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~~CATECISMO~~: LA PALABRA DE DIOS. EL CATEQUISTA Y LA CATEQUESIS.
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From: Atlantida  (Original message) Sent: 17/03/2019 04:13

Estamos viviendo en nuestras catequesis una creciente conciencia de la importancia de la centralidad de la Palabra en nuestros encuentros

Por: Matilde Ocampo y Liliana Docampo | Fuente: http://www.isca.org.ar

La naturaleza misma de la catequesis, la de acompañar y hacer madurar la respuesta de los cristianos, sea cual sea su edad, a la llamada de Dios, comporta su íntima unión con la Biblia.

No podemos separar la Sagrada Escritura de la Catequesis, porque en ella se encuentran expresadas el misterio de Dios y de Cristo que la catequesis debe ayudar a descubrir y vivir: porque el alma de toda catequesis es el plan de salvación de Dios para con los hombres y en la Biblia lo encontramos escrito, centrado en la persona de Cristo.

Está claro que la Biblia debe hallarse presente en toda catequesis, pero no de cualquier manera. Las características propias que hacen que la Biblia sea Palabra de Dios para el creyente, deben ser respetadas. La Biblia no es un libro de moral, ni de Teología Dogmáticas, ni de Arqueología, ni de curiosidades históricas o de narraciones antiguas.... La Biblia es el libro que contiene la experiencia fundamental de un pueblo creyente.

 

Estamos viviendo en nuestras catequesis una creciente conciencia de la importancia de la centralidad de la Palabra en nuestros encuentros, pero aún no es suficiente el espacio, la rumia, que favorezca el encuentro personal con Jesús, fundamentalmente en la vida de los catequistas y en consecuencia en la de los catequizandos. Falta formación Bíblica especialmente en los catequistas que recién comienzan, porque muchas veces se los convoca y aún no han sido iniciados al discipulado.

 

También aún en los catequistas que poseen una formación que los preparó más en contenidos que en hacer experiencia de Dios, hay un modo deficiente de presencia de la Biblia en sus vidas y en la del grupo:

 

- Hacen de ella un uso marginal: como fuente de episodios didácticos. Corren el peligro de reducir la Biblia a lo puramente anecdótico, las personas que han conocido la Palabra de Dios a través de este medio, llegan a pensar que la Biblia es algo infantil (cuento para niños), basados en hechos que sucedieron hace siglos y no tienen ningún tipo de influencia en nuestra vida personal.

 

Solo informan sobre la Biblia: corren el peligro de conformarse en una serie de conocimientos sobre la Biblia, pero sin llegar a la experiencia de fe contenida en ella.

temor que nunca la van a poder conocer. Es un momento de búsqueda y de encontrarse con el misterio de Dios.

 

De a poco se encuentran con que la Biblia nos habla a todos, en las distintas situaciones, que va iluminando la vida concreta, y que aquella fe que recibieron como niños hoy la pueden madurar y comprender como adultos.

 

Muchos vienen con situaciones familiares difíciles, desuniones de parejas, a veces perdida de hijos, familiares y encuentran en la Palabra de Dios y la oración, la fuerza que están necesitando.

 

Poco a poco en los encuentros van apareciendo más Biblias, generalmente la tienen sus hijos, pero también ahora ellos tienen la necesidad de ir leyéndola, interiorizarla y de compartirla con los demás. ¡Cuánto que aprendemos los catequistas de sus reflexiones con la presencia viva del Espíritu Santo! Son muchos los frutos que van viviendo: el valorizarse como familia, con sus hijos, se refuerzan los lazos familiares, la comunicación, el dialogo y se van abandonando confiados en los brazos de Padre Dios.

 

Algo similar ocurre con las maestras que ingresan al colegio, están encargadas de la catequesis de los pequeños de la escuela, varias de ellas, al principio, tienen un acercamiento a la Palabra solamente desde lo intelectual. El ambiente, el acompañamiento (pedagogía divina - metodología de la catequesis) y los espacios que se brindan para la lectura orante de la Palabra va provocando cambios que se manifiestan en sus reflexiones, su predisposición, participación, el modo de relacionarse y su praxis.

 

Conclusiones

Nuestra experiencia nos hace ver y nos enfrenta con ciertas dificultades que tienen los catequistas por ausencia de una vida espiritual y praxis centrada en la Palabra: falta de docilidad al Espíritu, que conduce a interpretarla y actualizarla según el mismo espíritu con que fueron redactadas, modo deficiente de presentarla, falta de formación.

 

La centralidad de la Palabra en la catequesis hace que debamos vivirla con un trato “familiar”, cercano, como alimento, sostén, guía de toda nuestra tarea. El encuentro de los discípulos de Emaús con Jesús, descrito por el evangelista Lucas (cf. Lc 24, 13-35), representa en cierto sentido el modelo de una

 catequesis en cuyo centro está la « explicación de las Escrituras», que sólo Cristo es capaz de dar (cf. Lc 24, 27-28)” (4)

Por esta razón el catequistas, como Moisés frente a la zarza ardiente, se adentrará en el misterio de Dios que nunca podrá terminar de abarcar o de comprender“. ..Sácate tus sandalias porque el lugar que pisas es tierra sagrada” (Ex 3, 1ss ) en actitud de escucha y admiración ante el Creador.

 

La comunidad es el lugar donde la Palabra debe ser escuchada y acogida, como realidad viva y actual para ser interpretada en común. Las motivaciones, lo que constituye la razón por la que deben reunirse o “estar juntos”, no son de orden psicológico y pedagógico (necesidad del grupo para el crecimiento de la persona...), ni de evasión de la realidad, ni compensación de otras frustraciones... es porque la identidad del catequista y del grupo viene referida al encuentro con Jesús que les habla en su Palabra a cuyo servicio llama a los catequista.

 

Nos dice el Sínodo que el grupo es el lugar adecuado para escucha la Palabra. Es una escucha de fe, capaz de captar la voz de Dios. Trata de hacer del catequista, del grupo, “oyentes de la Palabra de Dios”, para ser servidores fieles. El área de escucha es doble: los textos bíblicos (o los documentos eclesiales o carismáticos) y la vida de los componentes del grupo. Escucha humilde, disponible, que penetra la vida para iluminarla, corregirla, y transformarla. Afirma san Gregorio Magno: “La Sagrada Escritura es como un espejo puesto ante los ojos de nuestra mente para que podamos ver en él nuestro rostro interior”. Prosigue san Gregorio: “La Palabra de Dios crece con el que la lee.”

 

Todo se convierte en un encuentro de experiencias y en un testimonio de la presencia del Señor en medio de la comunidad. Los catequistas comparten interrogantes y dificultades existenciales acerca del modo de vivir, testimoniar y servir el mensaje cristiano para que su Palabra no quede vacía de eficacia. La finalidad de la catequesis es formar testigos, no de “preparar expertos”, capaces de dar razón, con su propia vida de la Palabra que transmiten.

 

(Texto presentado en el II SENAC. SEMINARIO NACIONAL DE CATEQUESIS)

 

Bibliografía de consulta:

(1) CELAM

(2) Cfr. Documento de Trabajo de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo sobre “La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”, que tiene lugar en Roma en el mes de octubre de 2008.

(3) La Palabra de Dios en la evangelización y la catequesis Jordi Latorre es Profesor de Sagrada Escritura y Director del Centro Teológico Salesiano “Martí Codolar” (Barcelona)

(4) La comunidad: origen, lugar y meta de la catequesis (DGC 254).

 



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