|
SAL DE TU CASA...
Sal de tu casa,
aunque no tengas a quién visitar.
A veces el corazón
solo necesita cambiar de aire
para sentirse vivo otra vez.
Ver otras caras,
escuchar otros sonidos
y recordar que
el mundo es más grande
que las cuatro paredes
donde te sientes atrapado.
Caminar un poco ayuda
más de lo que imaginas.
Sentarte en un parque,
entrar a una cafetería
o dar una vuelta sin rumbo
también es una
forma de cuidarte.
No necesitas un plan
perfecto ni compañía.
A veces basta con ponerte de pie
y moverte para que tu mente respire
y tu ánimo encuentre un descanso.
Salir te ordena, te aclara
y te devuelve un poco de calma.
Hazlo por ti.
Un pequeño paso afuera
puede cambiar todo por dentro.
" Créditos a quien corresponda
|