La vida se acaba en un segundo,
en un minuto nos borramos del mapa,
volvemos a ser polvo,
y del polvo,
volvemos a ser nada
Somos como florecitas del campo,
que en la juventud estamos hermosos y lozanos
y cuando llega la tarde del ocaso,
decaen nuestras fuerzas,
fenecen nuestros sueños,
se acaban los proyecto
El color de la tumba es igual para todos,
es el color de la nada,
es el mismo encuentro
con la lápida de la soledad,
y los candelabros del olvido
¡Qué cruel es la muerte!
Llega como ladrón silencioso,
y se roba lo mejor de nosotros
¡Qué hambrienta es su boca!
Quiere devorarse todo,
la muy golosa no se conforma
con perturbarnos,
quiere dejarnos desnudos,
así como vinimos al mundo