuerzas del Eje, tras la caída de Mussolini, dio un giro a su política exterior. No era sensato el permanecer vinculado a los que iban a ser derrotados. Ya había tenido dudas, y su Estado Mayor y su Gobierno se debatía entre posturas diferentes. España volvió así a una pretendida neutralidad. Franco declaró que su régimen, aún en manos de los falangistas, era un «régimen español», una dictadura de caudillo, asentada en el Ejército y legitimada en la victoria sobre «los rojos». España había sido la tumba del peligro comunista, el «faro de Occidente». La definición franquista, y otras consideraciones, consiguieron dejar fuera al país del ajuste de cuentas de los aliados, pero también de las ayudas a la reconstrucción. España no fue admitida en la ONU e instó a un boicot internacional.
350 millones de pesos
La hambruna por la destrucción del tejido productivo se había instalado con fuerza, al tiempo que la lógica represión tras una guerra civil y el triunfo de una dictadura hacía estragos. El sistema económico nacionalsindicalista, el autárquico, con su modelo corporativo, cerrado al exterior, no funcionaba. Era precisa la ayuda exterior para sobrevivir. Llegó así la colaboración argentina de mano de Perón, un nacionalpopulista simpatizante de las fuerzas del Eje, que gobernaba un país que se situaba entre los más ricos y prósperos del planeta.
El líder justicialista concedió un crédito a España de 350 millones de pesos en tres años, a un bajo interés, y otro de 400 millones a devolver en veinte años para pagar las importaciones argentinas. España recibió 400.000 toneladas de trigo, 120.000 de maíz, 8.000 de aceites comestibles, 16.000 de tortas oleaginosas, 25.000 de carne, 10.000 de lentejas, y hasta 50.000 cajones de huevos. A cambio, España envió a Argentina textiles, aceitunas, barcos, y sirvió de zona franca para los productos australes en Europa.
En esa circunstancia, Eva Perón, esposa del presidente de Argentina, sin cargo público, pero con mucho peso político y simbólico, quiso visitar España. Pretendía romper el aislamiento de la Madre Patria con una estancia larga, de dos semanas, por todo el país. Esto disgustó a algunos ministros argentinos, como Bramuglia, de Exteriores, y se generó una crisis en el gabinete. El acuerdo fue que Eva viajara a España sin hacer declaraciones favorables a la dictadura de Franco, asunto que Estados Unidos no iba a tolerar, de momento. El plan se llamó «La Gira del Arco Iris», ya que incluyó la visita a otros países europeos. Por aquellos días, la prensa española comenzó a publicar unos anuncios de la Flota Aérea Mercante Argentina (FAMA) que decían que las «alas argentinas» traerían aquí un «mensaje de amor y reconocimiento» a la «generosa y eterna España».
El 8 de junio de 1947 aterrizó en Madrid el avión de Eva Duarte de Perón. Iba a ser una gira europea. La noche anterior había hecho escala en Villa Cisneros hoy Dajla, en el Sáhara Occidental, donde fue recibida por Alberto Martín Artajo, ministro de Exteriores. Cuando Eva descendió del avión en Barajas fue recibida por Franco, Carmen Polo, su mujer, y Carmencita, su hija. El dictador lucía el uniforme de gala y besó torpemente la mano de la argentina. Su esposa, engalanada con un enorme sombrero con plumas, intentó ser simpática sin conseguirlo.
La multitud esperaba el paso de la comitiva oficial en su trayecto hasta el Palacio del Pardo, su residencia durante la estancia en España. Se engalanó la calle de Alcalá, el gentío sacó pañuelos, y de noche se iluminaron Cibeles, la Puerta de Alcalá y la estatua de Espartero. Al día siguiente, se produjo el acto de masas en la Plaza de Oriente de Madrid, lugar emblemático para el franquismo. Los edificios estaban engalanados con banderas de ambos países. «¡Franco, Perón, un solo corazón!», gritaba la gente.
Un «pueblo de trabajadores»
Los autobuses habían congregado a las chicas de la Sección Femenina de la Falange Española y de las JONS. Se preparó un espectáculo con trajes regionales que representaban a todas las provincias. Allí mismo le fue entregada la Gran Cruz de Isabel la Católica, y pronunció un discurso que terminó agradeciendo al «pueblo de trabajadores» de España, país de «héroes, santos, genios y descubridores», tan digno de un galardón. Eva portaba un vestido granate, con lentejuelas negras, y se tocaba con un casquete negro con plumas, mientras sobre sus hombros descansaba una capita de marta cibelina. Carmen Polo, sin embargo, vestió de negro, y llevó una gran pamela.
Por la tarde, ambas dieron un paseo por Madrid, y acabaron en los suburbios, donde la esposa de Perón dejó «generosos donativos». El obrerismo del justicialismo argentino era muy fuerte, y se constituyó en uno de los motivos de enfrentamiento entre las dos damas. No en vano, una de las pancartas rezaba: «Los obreros de Franco saludan a los 'descamisados' de Perón». La noche, no obstante, fue de fiesta. A El Pardo acudieron para actuar Carmen Sevilla, Lola Flores, Tita Gracia, Juanita Reina y Manolo Caracol, dirigidos por el maestro Quiroga.
No fue lo único que obtuvo la mandataria argentina. El obispo Eijo Garay, también Patriarca de las Indias Orientales, impuso a Eva Perón el escapulario de la Virgen del Carmen, y le fueron entregados los trajes regionales de todas las provincias españolas. Recorrió El Escorial, donde la argentina soltó: «Podrían dedicar este enorme edificio a algo útil. Por ejemplo, una colonia para niños pobres, ¡se ven tantos!». Ahí no terminó el enfrentamiento dialéctico, porque la Perón dijo a Carmen Polo que su marido no había ganado el poder en las urnas, sino en la guerra.
Eva Duarte, siempre populista y devota, se detuvo a rezar a la Virgen de la Macarena, en Sevilla, y terminó su periplo en Barcelona. Había pasado por Granada, Santiago de Compostela y Zaragoza. En cada parada era agasajada con regalos. Eva Duarte iba siempre vestida como una estrella de cine de la época, que contrastaba con el mal vestuario de Carmen Polo. Incluso salía en las fotos con abrigos de visón porque estaba de moda y, además, porque los reportajes se veían en Argentina, donde era invierno.
El periplo acabó en Barcelona. «La muchedumbre, a su paso –se lee en 'La Vanguardia' del 24 de junio–, estalló en clamorosos vítores a Franco y a Perón”. Entró bajo palio en la Basílica, y volvió a dirigirse a los «descamisados» y obreros. El alcalde de Barcelona, el barón de Terrades, le dijo: «Todo el pueblo español, enamorado de su Historia y de su unidad veterana, hace pública su fe y su gratitud por la gran Argentina». Eva Duarte se alojó en el Palacio de Pedralbes, a donde llegó a marcha lenta dada la cantidad de gente que saludaba. Allí fue despedida por el régimen. Después de dieciséis días en España, viajó a Italia, Portugal, Francia y Suiza. Murió pocos años después, en 1953, de un cáncer. Aquí se la recordó durante mucho tiempo después.
Cuál fue el objetivo político que trazó Perón para la gira por Europa y su estrategia ante la invitación de Franco. La sorpresa del efecto Evita y el fusilamiento que logró evitar. Las chicanas de la Iglesia.
El viaje de Eva Perón a Europa, en 1947, tuvo suma importancia. En realidad, su origen se produjo cuando Juan Domingo Perón asume el 4 de junio de 1946 y empieza a desarrollar una política exterior independiente de acuerdo con su concepción de la denominada “Tercera Posición”, es decir, de no estar atado al capitalismo ni al comunismo.
Esta idea de Perón fue bastante difícil de manejar porque, para colmo, a los pocos meses le llegó una invitación de Francisco Franco, el caudillo fascista que permanece como dueño y señor de España, para que fuera a recorrer el país de donde procedían muchas familias argentinas.
Para Perón fue todo un problema porque una cosa era mantenerse independiente de Estados Unidos y Gran Bretaña y otra, aparecer junto a un fascista que venía de una guerra civil con cientos de miles de muertos.
La situación también era complicada para la Argentina, porque el país mantuvo la neutralidad durante casi toda la Segunda Guerra Mundial y recién definió su posición cuando el conflicto estaba por terminar. En aquel contexto, se planteaba que los aliados iban a hacer pagar muy caro a España y a la Argentina por su falta de apoyo durante la guerra.
Por eso, tampoco resultaba conveniente rechazar la propuesta de Franco, más allá de su ideología y su historia negra.
Entonces, Perón llamó al padre Hernán Benítez, que era su asesor en muchas cosas, y le dijo que viajara a España para proponer que la persona que iba a representar a la Argentina iba a ser Eva Perón, la esposa del presidente argentino.
La importancia de esta decisión quizás hoy no sea valorada en su real dimensión. Eva era una muchacha de 28 años que no conocía nada de cancillerías ni protocolos diplomáticos. No olvidemos que poco tiempo antes, ella estaba buscando trabajo en compañías de teatro tras haber salido de Junín con sólo 15 años.
Pero evidentemente, Perón había captado que Eva tenía el carácter y la capacidad suficientes para representar a la Argentina en aquel viaje.
Otra de las instrucciones que llevó el padre Benítez fue combinar la visita a España con otros destinos europeos. “Vaya a Francia, a Italia, al Vaticano”, para que el viaje no aparezca como una adhesión al fascismo español, fue la indicación de Perón.
Según me contó el propio padre Benítez, los preparativos de lo que ya se había convertido en una gira comenzaron durante los primeros meses de 1947. Lilian Lagomarsino de Guardo, que la acompañó, recordó que Evita sentía cierto temor ante el inminente viaje a Europa. En aquellos años sólo los ricos se permitían viajar en avión, a lo que se sumaba el hecho que ella era una joven mujer que iba acompañada únicamente por la esposa del diputado Ricardo Guardo.
Finalmente, Eva partió de Argentina el 7 de junio de 1947. Antes de ascender al avión, le escribió una carta a Perón en la que le ratificó su amor y la decisión de dar todo para cumplir su misión en Europa. También aprovechó la misma nota para comentarle que su secretario privado, Rodolfo Freude, era una mala persona ya que había mandado gente a Junín para investigar su pasado.
Ya en España, el 9 de junio la condecoraron con la Cruz de Isabel la Católica en una concentración que reunió a 300 mil personas. Para entender la presencia de esta multitud es importante recordar que España atravesaba una crisis tremenda y la Argentina le estaba enviando alimentos en medio de una política de Perón de intentar consolidar su gobierno en el campo internacional.
Además, aquella impresionante cantidad de gente se encontró con una muchacha que tenía a su favor haber sido actriz y tener cierto conocimiento de cómo expresarse en público. Como si fuera poco, Eva levantaba la bandera de la justicia social y, si bien sus palabras eran para todos los trabajadores, se dirigía especialmente a las mujeres y a las obreras de España.
“Mujeres españolas, no he venido a formar ejes sino a tender un arco iris de paz con todos los pueblos, como corresponde al espíritu de la mujer. Unamos nuestros esfuerzos”, afirmó Eva en un discurso que tuvo una gran resonancia en toda Europa, porque expresaba la posición de Argentina, de un gobierno nuevo sobre el que muchos dudaban después que Perón fuera calificado de fascista por parte de la oposición.
Más allá de cualquier consideración política, Eva se mantuvo al margen de todo protocolo desde el comienzo de su viaje. Así, si visitaba Madrid tenía que ir a los suburbios de la ciudad porque quería estar en contacto directo con los trabajadores. De esta manera, la llevaron a una corrida de toros y no tuvo reparos en decir que le parecía algo inhumano.
En una de esas concentraciones populares se le acercó un pibe y le entregó una carta que decía: “Señora Eva Perón, me han fusilado a mi padre y ahora van a fusilar a mi madre. Necesito que me ayude. Se llama Juana Doña, está en la cárcel de mujeres y Franco la quiere matar”. Conmovida, Eva planteó a Franco la situación de aquella militante comunista, por lo que se vieron obligados a levantar la sanción.
Durante el paso de Eva por España hubo varias manifestaciones populares que contaron con la presencia de Franco, quien por momentos evidenció un excesivo silencio y cierto desagrado por las cosas que decía ella. “Usted cuando quiera juntar gente, llámeme”, le sugirió Eva.
Naturalmente, durante su estadía en España la llevaron a recorrer los lugares más tradicionales, entre ellos el palacio de El Escorial. Allí, después de admirar la estructura monumental de la construcción, no pudo evitar decir: “Qué hermoso hospital se podría hacer aquí para el pueblo” (extraído de las Memorias de Lilian de Guardo).
Antes de partir el 26 de julio, provocó toda una serie de complicaciones. El padre Benítez fue el autor de unos de sus primeros discursos, que resultaron bastante fuertes incluso para el peronismo de la época. En virtud de ello, la cúpula de la Iglesia le llamó la atención al sacerdote y le ordenó que debía apartarse y no seguir acompañándola.
— “Padre, la clase rica está sacando a los chicos”, le dijeron en un llamado desde Buenos Aires.
— “Bueno, están sacando los chicos a la calle, me parece muy bien así aprenden un poco lo que es la calle”, fue el comentario del padre Benítez.
— “No, no, los están sacando de los colegios y es muy grave porque significa una pérdida de dinero muy grande para la Iglesia”, le contestaron.
Más allá de la clara distinción entre lo que era la religión y el negocio de la educación, terminaron sancionando al Padre Benítez para que no apareciera más junto a Evita.
Pero fue tarde. El sacerdote ya había realizado todas las gestiones para que el viaje de Eva se extendiera a Italia y Francia.
Eva Duarte de Perón, esposa del presidente argentino, llega de viaje oficial a España. Aclamada por las multitudes, protagonista de todos los Nodos, incomoda a Franco y su esposa. Durante su recorrido de 18 días por todo el país, visita Barcelona del 23 al 26 de junio
Evita, seductora, pasaporte para el régimen, subyugó a los españoles envuelta en pieles
El apoyo de Franco a las potencias del Eje durante la II Guerra Mundial le pasó factura. España estaba aislada y empobrecida por el boicot impuesto por Naciones Unidas. Las democracias triunfantes dejaron aislada internacionalmente a España.
Solo Perón acudió en su rescate. Firmó un acuerdo con Madrid para venderle su trigo a crédito, le defendió en la ONU y envió un embajador a Madrid. A cambio, obtuvo productos necesarios para industrializar su país.
Perón acudió al rescate. Firmó un acuerdo con Madrid para venderle su trigo a crédito, le defendió en la ONU y envió un embajador a Madrid
Diplomático, Franco concedió a Eva Duarte, primera dama argentina, la Gran Cruz de la orden de Isabel la Católica, que aceptó encantada y anunció que recogería personalmente.
El 7 de junio de 1947 desembarcaba en el aeropuerto de Barajas, engalanado para la ocasión, proveniente de Buenos Aires la anhelada Evita. Al día siguiente, cerca de medio millón de personas se agolparon en la Plaza de Oriente para poder ver a la primera dama argentina.
Franco saluda a Evita Perón ante la atenta mirada de Carmen Polo
Terceros
Su visita fue apoteósica su estancia en España duró 18 días y empezó en Villa Cisneros, en el Sahara español, donde pasó revista a los soldados montados a camello, después visitó en compañía de su homóloga española, Carmen Polo, además Madrid, Toledo, Granada, Sevilla, Santiago de Compostela, Pontevedra, Zaragoza y Barcelona, donde permaneció tres días. Allí coincidió con el Caudillo y ambos siguieron un festival folclórico en la plaza de Sant Jaume.
Hacia las nueve de la noche, Evita regresó al Palacio de Pedralbes donde se alojaba. Al día siguiente partió hacia Roma para visitar a Pío XII. Como la salida no era hasta la tarde, los comercios y oficinas retrasaron la entrada al trabajo hasta las cinco para que la “ muchedumbre” pudiera despedirla. Antes, hizo una proclama muy propia del peronismo en Radio Nacional: “ Recojo vuestros aplausos, obreros y obreras españoles, porque son la expresión de vuestro repudio hacia aquellos agitadores que soliviantan a los pueblos con promesas utópicas, para abandonarlos una vez han asegurado sus fortunas”.
El 25 de junio de 1947, Evita partía desde Barcelona rumbo a Italia
Terceros
El 25 de junio en la escalerilla del avión, vestida con un llamativo traje estampado y una enorme flor en el pelo, se despidió agradecida del matrimonio Franco. Diez mil personas acudieron a despedirla.
Aclamada y protagonista de todos los nodos, había conseguido, entre otros logros, la libertad para una comunista de 29 años, condenada por el régimen franquista a morir fusilada.
Franco ponía cara de póquer, mientras su Evita particular, Carmen Polo, mantenía una relación tirante con la atractiva embajadora argentina que insistía en visitar los hospitales públicos y los barrios obreros en lugar del Madrid los Austrias y los Borbones. Noqueada por la belleza y el don de gentes de la joven de tan solo 28 años, la primera dama española sufría en la intimidad.
La Portada de 'La Vanguardia' del 10 de junio de 1947 informaba sobre la visita de Eva Duarte de Perón a España
Hemeroteca/La Vanguardia
Pero la visita de Evita contribuyó eficazmente a legitimar al gobierno español. En sus discursos, no cesó de halagar a Franco desviando la atención de los españoles respecto a las privaciones y el aislamiento internacional.
El acuerdo de España con Argentina aseguró el suministro de trigo y palió la exclusión española del Plan Marshall.
English: The Order of Isabella the Catholic (Spanish: Orden de Isabel la Católica) is a Spanish civil order granted in recognition of services that benefit the country. The Order is not exclusive to Spaniards, and many foreigners have been awarded it. The Order was created on 14 March 1815 by King Ferdinand VII of Spain in honor of Queen Isabella I of Castile with the name of "Royal and American Order of Isabella the Catholic" with the intent of "rewarding the firm allegiance to Spain and the merits of Spanish citizens and foreigners in good standing with the Nation and especially in those exceptional services provided in pursuit of territories in America and overseas." The Order was reorganized by royal decree on 26 July 1847, as the modern "Royal Order of Isabella the Catholic" with a broader focus than the Americas.
Español: La Real Orden de Isabel la Católica es una condecoración del Reino de España creada por el rey Fernando VII de España el 14 de marzo de 1815, con el nombre de Real y Americana Orden de Isabel la Católica, con el fin de «premiar la lealtad acrisolada y los méritos contraídos en favor de la prosperidad de aquellos territorios», y mediante un Real Decreto del 26 de julio de 1847 la orden tomó el nombre de Real Orden de Isabel la Católica. El último reglamento fue aprobado por Real Decreto en 1998, siendo su función actual "premiar aquellos comportamientos extraordinarios de carácter civil, realizados por personas españolas y extranjeras, que redunden en beneficio de la Nación o que contribuyan, de modo relevante, a favorecer las relaciones de amistad y cooperación de la Nación Española con el resto de la Comunidad Internacional". En la actualidad depende del Ministerio de Asuntos Exteriores de España. El gran maestre de la Orden es el rey de España, mientras que el gran canciller de la Orden es el ministro de Asuntos Exteriores. Todos los títulos de las condecoraciones de la Orden deben llevar las firmas de ambos.
Order of Isabella the Catholic
Spanish civil order granted in recognition of services that benefit the country
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Estrena "Santa Evita": dónde se puede ver y otros datos sobre la miniserie
A 70 años de la muerte de la ex primera dama argentina, este martes se estrena la producción pasada en la novela Tomás Eloy Martínez. Está protagonizada por Natalia Oreiro.
Santa Evita. Natalia Oreiro encarna a Eva Perón La Nación
26 Julio 2022
A 70 años de la muerte de Eva Duarte de Perón, este martes se estrena la miniserie Santa Evita, protagonizada por Natalia Oreiro, como la ex primera dama, y por Darío Grandinetti como el ex presidente Juan Domingo Perón.
La producción de Star+ se enfoca en lo que le ocurrió al cuerpo embalsamado de una de las mujeres más amadas y odiadas en la historia política argentina.
Santa Evita está basada en la novela homónima del escritor y periodista tucumano Tomás Eloy Martínez (1934-2010), que fue publicada en 1995. La obra no es precisamente una biografía de Eva Perón.
Es una combinación de hechos reales y ficticios que comienzan con el día del deceso de la "líder espiritual" y se centra en el tormentoso destino de sus restos. También cuenta a esa mujer tan joven y tan inmensa, y expone la necrofilia de los hombres y de un país.
Dónde se puede ver "Santa Evita"
En la plataforma Star+. La plataforma tiene un costo de suscripción actualmente de 880 pesos mensuales. Hay, además, otras promociones: la suscripción a Star+ y a Disney + es de $ 995 al mes. Y el combo de Star+, Disney+ y Starz, a $ 1150 mensuales.
El tormentoso destino de los restos de Eva Perón
El cuerpo de Evita fue embalsamado y mantenido en exposición en la CGT, mientras el gobierno empezó obras del Monumento al Descamisado. El proyecto se basaba en una idea de la propia Evita, pensado como su tumba definitiva.
Sin embargo, cuando la Revolución Libertadora derrocó a Perón en septiembre de 1955, el cadáver fue secuestrado y hecho desaparecer durante 16 años. Pasarían más situaciones cercanas a la ficción para que el cadáver fuera entregado a Perón.
Quién es quién en Santa Evita
- Eva Perón es interpretada por Natalia Oreiro: figura política clave de la Argentina y del peronismo, murió a causa de un cáncer de cuello de útero el 26 de julio de 1952.
Su cuerpo fue embalsamado por Pedro Ara y se mantuvo a la espera de ser enterrado durante tres años para la construcción de un mausoleo que nunca se llevó a cabo. En 1955, los militares derrocaron al presidente Perón y ocultaron su cuerpo por 16 años, con la intención de evitar que se convirtiera en un arma contra el régimen.
Natalia Oreiro en la piel de Eva Perón La Voz
- El teniente coronel Moori Koenig es interpretado por Ernesto Alterio: especialista en inteligencia que, en noviembre de 1955, luego del derrocamiento de Perón y bajo instrucciones de los nuevos militares en el poder, se convierte en el responsable y encargado de desaparecer el cuerpo embalsamado de Eva Duarte de Perón. Así da inicio a un macabro y extenso recorrido del cadáver que termina por obsesionarlo con ella.
Ernesto Alterio encarna al teniente coronel Moori Koenig La Voz
- Mariano Vázquez es interpretado por Diego Velázquez: carismático periodista y escritor de 40 años, que trabaja en un importante diario.
En 1971, el jefe de redacción del diario le encarga investigar sobre la devolución del cuerpo de Eva Duarte de Perón a Juan Domingo Perón. A pesar de su resistencia inicial, Vázquez se va involucrando profundamente con la búsqueda.
Dr. Pedro Ara, interpretado por Francesc Orella Infobae
- Dr. Pedro Ara, interpretado por Francesc Orella (de la serie Merlí): médico español encargado de embalsamar el cuerpo de Eva, con la intención de ser exhibido en un gigantesco mausoleo.
-General Juan Domingo Perón, interpretado por Darío Grandinetti: líder político y militar argentino, tres veces presidente de la Argentina y fundador del peronismo. La enfermedad y el fallecimiento de su esposa Eva impactaron notablemente en Perón, tanto en lo personal como en lo político.
General Juan Domingo Perón, interpretado por Darío Grandinetti La Voz