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CALENDARIO HEBREO-SHABBAT LUNAR: DOOR IS THE MASCULINE OF DIANA/DIANUS/IANUS (JANUS/JANUARY)
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Reply  Message 1 of 23 on the subject 
From: BARILOCHENSE6999  (Original message) Sent: 27/08/2012 17:53


 

SIRIUS A / B
 


 

TURKISH / KHAZARIAN EYE / EVIL EYE / LUCIFER EYE
 

DOGON TRIBE / AFRICA / SIRIUS B
 


 

 


 


 


 


 

 

HORUS EYE
 


 

 

ILLUMINATI EYE / BIG BROTHER
 


 


 

Sirius is the brightest star in the night-time sky with a visual apparent magnitude of -1.47. It is located in the constellation Canis Major. Sirius can be seen from almost every inhabited region of the Earth's surface (those living north of 73.284 degrees cannot see it) and, in the Northern Hemisphere, is known as a vertex of the Winter Triangle. The best time of year to view it is around January 1, when it reaches the meridian at midnight. Under the right conditions, Sirius can be observed in daylight with the naked eye. Ideally the sky must be very clear, with the observer at a high altitude, the star passing overhead, and the sun low down on the horizon
 


 


 

The name Sirius comes from the Latin sirius. It is situated in the eye of the greater dog Canis Major, therefore it is known as the 'Dog Star'. Other meanings:
 


Transition Stage - Moving consciousness from one reality (frequency) to another

Spirit of Wisdom - Zoroastrian Translation

Brightly Radiating One -
The Shining Ones /THE ILLUMINATI



What to the eye appears as a single star is actually a large binary star system, consisting of a bright white main sequence star of spectral type A1V, named Sirius A, and a faint white dwarf companion of spectral type DA named Sirius B.
 
 

SIRIUS AND GOD NAME
 


 

CANIS MAJOR/ CAN / DOG / INVERSE / GOD
 


 

PHILSTEAN GOD / BAD / INVERSE /DOG / DAG /DAGON
 


 

ORIGIN OF DRAGON MITH
 


 

CANIS MINOR / PUPPIS STAR
 


 

 
 

SMALL DOG / PUPPIES
 


 

Sirius is also known colloquially as the "Dog Star", reflecting its prominence in its constellation, Canis Major (Big Dog).[14] The heliacal rising of Sirius marked the flooding of the Nile in Ancient Egypt and the "Dog Days" of summer for the Ancient Greeks, while to the Polynesians it marked winter and was an important star for navigation around the Pacific Ocean.
 
 
 


 


 


 

 
 


 


 


 

 
 


 


 


 

CANIS / DOG / INVERSE / GOD
 


 

MUMMIE / DOG / CHACAL / GOD / REBIRTH
 


 

MUMMIE ORIGIN OF MUM/ MUMI / MOTHER
 


 

MOTHER GIVES LIFE SO THE CHACAL
 


 


 

The word "Ianuarius" is the original Roman designation of the month January.
 

The name is either derived from the two-faced Roman god Janus, from the Latin word ianua,
 

which means "door", or it is the masculine form of Diana, which would be Dianus or Ianus (Janus).


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Reply  Message 2 of 23 on the subject 
From: BARILOCHENSE6999 Sent: 12/09/2012 18:09
 
Tranquilos, que nadie se asuste... no vamos a sufrir una invasión de demonios del averno (al menos eso espero ;-) ). Me he permitido la licencia de usar ese titular por un motivo concreto. Hoy, 21 de junio, es la fecha en el hemisferio norte (en el sur ocurre al contrario) del solsticio de verano. Arranca oficialmente la estación más calurosa del año y hoy el día tiene más horas de luz que ningún otro.

Como ya comentamos en el blog en su momento, los antiguos romanos contaban entre su nutrido panteón de dioses con la figura de Jano (Janus en latín), el dios de los solsticios. Era también el dios de las puertas, de todos los inicios y de los finales. Poseía una rica iconografía –de la que algún día hablaremos más a fondo–, en la que lo más destacado era su representación con dos rostros, cada uno de ellos mirando en direcciones opuestas. De ahí que se le denomine también como Jano bifronte.

En lo que respecta a la temática de este blog, lo que más nos interesa de él es que los collegia fabrorum (las cofradías de constructores romanos) le rindieron una devoción especial, siendo su patrón.

Como decía más arriba, se consideraba a Jano el dios de los solsticios, las «puertas solsticiales» o «puertas del cielo». Así, el solsticio de verano era llamado janua inferni, la "puerta del infierno" o de los hombres, y el solsticio de invierno, janua coeli, la "puerta de los dioses". Además de patrón de los constructores, Jano era para los romanos el dios de la iniciación a los misterios. Era la «puerta», no sólo solsticial, sino también iniciática.

moneda.jpg

Esta devoción se transmitió a los canteros medievales y pasó a la iconografía y la religión cristiana bajo el culto a los dos «san Juan»: el Bautista, que tiene su festividad el 24 de junio (solsticio de verano), y el Evangelista, que tiene su festividad el 27 de diciembre (solsticio de invierno). Hay casos muy significativos en este sentido, en los que esta pervivencia es evidente. Jean Hani, profesor emérito en la Universidad de Amiens, menciona un notable ejemplo en la basílica francesa de Saint-Remi, en Reims: «En una vidriera aparece un único san Juan, que engloba en una sola figura al Precursor y al Evangelista, fusión subrayada por la presencia, sobre la cabeza, de dos girasoles (los dos solsticios) dirigidos en sentido opuesto: una especie de Jano cristiano, en suma».

No es el único caso. Otro día hablaremos de la presencia de zodiacos en iglesias y catedrales medievales. Hoy es suficiente con comentar que junto a algunos de estos zodiacos, generalmente esculpidos en las fachadas de los templos, y a ambos lados de Cristo, aparecen en ocasiones los "dos Juanes". Están marcando, de este modo, las fechas de los solsticios. ¿Qué simboliza esto? Como bien explica de nuevo Hani:

Del mismo modo que ellos ‘abren’ los dos períodos de la historia marcados por las dos venidas del Salvador, igualmente, en el plano cósmico, ‘abren’ las dos fases del ciclo anual, símbolo reducido del ciclo universal del tiempo y la historia; y en esta función, han reemplazado, desdoblándolo por así decirlo, al Jano bifronte, del que los Collegia fabrorum, antepasados de los constructores de catedrales, celebraban la fiesta en los dos solsticios.

Además, la división en la janua inferni y la janua coeli aparece también en algunas representaciones medievales del Juicio Final, en las que se divide la escena en dos partes: por un lado, los condenados que van al infierno –descienden, igual que el Sol a partir del solsticio de verano, o janua inferni– y, por otro, aquellos que se salvan –ascienden, al igual que el Sol tras el solsticio de invierno, o janua coeli.

En los templos medievales las representaciones de Jano son bastante habituales –además de los casos mencionados–, sobre todo en los zodiacos. Os pongo las imágenes de varios ejemplos. La primera corresponde a una representación del dios existente en la catedral de Amiens, en una serie de los trabajos de los meses. La segunda y la tercera proceden de la catedral de Chartres, también en Francia. En ésta última imagen Jano –aunque no se aprecia en la fotografía– está rodeado de símbolos del zodiaco.

janusenamiens.jpg

janochartres.jpg

janochartres2.jpg

Por supuesto, y como algunos de vosotros ya habréis adivinado, este culto a Jano, y más tarde a los «dos san Juan» en las logias medievales, se conserva en la masonería actual, pues tanto las fiestas solsticiales como los dos «Juanes» tienen gran importancia.·.

Eso es todo. ¡Feliz solsticio! y ¡Feliz noche de San Juan el sábado! (ojito con las hogueras) ;-)


Reply  Message 3 of 23 on the subject 
From: BARILOCHENSE6999 Sent: 03/12/2012 03:10

Calendario juliano

De Wikipedia, la enciclopedia libre
 

El calendario juliano es el antecesor del calendario gregoriano y se basa en el movimiento aparente del sol para medir el tiempo. Desde su implantación en el 46 a. C., se adoptó gradualmente en los países europeos y sus colonias hasta la implantación de la reforma gregoriana, del Papa Gregorio XIII, en 1582. Sin embargo, en los países de religión ortodoxa se mantuvo hasta principios del siglo XX: en Bulgaria hasta 1916, en Rusia hasta 1918, en Rumanía hasta 1919 y en Grecia hasta 1923. A pesar de que en sus países el calendario gregoriano es el oficial, hoy en día las iglesias ortodoxas, excepto la de Finlandia, siguen utilizando el calendario juliano, o modificaciones de él diferentes al calendario gregoriano, para su liturgia.

Índice

 [ocultar

[editar] Antecedentes

Originariamente, en muchas culturas antiguas se utilizaba el calendario lunar para contar el tiempo. Las evidencias históricas más antiguas indican que el primer calendario solar fue creado en el Antiguo Egipto, a principios del tercer milenio a.C.; surgió de la necesidad de predecir con exactitud el momento del inicio de la crecida del río Nilo, que tiene una periodicidad anual, acontecimiento fundamental en una sociedad que vivía de la agricultura. Este calendario tenía un año de 365 días, dividido en tres estaciones, meses de 30 días y decanos de diez días.

Los pueblos romanos primitivos tenían diferentes calendarios lunares, cada uno con su propio número de meses, su propia duración del año y de los meses, por ejemplo, los habitantes de Alba Longa tenían un calendario de 10 meses, de 18 a 36 días cada mes; los de Labinia tenían otro de 374 días distribuido en 13 meses; los etruscos tenían meses basados en la luna llena.

Ningún calendario romano contaba las semanas.

[editar] Calendario romano

Finalmente se acordó usar un calendario común de 304 días distribuidos en 10 meses (6 meses de 30 días y 4 de 31 días). Pero éste tenía desfases de tiempo y los pontífices paganos lo reajustaban anualmente en el último mes. Los reajustes se hacían con criterios políticos, pero no astronómicos, como determinar el día de pagar a la servidumbre, y se hacía mal uso del reajuste, para prorrogar cargo de un funcionario, adelantar o retrasar votaciones.

El año empezaba a finales de marzo (martius, de Marte, dios de la guerra) que era el primer mes de primavera, cuando se decidían las campañas militares del año. Los meses iban desde martius hasta februarius, en este orden:

  1. Martius: mes de Marte, dios de la guerra
  2. Aprilis: mes de apertura de flores (por la primavera, en el hemisferio norte)
  3. Maius: mes de Maia, diosa de la abundancia
  4. Junius: mes de Juno, diosa del hogar y la familia
  5. Quintilis: mes quinto
  6. Sextilis: mes sexto
  7. September: mes séptimo
  8. October: mes octavo
  9. November: mes noveno
  10. December: mes décimo
  11. Januarius: mes de Jano, dios de los portales
  12. Februarius: mes de las hogueras purificatorias (februa)

Los reajustes no evitaron el desfase de tiempo y sucedió que el invierno fuera fechado en el otoño astronómico. Julio César terminó con el desfase ordenando una reforma en el calendario romano.

Según Plutarco, fue el rey Numa –el sucesor de Rómulo– quien cambió el calendario de 10 a 12 meses, poniendo como primer mes del año a enero en lugar de marzo. También, comenta que abril procede de la diosa Afrodita, mientras que mayo de la diosa Maia, madre de Mercurio.

[editar] Elaboración del calendario juliano

Sosígenes de Alejandría tenía conocimiento de la fallida reforma de Cánope al calendario egipcio, sucedida dos siglos atrás, y colaboró con Julio César para adoptar esa vieja reforma al calendario romano e implantarla como un nuevo calendario. Esta adaptación fechaba las estaciones y sus fiestas romanas correspondientes concordando con el momento astronómico en el que sucedían.

El nuevo calendario se implantó en el año 46 a. C. con el nombre de «Julius» y mucho después de «Juliano», en honor a Julio César. Únicamente en ese año, se contaron 445 días, en vez de los 365 normales, para corregir los desfases del calendario anterior, y se lo llamó «el último año de la confusión». Para ello, se agregaron dos meses, entre noviembre y diciembre, uno de 33 días y otro de 34, además del mes intercalado en febrero.

Desde 44 a. C. se acordó que todos los años constaran de 365 días, y cada cuatro años se contarían 366. Estos años se llamarían «años bisiestos», porque en ellos añadían un 24 de febrero. Según el cómputo del tiempo, el 24 de febrero se llamaba «día sexto» antes de las kalendas de marzo (ante diem sextum kalendas martias), de manera que el 24 de marzo repetido se llamaría «bis sextum» (de ahí la palabra «bisiesto»).

Pero en el año 44 a. C. los pontífices paganos decidieron considerar años bisiestos cada tres años ordinarios, en vez de cada cuatro. Tiempo después, se dieron cuenta del desfase provocado hasta el año 10 a. C. y se corrigió en el 8 d. C. por orden de César Augusto, quién ordenó excluir el día adicional de cada año bisiesto, durante 36 años, es decir, hasta el año 44 d. C.

Por lo anterior, el calendario juliano consideraba que el año trópico estaba constituido por 365,25 días, mientras que la cifra correcta es de 365,242189, es decir, 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,16 segundos. Esos más de 11 minutos contados adicionalmente a cada año habían supuesto en los 1257 años que mediaban entre 325 y 1582, un error acumulado de aproximadamente 10 días, por lo cual se instauró el calendario gregoriano.[1]

[editar] Desarrollo del calendario juliano

El año 153 a. C. se toma como inicio del año el 1 de enero, en lugar del tradicional 1 de marzo, para poder planear las campañas del año con tiempo debido a las Guerras Celtibéricas que se estaban desarrollando en la Península Ibérica y los problemas que estaba causando la conquista y asedio de Numancia. Consta de 365 días divididos en 12 meses, excepto los años bisiestos que tienen 366 días, y añaden un día adicional al mes de febrero. El calendario juliano cuenta como bisiestos uno de cada cuatro años, incluso los seculares. Con este calendario se comete un error de 3 días cada 400 años.

La manera de contar los días siguió la tradición romana hasta que los visigodos introdujeron la costumbre de numerar los días, que no sería oficial hasta que la adoptó Carlomagno. No obstante, hasta bien entrada la Edad Moderna, la manera de referirse a un día concreto era aludiendo al santo que se conmemoraba. Así, por ejemplo, era muy común encontrar expresiones como «llegamos el día de san Froilán».

[editar] La distribución de los meses y días en el mundo clásico

  1. Mártium (31 días)
  2. April (30)
  3. Máium (31)
  4. Júnium (30)
  5. Quintil (30)
  6. Sextil (30)
  7. Septémber (30)
  8. Octóber (31)
  9. Novémber (30)
  10. Decémber (31)
  11. Januárium (31)
  12. Februárium (30) (31 en los años bisiestos)

[editar] La distribución de los meses y días en la actualidad

  1. Januárium (31 días)
  2. Februárium (28) (29 en los años bisiestos)
  3. Mártium (31)
  4. April (30)
  5. Máium (31)
  6. Júnium (30)
  7. Júlium (31)
  8. Augústum (31)
  9. Septémber (30)
  10. Octóber (31)
  11. Novémber (30)
  12. Decémber (31)

[editar] ¿Por qué se lo llama «juliano»?

El nombre de «calendario juliano» procede de Julio César, en honor al cual se adoptó el nombre de «Julio», primero, y «juliano», después, para designar el calendario establecido bajo su consulado.

[editar] El origen de julio y agosto

  • En el año 44 a. C., por iniciativa de Marco Antonio, y para halagar la vanidad de Julio César, el mes de Quintil —el cual duraba antes 30 días—, fue renombrado Júlium —de donde se desprende la forma castellana julio
  • Y en el año 23 a. C., por iniciativa del Senado Romano, y para halagar la vanidad de Octavio Augusto, el mes de Sextil —el cual duraba antes 30 días—, fue renombrado Augústum —de donde se desprende la forma castellana agosto—, y se agregó a éste un día 31, el cual fue substraído de febrero —el cual duraba entonces 29 días, y desde entonces se quedó con sólo 28—.

Debido a estas series de ajustes, febrero es el único mes del calendario con 28 días, mientras los otros 11 muestran cierta alternancia entre 30 y 31. Y para mantener esta alternancia, y evitar que tres meses seguidos durasen 31 días, septiembre pasó a tener 30 días, octubre 31, noviembre 30 y diciembre 31.

Cuando a Tiberio se le planteó la idea continuar la práctica, dando a su vez su nombre a septiembre, éste desestimó la idea de darle seguimiento a esta práctica, al externar sus dudas sobre qué ocurriría cuando ya se hubiese reasignado nuevos nombres a todos los meses.

[editar] Implantación de la semana

En el año 321 d. C., el emperador Constantino I el Grande implantó la semana de siete días, copiada del calendario lunar de los mesopotámicos, los cuales establecieron la semana de siete días basándose en los planetas (incluidos el sol y la luna) que se podían observar desde la tierra: domingo, lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado. Esta división de la semana en siete días, es la que con el tiempo se masificaría en las distintas culturas.

Además, decretó que el domingo (dies solis) fuese día de descanso para adorar a Dios, en detrimento del sábado, tradicional no sólo entre los judíos sino también entre los gentiles. Y es que si Jesucristo había muerto el sexto día de la semana judía, y había resucitado en domingo, el primer día de la semana judía. Por otro lado, se satisfacía a otra religión muy popular a la que perteneció el propio Constantino, el culto a Mitra, cuya representación era el sol. La semana de siete días se hallaba también presente en el antiguo calendario egipcio.

[editar] Modificaciones fracasadas en los nombres de los meses

Algunos emperadores romanos modificaron los nombres de determinados meses durante su mandato:

Pero las modificaciones no perduraron y se restablecieron sus nombres anteriores.

Incluso Carlomagno trató de dar nuevos nombres a los meses, aunque tampoco tuvo éxito. Los meses propuestos eran, desde enero a diciembre respectivamente: Wintarmanoth, Hornung, Lentzinmanoth, Ostarmanoth, Winemanoth, Brachmanoth, Heuvimanoth, Aranmanoth, Witumanoth, Windumemanoth, Herbistmanoth y Heilagmanoth.


Reply  Message 4 of 23 on the subject 
From: BARILOCHENSE6999 Sent: 04/12/2012 19:32
Las puertas solsticiales   

 

Norte y Sur son puntos geográficos que están relacionados a la astrología en el sentido de que corresponden: el norte o invierno a Capricornio y el sur o verano a Cáncer, los dos solsticios; en tanto que en el este o primavera se situará a Aries y en el oeste u otoño a Libra, los dos equinoccios. Estos signos astrológicamente pertenecen a un elemento: Capricornio a la tierra, Cáncer al agua, Aries al fuego y Libra al aire, entre otras relaciones que tienen que ver con el cuaternario.

Para la explicación y las variadas correspondencias con la simbólica de las dos puertas zodiacales ubicadas al norte y al sur, es decir, referidas a los solsticios, podría ser adecuado retomar algunos planteamientos de la obra de René Guénon y que están estrechamente vinculados a la entrada y salida del Templo, denominándose en varias doctrinas respectivamente como “la puerta de los hombres” y “la puerta de los dioses”. La primera corresponde, como hemos ya dicho, al solsticio de verano y al signo de Cáncer, en tanto, que la segunda será la del solsticio de invierno y del signo de Capricornio. En el simbolismo constructivo se les vincula, respectivamente, con la puerta del templo y la apertura situada en la cúpula donde se coloca la piedra de toque, forzosamente desde afuera del templo.

Retomando el simbolismo astrológico, el ciclo anual podemos ver se “divide” en dos mitades: una etapa descendente y otra ascendente, en la primera el sol va hacia el norte, se encamina hacia el solsticio de invierno y en la segunda el sol va hacia el sur, o sea, rumbo al solsticio de verano. En la tradición hindú la fase ascendente se relaciona con el deva-yna (vía de los dioses) y la descendente con el pitr-yna (vía de los padres o antepasados).

El solsticio de invierno será, por tanto, el polo norte y el solsticio de verano el polo sur, marcando la línea vertical de la rueda en donde al sur le corresponde el mediodía y al norte la medianoche. De ahí el sentido esotérico de que los trabajos iniciáticos comiencen a mediodía y cierren a medianoche, es el lapso para realizar el ritual, saliendo uno del tiempo lineal, uniforme y plano del mundo profano e ingresando a otro tiempo en el que todo se hace de acuerdo al rito y, por ende, al símbolo.

Los dos solsticios marcan, entonces, la división del ciclo anual en dos mitades, una ascendente y otra descendente, que reflejan de alguna manera la ley universal aplicable a todo lo existente, el yin y el yang, sístole y diástole, masculino y femenino, positivo y negativo. Pero también los dos puntos en los cuales se “suspende” el movimiento y por lo tanto el tiempo.

Estas dos puertas solsticiales están vinculadas al simbolismo de Jano. Jano es el ianitor (portero) que abre y cierra las puertas (ianuae) del ciclo anual, con las llaves que son uno de sus principales atributos, la llave como simbolismo axial que lo conecta a Jano con la parte Suprema. Sus dos rostros se consideran como la representación del pasado y el porvenir, sin embargo, entre el pasado que ya no es y el porvenir que no es aún, el verdadero rostro de Jano es aquel que mira el presente, el instante permanentemente frente a nuestros ojos o realidad, que es verdaderamente lo único que nos conforma. En efecto, ese tercer rostro, es invisible porque el presente, en la manifestación temporal, no constituye sino un inaprehensible instante, aunque, nos recuerda Guénon, “cuando el ser se eleva por sobre las condiciones de esta manifestación transitoria y contingente, el presente contiene, al contrario, toda realidad.” A Jano se le conoce también como “el Señor del triple tiempo”.

Este tercer rostro de Jano corresponde, en otro simbolismo, el de la tradición hindú, al ojo frontal de Shiva, invisible también, ojo que figura “el sentido de eternidad”. Jano () ha dado su nombre al mes de enero (), que es aquel con el que abre el año (solsticio de invierno). Jano “Señor del triple tiempo” (atributo igualmente asignado a Shiva), es también, el “Señor de las dos vías”, esas dos vías, de derecha y de izquierda (que los pitagóricos representan con la letra Y -Épsilon-) y que son idénticas al deva-yna y al pitr-yna; y que aquí igualmente, habrá que mencionar, hay una tercera vía no visible que se relaciona precisamente con el tercer rostro de Jano.

Jano era el dios de la iniciación y presidía los Collegia Fabrorum, escuela iniciática vinculada con el ejercicio de las artesanías. Jano era un antiguo dios asirio-babilónico, que para los romanos, precedía todo nacimiento ya sea de los hombres, del cosmos o de las acciones ha emprenderse. Lleva consigo dos llaves y por ello se le relaciona con una deidad de aperturas o de inicios, en el cristianismo las fiestas solsticiales de Jano se han convertido en las de los dos San Juan y estas se celebran siempre en las mismas épocas, es decir, en las postrimerías de los solsticios de invierno y de verano, las llaves de Jano, en la simbólica cristiana, abren y cierran el “Reino de los cielos” y el de la tierra, una llave es de oro y la otra es de plata.

En la sucesión de los antiguos Collegia Fabrorum, igualmente es Guénon al que nos remitimos, se transmitió regularmente a las corporaciones que, a través de todo el medioevo, mantuvieron el mismo carácter iniciático y en especial a la de los constructores. La masonería ha conservado como uno de los testimonios más explícitos de su origen las fiestas solsticiales consagradas a los dos San Juan, después de haberlo estado a los dos rostros de Jano. Estos rostros que marcan ciclos y tiempos específicos señalan, en su lado izquierdo el pasado, quizás recordando que en una primera etapa los iniciados deben de tomar conciencia de lo que se requiere cambiar u operar en la construcción de su templo interno. En tanto que el lado derecho corresponde al porvenir y tal vez, hable, entre otras cosas, de lo que está por saberse y aprehenderse.

Estas fiestas que se han celebrado por variadas culturas y pueblos se sitúan en realidad un poco después de la fecha exacta de los solsticios, una vez que el descenso y el ascenso han comenzado; a esto corresponde, en el simbolismo védico, el hecho de que las puertas del Pitr-loka (de los antepasados) y el Deva-loka (de los dioses), se consideren situadas, respectivamente, hacia el sudoeste y el nordeste. Podría decirse, comenta Guénon, con mayor precisión, que “la puerta de los dioses” está situada al norte y vuelta hacia el este y que “la puerta de los hombres” está situada al sur y vuelta hacia el oeste.

Ahora bien, el doble sentido del nombre mismo de Juan es interesante y probablemente relevante para otros: el nombre Yehohanán, puede significar “misericordia de Dios” y también “alabanza de Dios”. El primer concepto se ha vinculado a San Juan Bautista, en tanto que el segundo se le ha designado más frecuentemente a San Juan Evangelista. La misericordia es atributo descendente en tanto que la alabanza requiere de un esfuerzo ascendente. Al Bautista, en la masonería, nos comentan los siete maestros masones en su libro, se le relaciona con la escuadra y el nivel, herramientas indispensables para que la base del edificio a construir este perfectamente allanada y encuadrada, sea esta imagen perfecta del trabajo que nosotros como aprendices hemos de realizar, es decir, la rectificación que cada uno debe ejercer consigo mismo. En tanto al Evangelista, “el águila de Dios” y “el discípulo bien amado” se le considera el apóstol que da testimonio de la luz –del conocimiento– y por ende se le encarga bautizar con el fuego del espíritu. La masonería, nos seguimos refiriendo al mismo libro, le asigna la perpendicular y el compás, y con esto, la posibilidad de trazarnos como instrumentos tales que enlacemos con el eje vertical que va del centro del templo hasta su sumidad más alta donde reside la clave de bóveda.

Hay un símbolo en la masonería (en particular en la anglosajona) que es un círculo entre dos tangentes paralelas, estas tangentes, entre otros significados, representan a los dos San Juan. Estas líneas o marcas, también señalan un límite al ir y venir del sol, son los dos solsticios que nos indican que el sol no puede sobrepasar su curso anual, y también, pueda ser, nos remita al signo correspondiente y al recordatorio que al estar entre columnas no hay que sobrepasarlas. También se le ha dado a estas líneas una relación con las dos columnas del árbol sefirótico y, en su carácter exotérico, se le puede ver como las “columnas de Hércules”, ya que es un héroe solar sosteniendo los dos pilares. Existe una divisa, de nuevo Guénon, que nos dice non plus ultra y que está referida a estas columnas y que, no solamente, expresa o señala los límites del mundo “conocido”.

Como hemos comentado a Jano se le puede observar como el “Señor de la Eternidad”, que probablemente sea uno de sus aspectos más importantes, esto se relaciona con el principio (alfa) y con el fin (omega) de todas las cosas y esto, nos pueda remitir, al evangelio de San Juan que inicia con estas palabras: “En el principio era ya el Verbo, y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio en Dios. Por él fueron hechas todas las cosas: y sin él no se ha hecho cosa alguna de cuantas han sido hechas, en él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres: Y esta luz resplandece en medio de las tinieblas, y las tinieblas no la han recibido” (I, 1-5). O bien la referencia a Cristo como  el principio y el fin de todas las cosas, el alfa y el omega. Jano es igualmente “el Señor de las dos vías” por consecuencia inmediata de su carácter de “Señor de Conocimiento”, lo que nos remite de nuevo a la idea de la iniciación de los misterios. Initiatio, nos recuerda Guénon, deriva de in-ire “entrar”, lo que se vincula igualmente con el simbolismo de la puerta y con Jano (Ianus) que contienen la misma raíz que el verbo ire, “ir”; esta raíz se encuentra en sánscrito con el mismo sentido que en latín, es la palabra yna, “vía”, cuya forma esta próxima a la del nombre Ianus, y que faculta la iniciación, initiatio; en el extremo oriente la palabra Tao significa vía, y sirve para designar al Principio Supremo.

Hombre de Mercurio 

 

 

Reply  Message 5 of 23 on the subject 
From: BARILOCHENSE6999 Sent: 04/12/2012 20:00

Enero. (Del latín ianuarius – janairo- janero = enero) Es el primer mes del año en el calendario gregoriano y tiene 31 días. Toma su nombre del dios Jano, el espíritu de las puertas y del principio y el final.

Sin embargo, enero no siempre ha sido el primer mes del año. En realidad, el primitivo año de los romanos tenía diez meses (304 días en total) y comenzaba con Martius, dedicado al dios Marte, que pasó a ser marzo en español. La leyenda fija en 713 a. C., cuando el rey Numa Pompilio, sucesor de Rómulo, añadió los meses de enero y febrero para completar el año lunar (355 días).

El dios Jano representa la dualidad, el principio y el final, y para enero tampoco hay presente: una cara recuerda el año transcurrido, y la otra cara es esperanza de lo porvenir. Y esta dualidad parece imprimirse igualmente en los hombres, tomando a veces la forma de una indecisión que impide reconocer claramente el camino a seguir.

La piedra de enero es el granate y su flor el clavel.

EL DIOS JANO. El mes de enero está dedicado a este dios. Este dios de la mitología romana Jano (en latín Janus) es un dios que tenía dos caras mirando hacia ambos lados de su perfil. Jano era el dios de las puertas, de los finales y de los comienzos, incluso de los misterios del universo. Por eso le fue consagrado el primer mes del año.

Se conoce su imagen por monedas, estatuillas y bustos. Uno de éstos se encuentra en el Museo Vaticano. Su representación habitual es bifronte, esto es, con las dos caras mirando en sentidos opuestos.

Su principal templo en el Foro Romano tenia puertas que daban al este y al oeste, hacia el principio y el final del día, y entre ellas se situaba su estatua, con dos caras, cada una mirando en sentidos opuestos, la costumbre de la puertas y su orientación ha subsistido hasta nuestros días.

Es el dios de los cambios y las transiciones, de los momentos en los que se traspasa el umbral que separa el pasado y el futuro, o del cielo y el infierno. Su protección, por tanto, se extiende hacia aquellos que desean variar el orden de las cosas. Se le honraba cada vez que se iniciaba un proyecto nuevo, nacía un bebe o se contraía matrimonio, es decir en el comienzo de una nueva etapa.

Más importante era aún que se consideraba a Jano el dios de los solsticios, las «puertas solsticiales» o «puertas del cielo». Así, el solsticio de verano (fecha a partir de la cual la luz diurna se va reduciendo diariamente) equivalente a la Noche de San Juan, era llamado janua inferni, la puerta del infierno o de los hombres.

Y el solsticio de invierno, janua coeli, la puerta de los dioses. Además, esta divinidad era para los miembros de los collegia fabrorum romanos (los constructores), el dios de iniciación a los misterios…"

Es decir, a los puntos del año que, en el simbolismo astronómico, representan las puertas de las vías celestial e infernal (Janua Coeli y Janua Inferni). Las dos fuerzas solsticiales puestas respectivamente bajo el signo de Cáncer y de Capricornio. El axis mundi (= Jano) aparece por ello como la unidad que contiene el principio los dos "orificios", las dos "fuerzas celestes" que marcan la "puerta de los hombres" y la "de los dioses"

Se le representa teniendo una llave en una mano, y en la otra una vara, para indicar que es guardián de las puertas y que preside los caminos.

También se le atribuye entre otras cosas la invención del dinero, las leyes y la agricultura, según los romanos este dios aseguraba buenos finales.

Jano vela por los ciudadanos. Era honrado en la antigua colina del Quirinal, la mas alta de las siete de la ciudad de Roma.

 

SUS DOS CARAS. De doble faz, una que mira hacia el pasado, y otra que apunta hacia el futuro. Para Jano no hay presente; el presente es apenas el fugaz instante que divide lo que se fue de lo que viene, sin fijarse ni detenerse en ninguno de los dos.

 La cara del dios que se ubicada delante de la puerta por quien deseaba atravesarla era invocada: Jano Patulsio (patulsius) para entrar o salir.

La cara que se le opone a ésta del otro lado de la puerta, es invocada como Jano Clusivio (clusivius). Ambos nombres declaran la doble funcionalidad del dios.

Pero la dualidad de Jano tiene su parte positiva y su parte negativa; una para imitarla, la otra para rechazarla. Lo malo de la dualidad es la incertidumbre, el no saber qué hacer ni a qué fuerzas ceder. Lo bueno de la dualidad es la posibilidad de construir hacia delante sin despreciar la experiencia de la historia pasada.

Quitemos de nosotros la mala imagen de Jano: dos rostros no son indiferencia. Dos rostros no son ignorancia de fines y principios. Dos rostros no son ambigüedades. Dos rostros son dos posibilidades y no ninguna, que desgraciadamente solemos confundir dualidad con nulidad, en cuanto preferimos aparecer sin rostro alguno, desfigurados como el fútil instante del presente.

Dos rostros tiene Enero, y como Enero la vida entera: la suma de todo lo hecho, y la responsabilidad de todo lo que aun resta por hacer.

 

SU HISTORIA. Como personaje, en la mitología romana, el dios Jano-Quirino es hijo de Apolo y Creuza. En tanto primer rey de Roma, condujo a una colonia etrusca y la instaló sobre una colina del Lacio, denominada alusivamente "Janícula" (colina de Jano), donde más tarde se levantaron los muros de Roma.

Cuando Saturno es expulsado del Olimpo, por su hijo Júpiter, fue a refugiarse en los dominios de Jano-Quirino, quien lo acogió y lo asoció a su reinado. En agradecimiento, el dios olímpico le dotó de una especial facultad: la de ver con toda claridad y al mismo tiempo el pasado y el porvenir para regirse, con sabiduría, en las circunstancias del momento.

En el curso de su tratado sobre los Fastos, Ovidio (Famoso filósofo griego) lo caracteriza como, aquél que, él sólo, custodia el universo.

Jano posee una relación especial con el universo, centrada sobre el mantenimiento de la armonía cósmica y sobre los ritmos que la expresan. Es mediador entre los mortales y los inmortales, el que eleva las plegarias de los hombres a los pies de las divinidades.

SU TEMPLO. El templo de Jano Quirino estaba situado en el siglo I d.C. cercano a la Curia, en la calle Argiletum, en una zona importante que unía el Foro y las áreas residenciales en el noreste. Era un templo pequeño, realizado en madera, características que sugieren que el culto era de origen antiguo.

Las listas más antiguas de los dioses por lo general comenzaban con su nombre; él era también llamado "DIVOM DEUS", una forma muy antigua en latín que significaba " el dios de los dioses”

Existía una raíz común para los términos, quirites, curia y quirinus: la raíz co-virio, que significa colectividad, conjunto de individuos o personas y, por extensión, ciudad. Fue Rómulo el creador de las curias, como estamento  principal de la organización social de los romanos, función que cumple el dios Jano-Quirino, como protector de los habitantes de las ciudades. Quirites, era el nombre que se daba a los ciudadanos romanos, en su calidad de no soldados, en tiempos de paz. Al nombre quirites, pues, se le contrapone el nombre milites (ejército, soldados).

Mientras las legiones romanas estuvieran en combate, las puertas de su templo permanecían siempre abiertas Cuando la guerra había terminado, y las legiones, entraban triunfantes en Roma, se cerraban las puertas del templo.

El templo de Jano, debido a las características misteriosas de su culto, se respetaba como lugar de iniciación y conocimiento para sus devotos. El dios era el protector de los astrónomos y de los arquitectos, practicantes de disciplinas que, en la tradición, han estado ligadas y comparten un carácter iniciático.

 

El camino que conducía hasta su templo, un sendero de uso peatonal exclusivo, era la representación de un camino de iniciación a misterios y conocimientos interiores, que ligaban al devoto con el cosmos. Este sendero recibía el nombre de "Callis Ianus" (Sendero de Jano) y era utilizado como camino de culto e iniciación personal. El ritual comprendía que, al final del camino, el devoto se introducía en el templo por la puerta de oriente, realizando un recorrido en sentido de las agujas del reloj y, tras rodear la imagen del dios, salir por la puerta de occidente. De esta forma, purificaba su espíritu al contacto directo con el eje del mundo.

El edificio era de forma perfectamente cúbica, con una dimensión de 20 codos (8,88 m) en altura y en cada uno de los lados de su planta cuadrada.
El recinto central del templo estaba remarcado por las doce columnas, que equivalían a los doce signos zodiacales. En el mosaico central, delante de la figura del dios, se presentaba la rueda cósmica.

El pavimento del templo poseía mosaicos alegóricos a los cuatro elementos principales: fuego, agua, tierra y aire y, en lugares específicos, el símbolo de la svástica doble protegiendo el conjunto.

 La figura del dios, situada sobre un pedestal en el eje central del edificio, miraba simultáneamente a oriente y occidente y ostentaba en la mano derecha el número 300 y en la izquierda el 65, como alusión exacta a la totalidad de la duración del año, o sea, el "anillo" del tiempo.

Su posición permitía que, en el momento en que las puertas del templo estuvieran abiertas, el dios podía influir, de manera directa, en la actividad de los hombres.

Por ello, en tiempo de guerra (la máxima expresión de kaos), el templo permanecía con sus puertas abiertas, como plegaria para la intermediación del dios para la consecución del nuevo equilibrio de la paz.

Jano Quirino es un dios paralelo a Marte y contrapuesto a él. Jano Quirino, al venir de quirites, es el dios tranquilo opuesto al dios de la guerra, en algunos textos se le considera como un dios simétrico a Marte, incluso se le menciona como "Marte pacífico", por eso está su templo dentro de la ciudad, a diferencia del templo de Marte que se encuentra extramuros. Dice Vitruvio: " A Marte dándole su templo fuera de la ciudad no habrá guerras y discordias civiles".

El Pontífice Máximo celebraba el "agonium" del 9 de enero, la fiesta propia del dios Jano: "Janus Agonali luce piandus erit". En tal período el rex sacrorum sacrificaba un carnero negro, en la Regia, el edifico del Foro.

PETICIONES. Jano no tiene equivalente en la mitología griega.

Como dios de los comienzos, se lo invocaba públicamente el primer día de enero (Ianuarius), el mes que derivó de su nombre porque inicia el nuevo año, por lo que pedir su energía para todo aquello que vayamos a comenzar: proyectos, negocios, etc. Se le honraba cada vez que se iniciaba un proyecto nuevo, nacía un bebé o se contraía matrimonio.

En todos los hogares se le dirigía la plegaria matutina, y en toda tarea doméstica se buscaba su asistencia.

Se le atribuye entre otras cosas la invención del dinero, las leyes y la agricultura, según los romanos este dios aseguraba buenos finales, así que también se puede recurrir a él para temas relacionados con lo dicho: dinero, buena cosecha, etc.

Para trámites, juicios, resoluciones, etc. ya que se lo invocaba también al comenzar una guerra. Su protección, por tanto, se extiende hacia aquellos que desean variar el orden de las cosas.

Se le puede ofrecer incienso y vino puro.

ORACIÓN. Esta oración se la encontró inscrita en su templo, la puedes recitar cuando acudas a él para solicitar su ayuda.

"Alfa y Omega, ¡OH, gran Dios!,
Tú lo diriges todo por encima.
Tú lo soportas todo por debajo.
Tú lo llenas todo desde dentro.
Tú tienes sitio sin ser tenido.
Tú cambias los tiempos sin ser cambiado.
Tú fijas lo que va errante sin ser fijado.
Tú lo has terminado todo a la vez.
Sobre el modelo de tu espíritu sublime".

 

RITUALES PARA ENERO CON GRANATE. Esta piedra está relacionada con este mes, por que hacer rituales con ella, será beneficioso, más aún.

Puedes cargarla y reforzarla como amuleto para tu protección. Para ello lávala con agua y sal. Ponla a la luz del sol. Luego pásale incienso de lavanda alrededor y tómala en tus manos, lévala hasta tu tercer ojo, y transmite a la gema, la protección que deseas de ella. Cuando sientas que la gema ha  canalizado tus energías, dale las gracias y llévala contigo como amuleto, en el bolso, en forma de colgante, pulsera, etc. no dejes que la toquen otras personas. También puedes colocarla cerca de la entrada de tu casa. O regalarla para que proteja a otra persona.

El granate es una gema que está asociada a la amistad, asegura que ésta dure en el tiempo, aunque vivan lejos. Por lo que será un buen regalo para hacer este mes. Prográmala igual que se explica anteriormente, trasmitiéndole a gema todo lo bueno que deseas para esa persona y que a su vez la gema puede aportar.

El granate está indicado para las personas que tienen complejos y tabúes sexuales o falta de imaginación en este sentido. Por lo que es muy apropiada tenerla en el dormitorio, en el lado derecho de la cama. Puedes también encender esencias o inciensos de aroma canela, frutos rojos, patcholi o afrodicia para ambientar la atmósfera, estimulando así el cuerpo emocional y mental para dejarte llevar. Y si te atreves con el sexo tántrico, mejor que mejor, utiliza aromas (velas, esencias, inciensos) de loto, jazmín.

Esta gema, también se utiliza para despertar el tercer ojo, por lo que este mes, al que se la asocia, podrías comenzar con meditaciones y ejercicios destinados a ellos, utilizando el granate colocado en el ajna.

 

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Reply  Message 6 of 23 on the subject 
From: BARILOCHENSE6999 Sent: 04/12/2012 20:38
 


INTERPRETACION DEL EDIFICIO
El templo de Jano Quirino estaba situado en el siglo I d.C. cercano a la Curia, en la calle Argiletum, en una zona importante que unía el Foro y las áreas residenciales en el noreste. Era un templo pequeño, realizado en madera, características que sugieren que el culto era de origen antiguo.
Varios hechos lo confirman: Las listas más antiguas de los dioses por lo general comenzaban con su nombre; él era también llamado "DIVOM DEUS", una forma muy antigua en latín que significaba " el dios de los dioses "; y su imagen se puede encontrar en las monedas romanas más antiguas.
Jano también recibe el nombre de "Principium Deorum" el dios del principio, teniendo este término un significado sagrado.
"PRINCIPIUM" se escribía en griego como ARKHÉ. Es por ello que Jano es el dueño del ARKHÉ.
El edificio era de forma perfectamente cúbica y de dimensión de 20 codos (8,88 m.) en altura y en cada uno de los lados de su planta cuadrada.
El recinto central del templo estaba remarcado por las doce columnas que equivalían a los doce signos zodiacales, en el mosaico central y delante de la figura del dios se presentaba la rueda cósmica.
El pavimento tenia mosaicos alegóricos al cielo, el mar y la tierra y en lugares específicos el símbolo del nudo de Salomón.
La figura del dios situada sobre un pedestal en el eje central del edificio miraba simultaneamente a oriente y occidente. Su posición permitía que en el momento que las puertas del templo estuvieran abiertas el dios podía influir de manera directa en la actividad de los hombres.
Por ello en tiempo de guerra, la máxima expresión de caos, el templo permanecía con sus puertas abiertas como plegaria para la intermediación del dios para la consecución del nuevo equilibrio de la paz.
Su estatua ostentaba en la mano derecha el numero 300 y en la izquierda el 55 como alusión exacta a la totalidad de la duración del año romano antiguo, o sea el "anillo" del tiempo.

JANO QUIRINO
El Dios Jano Quirino y Rómulo que se divinizó en él son los fundadores mitológicos de la ciudad de Roma.
Existía una raíz común para los términos quirites, curia y quirinus; la raíz co-virio que significa colectividad , conjunto de individuos o personas y por extensión ciudad. Fue Rómulo el creador de las curias como estamento principal de la organización social de los romanos, función que cumple el dios Jano Quirino como protector de los habitantes de las ciudades. Quirites era el nombre que se les daba a los ciudadanos romanos en su calidad de no soldados en tiempos de paz. Al nombre quirites, pues, se le contrapone el nombre milites (ejército, soldados). Su templo se encontraba emplazado dentro de la ciudad en una zona muy próxima a la Curia.
Jano Quirino es un dios paralelo a Marte y contrapuesto a él. Jano Quirino, al venir de quirites, es el dios tranquilo opuesto al dios de la guerra, en algunos textos se le considera como un dios simétrico a Marte, incluso se le menciona como "Marte pacífico", por eso está su templo dentro de la ciudad, a diferencia del templo de Marte que se encuentra extramuros. Dice Vitruvio: " A Marte dándole su templo fuera de la ciudad no habrá guerras y discordias civiles".
Quirino vela por los ciudadanos. Era honrado en la antigua colina del Quirinal, la mas alta de las siete de la ciudad de Roma, mediante unas fiestas llamadas Quirina.

RES GESTAE DIVI AUGUSTI
Octavio Augusto escribió:
"El templo de Jano Quirino, que nuestros ancestros deseaban permaneciese clausurado cuando en todos los dominios del pueblo romano se hubiera establecido victoriosamente la paz, tanto en tierra cuanto en mar, no había sido cerrado sino en dos ocasiones desde la fundación de la Ciudad hasta mi nacimiento; durante mi Principado, el Senado determinó, en tres ocasiones, que debía cerrarse."

JANO, EL AÑO Y LOS SOLSTICIOS

Autor:Nuccio d’Anna

El templo del Argiletum no era el único lugar donde los Romanos adoraron a Jano. Del otro lado del Tiber, un altar fue dedicado a este dios en la colina de Ianus (Ianiculum).
Un segundo altar fue erigido sobre la colina Oppius, que desempeñaba un papel principal en las ceremonias de iniciación cuando los niños se hacían hombres.
El cónsul Marcus Duillius construyó un templo sobre el Mercado de la Verdura (el Foro Holitorium), después de su victoria naval de Mylae (260 a.C.). Fue reconstruido más tarde por el emperador Tiberius. En este templo, doce altares fueron erigidos y dedicados a los doce meses.
También existió el Arco de Ianus Quadrifons, en el Velabrum.
http://www.arqweb.com/arkho/tj.asp

CARLOS SANCHEZ-MONTAÑA
ARQUITECTO
csmarq@arqweb.com

Reply  Message 7 of 23 on the subject 
From: BARILOCHENSE6999 Sent: 04/12/2012 20:55

JANOAH

ja-no'-a (yanoach, "resting-place"):

(1) A place named on the eastern boundary of Ephraim (Joshua 16:6; the King James Version "Janohah"). Eusebius, Onomasticon (s.v. "Jano") places it in Akrabattine, 12 Roman miles East of Neapolis (Nablus). This points definitely to Khirbet Yanun. On a hill near by, the Moslems show the Maqam of Neby Nun, the father of Joshua.

(2) A town in the uplands of Naphtali, mentioned as having been captured and depopulated by Tiglathpileser. It is named with Abel-beth-maacah and Kedesh (2 Kings 15:29). It may be identical with Yanuch, a village about 6 miles East of Tyre.


Reply  Message 8 of 23 on the subject 
From: BARILOCHENSE6999 Sent: 05/12/2012 02:59

ANK / AN- K / ANU KEY / KEY OF LIFE


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