Todos los animales estaban aterrados,
nadie podía enfrentársele porque cualquiera
que lo hacía acababa devorado.
Todos los animales debían
obedecer en cada una de sus exigencias
si no querían acabar dentro del estómago del rey oso.
Pero un buen día, durante la temporada de caza.
Un cazador salió a cazar ciervos cuando se encontró
con el rey oso cerca del rio.
El rey oso, en vez de salir huyendo del cazador,
decidió enfrentarse a él.
-Es un pequeño humano- dijo el oso presumido-
solo me tomará un segundo matarlo y devorármelo.
Terminando este pensamiento dentro de su cabeza,
salió en carrera contra el cazador.
El cazador, sin miedo del oso y desafiándolo,
apuntó con su escopeta y le dio un tiro de escopeta
en el hombro derecho del oso.
El oso, herido y muy mal parado, huyo del lugar atemorizado.
Tardo varios meses en curar sus heridas
y muchos más para volver a caminar con regularidad.
Se encerró en su cueva y a partir de entonces
dejó su reinado del bosque.
Entendiendo que,
tarde o temprano alguien tendría
el mismo poder para enfrentársele y ganarle.
El bosque, después del incidente del cazador y el oso,
volvió a la paz.
FIN