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POEMAS Y REFLEXIONES: LA SOPA DE PIEDRA
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De: VAINICA  (Missatge original) Enviat: 16/07/2012 10:50
 
 
 
                       
                   
LA SOPA DE PIEDRA

Hubo una vez, hace muchos años, un país que acababa de pasar una

 guerra muy dura. Como ya es sabido las guerras traen consigo rencores,
envidias, muchos problemas, muchos muertos y mucha hambre.
La gente no puede sembrar, ni segar, no hay harina ni pan.

Cuando este país acabó la guerra y estaba destrozado, llegó a

un pueblecito un soldado agotado, harapiento y muerto de hambre.
Era muy alto y delgado.

Hambriento llegó a una casa, llamó a la puerta y cuando vio

 a la dueña le dijo:

-Señora, ¿No tenéis un pedazo de pan para un soldado que viene

muerto de hambre de la guerra?

Y la mujer le mira de arriba a bajo y responde:

-Pero, ¿Estás loco? ¿No sabes que no hay pan, que no tenemos nada?

 ¡Cómo te atreves!

 Y a golpes y a patadas lo sacó fuera de la casa.

Pobre soldado. Prueba fortuna en una y otra casa, haciendo la misma

petición y recibiendo a cambio peor respuesta y peor trato.

El soldado casi desfallecido, no se dio por vencido.

 Cruzó el pueblo de cabo a rabo y llegó al final, donde estaba el
 lavadero público. Halló unas cuantas muchachas y les dijo:

-¡Muchachas! ¿No habéis probado nunca la sopa de piedras que hago?

Las muchachas se mofaron de él diciendo:

-¿Una sopa de piedras? No hay duda de que estás loco.

Pero había unos ninños que estaban espiando y se acercaron al

 soldado cuando éste se marchaba decepcionado.

-Soldado, ¿te podemos ayudar? Le dijeron.

-¡Claro que sí! Necesito una olla muy grande, un puñado de piedras,

agua y leña para hacer el fuego.

Rápidamente los chiquillos fueron a buscar lo que el soldado había

 pedido. Encienden el fuego, ponen la ola, la llenan de agua, lavan
 muy bien las piedras y las echana hasta que el agua comenzó a hervir.

-” ¿Podemos probar la sopa?” preguntan impacientes los chiquillos.

-¡Calma, calma!.

El soldado la probó y dijo:

-Mm… ¡Qué buena, pero le falta una pizquita de sal!

-En mi casa tengo sal -dijo un niño. Y salió a por ella.

La trajo y el soldado la echó en la olla.

Al poco tiempo volvió a probar la sopa y dijo:

-Mm… ¡qué rica! Pero le falta un poco de tomate.

Y un niño que se llamaba Luis fue a su casa a buscar unos tomates,

 y los trajo enseguida.

En un periquete los niños fueron trayendo cosillas: patatas, lechuga,

arroz y hasta un trozo de pollo.

La olla se llenó, el soldado removió una y otra vez la sopa hasta que

 de nuevo la probó y dijo:

-Mm… es la mejor sopa de piedras que he hecho en toda mi vida.

 ¡Venga, venga, id a avisar a toda la gente del pueblo que venga a comer!
 ¡Hay para todos! ¡Que traigan platos y cucharas!

Repartió la sopa. Hubo para todos los del pueblo que avergonzados

 reconocieron que, si bien era verdad que no tenían pan, juntos podían
 tener comida para todos.

Y desde aquel día, gracias al soldado hambriento aprendieron a

compartir lo que tenían.
  
 ******************
(Parábolas de nuestro tiempo)
 

   

 
        
                   
 
 
 
 *Fondo por Vainica*   
 
 




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