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Tomar conciencia
de ellas es el principio de la fuerza
La práctica de la vida espiritual empieza
por afinar la percepción
que tienes de tu ser interior;
y es normal que no siempre
estés muy contento con lo que descubres:
limitaciones, lagunas, debilidades.
Pero esto no es razón
para que te desanimes y dejes de trabajar;
poco a poco vas a ir cogiendo fuerzas
y ensanchando y enriqueciendo tu terreno.
El que se queda sentado en una silla
puede imaginarse
que es capaz de hacer toda clase de proezas.
Pero si intenta levantarse, caminar, correr o saltar,
entonces se da cuenta
del verdadero estado de sus fuerzas;
y es cuando
se ve obligado a abandonar sus ilusiones.
Esta decepción
le hará sentirse más débil de lo que es,
y sin embargo,
es precisamente en esta toma de conciencia
donde reside el principio de su fuerza.
¿Tienes dificultades
para alejarte de tu modo de existencia pasado?
Eso prueba que tratas de avanzar,
de hacer esfuerzos.
Dirás: «Sí, pero sufro.»
Por supuesto, sufres,
pero es porque tienes percepciones nuevas,
porque te diriges hacia un mundo nuevo.
Autor desconzco
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